Los aviones son lugares caóticos y peligrosos para trabajar por la pandemia

Maria Cramer
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A flight attendant helps passengers to sit down on the plane before the flight. New flight rules coronavirus pandemic. Turkey / Istanbul - 07.21.2020
Sobrecargos denuncian que los pasajeros son agresivos e irrespetuosos en los vuelos desde la pandemia. (Foto:Getty Images).

Una sobrecargo requirió atención médica debido a una migraña incapacitante causada por confrontar a un pasajero que se negó a usar cubrebocas.

El día posterior al asalto al Capitolio, pasajeros atacaron con insultos raciales a una sobrecargo negra con la que viajaban en un autobús de enlace del aeropuerto, según un sindicato de sobrecargos.

Funcionarios de seguridad de la aviación han recibido decenas de quejas confidenciales durante el año pasado de parte de sobrecargos que intentan hacer cumplir las reglas de protección con cubrebocas. Los informes, archivados en la base de datos del Sistema de Informes de Seguridad de la Aviación, por momentos describen un lugar de trabajo caótico y desquiciado, en el que los pasajeros con frecuencia cometen abusos contra empleados de las aerolíneas.

“Sentí que si este hombre tiene el valor de gritarme: ‘CÁLLATE’ en la cabina, no tiene límites”, dijo una sobrecargo en un informe.

La pandemia de coronavirus y las divisiones políticas del año pasado han causado temor, afectaciones económicas, así como disputas sociales y familiares en todo el país, pero, para los trabajadores de las aerolíneas y los sobrecargos en particular, el malestar y la tensión con frecuencia han convergido en el espacio diminuto de la cabina.

La tensión está a un nivel que los sobrecargos nunca habían visto, dijo Paul Hartshorn Jr., un sobrecargo veterano y vocero del sindicato Asociación de Auxiliares de Vuelo Profesionales.

Brittany Riley, una sobrecargo, en Highlands Ranch, Colorado, el sábado 16 de enero de 2021. (Daniel Brenner/The New York Times)
Brittany Riley, una sobrecargo, en Highlands Ranch, Colorado, el sábado 16 de enero de 2021. (Daniel Brenner/The New York Times)

“Pienso que hemos sido bien entrenados sobre cómo manejar a un pasajero problemático”, dijo Hartshorn, de 46 años. “Para lo que no estamos capacitados y con lo que no tendríamos que lidiar son los grupos numerosos de pasajeros que incitan a disturbios con otro grupo de pasajeros”.

“Es una locura”, agregó.

Una ‘mentalidad de turba’ en aviones

A pesar de que las aerolíneas han experimentado dificultades para hacer frente a la pandemia, los sobrecargos han enfrentado cada vez más problemas relacionados con pasajeros que se atacan entre ellos por diferencias políticas.

De manera más prominente, antes del mitin del expresidente Donald Trump en Washington y los disturbios en el Capitolio del 6 de enero, los simpatizantes de Trump fueron grabados en varios vuelos a Washington cuando gritaban insultos a otros pasajeros, uno de los afectados fue el senador Mitt Romney, republicano de Utah.

Después de los disturbios, las aerolíneas, los sobrecargos y las autoridades se movilizaron para prevenir altercados similares. Las tripulaciones de American Airlines tuvieron acceso a transporte privado durante las escalas en aeropuertos del área de Washington. Delta prohibió volar a seis personas en la aerolínea después de que un grupo profiriera insultos a Romney, de acuerdo con un portavoz.

United Airlines cambió a sus tripulaciones de los hoteles en el centro de Washington y American Airlines, que había dejado de servir alcohol en la cabina principal debido a la pandemia, también prohibió el alcohol en primera clase para los vuelos que partían de Washington.

Algunos demócratas han hecho llamados a que los “insurrectos” del Capitolio sean agregados a la lista federal de exclusión aérea, una exigencia que preocupa a los libertarios civiles. Manar Waheed, consejera sénior legislativa y de defensoría en la Unión Estadounidense de las Libertades Civiles (ACLU, por su sigla en inglés), dijo que expandir la lista de exclusión aérea “establecería con mayor firmeza un sistema inconstitucional y propenso a errores que continuará siendo usado de manera injusta contra las personas de color”.

Peter Golembiewski y su esposa, Brittany Riley, ambos son sobrecargos, en Daniels Park en Sedalia, Colorado, el sábado 16 de enero de 2021. (Daniel Brenner/The New York Times)
Peter Golembiewski y su esposa, Brittany Riley, ambos son sobrecargos, en Daniels Park en Sedalia, Colorado, el sábado 16 de enero de 2021. (Daniel Brenner/The New York Times)

Además, este mes, la Administración Federal de Aviación (FAA, por su sigla en inglés) dijo que los pasajeros que ataquen o interfieran con los trabajadores de las aerolíneas podrían enfrentar penas en prisión y una multa de 35.000 dólares.

