Pedro Flores dice que los federales prometieron que su esposa no sería acusada a cambio de su cooperación contra ‘El Chapo’

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Pedro Flores, un narcotraficante de Chicago que junto con su gemelo ayudó a las autoridades federales a construir un caso contra el jefe del cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán, testificó el lunes que le prometieron que su esposa y otros miembros de su familia no serían procesados por ninguna actividad relacionada al narcotráfico.

El testimonio inusual de Flores se produjo en el caso de lavado de dinero contra su esposa, Vivianna López, y su cuñada, Valerie Gaytán, quienes están acusadas de ocultar millones de dólares en ganancias de drogas de sus maridos a los investigadores y gastarlos en viajes lujosos, matrículas en escuelas privadas y otros gastos de manutención.

Al testificar a través de un enlace de video, Flores dijo que el fiscal principal que manejaba su caso, el entonces fiscal federal adjunto Thomas Shakeshaft, le prometió en su primera reunión en persona en Monterrey, México, en 2008, que su familia no sería acusada.

Cuando el juez federal de distrito Matthew Kennelly le preguntó a Flores si alguna vez se repitió la promesa de Shakeshaft, Flores respondió: “Sí, varias veces a lo largo de mi cooperación”.

Flores reconoció, sin embargo, que la promesa de inmunidad nunca se puso por escrito y que no se mencionó en el acuerdo de culpabilidad que él y su hermano, Margarito Flores Jr., firmaron en secreto en 2012.

“Su señoría, en ese momento ya creía todas esas cosas, según tengo entendido, todas esas cosas ya se habían solucionado”, dijo en voz baja Flores, quien permanece escondido después de cumplir una condena de 14 años por tráfico de drogas. “Pensé que mi familia estaría bien”.

Se esperaba que Shakeshaft testificara sobre esas negociaciones, pero murió la semana pasada a los 55 años después