Sara Nelson, presidenta internacional de la Asociación de Sobrecargos-CWA, dijo mediante un comunicado que la “mentalidad de turba” que el público atestiguó en algunos vuelos “no volverá a ocurrir”.

Trabajadores de aerolíneas con meses sin recibir pago

En octubre, alrededor de 100.000 trabajadores de aerolíneas perdieron sus pagos. Más de 45.000 de ellos también perdieron sus beneficios médicos, de acuerdo con la Asociación de Sobrecargos.

Brittany Riley, de 31 años, una miembro del sindicato que ha trabajado para United Airlines durante nueve años, dijo que su antigüedad le permitió conservar esos beneficios.

No obstante, durante meses, ella y su esposo, Peter Golembiewski, quien también es sobrecargo, usaron dinero de sus ahorros y su plan para el retiro para pagar las cuentas.

En noviembre, Riley dijo que fue hospitalizada con un dolor abdominal agudo. Los médicos realizaron una serie de pruebas que generaron cuentas por miles de dólares a pesar de contar con su seguro de gastos médicos.

“Algunas de las facturas comienzan a llegar y las cifras son cada vez mayores”, dijo ella. “No sé cuánto más podemos soportar”.

El paquete de alivio aprobado por el Congreso en diciembre brindó 15.000 millones de dólares a las aerolíneas, lo que permitió a las compañías que volvieran a contratar a los sobrecargos que mandaron a casa sin goce de sueldo. Sin embargo, el financiamiento no cubrió los salarios perdidos en octubre y noviembre. Además, el paquete proporcionó solo recursos suficientes para mantener a los trabajadores en la nómina hasta marzo. La incertidumbre de qué pasará después de esa fecha es insoportable, dijo Riley.

“Necesitamos un plan permanente y más establecido para nuestro futuro”, dijo. “De lo contrario, no sé cómo muchos de nosotros vamos a lograrlo”.

‘Los pasajeros se sienten un poco más envalentonadas’

Casi 2500 sobrecargos se han infectado con el coronavirus desde que la pandemia comenzó, según un estimado de la Asociación de Sobrecargos dado a conocer el martes.

Las aerolíneas puede que tengan políticas estrictas sobre el uso de cubrebocas, pero el gobierno de Trump se negó a ordenar su uso obligatorio en viajes interestatales, lo que dejó la responsabilidad en manos de los sobrecargos y de otros trabajadores para que hagan cumplir las reglas de los cubrebocas. En un caso en septiembre, una sobrecargo se quejó de que un capitán no usó cubrebocas mientras saludaba a los pasajeros.

“Necesitamos a alguien que tenga una conversación seria con los pilotos sobre protegernos a todos y usar cubrebocas”, mencionó la sobrecargo en un informe de seguridad de aviación.

El jueves, el presidente Joe Biden firmó una orden ejecutiva para exigir los cubrebocas en autobuses, aviones y trenes.

Mitra Amirzadeh, una sobrecargo que vive en Orlando, Florida, y una miembro del sindicato, dijo que ella puso a tres personas en una lista de exclusión aérea por violar la política de cubrebocas de la aerolínea.

Comentó que ha tenido que despertar a pasajeros malhumorados y somnolientos cuyo cubrebocas se ha bajado y ha dejado al descubierto la nariz. Es eso, dijo Amirzadeh, o discutir con pasajeros molestos porque ella no está haciendo lo suficiente para hacer cumplir la obligatoriedad.

Amirzadeh expresó que también ha tenido que enfrentar acusaciones de racismo.

Durante un vuelo este mes, una pasajera la sermoneó cuando a un pasajero negro que tenía problemas con un asiento de en medio ella le dijo que no podía ser subido de categoría para ir a la parte frontal a menos que pagara.

Amirzadeh explicó que le dijo al pasajero negro, cuya estatura era de alrededor de 1,90 metros, que ella le conseguiría una fila para él solo en la parte trasera cuando todos terminaran de abordar.

“Estuvo totalmente de acuerdo con ello”, dijo. Sin embargo, Amirzadeh afirmó que una pasajera blanca que se encontraba del otro lado del pasillo gritó: “Si hubiera sido blanco, lo hubieras movido al frente”.

Posteriormente, cuando los pasajeros descendían de la aeronave, Amirzadeh dice que la mujer le dijo: “Vas a saber de mí pronto”.

“Las personas se sienten un poco más envalentonadas o empoderadas para expresar sus inconformidades”, dijo Amirzadeh. “Todos quieren ser escuchados”.

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This article originally appeared in The New York Times.

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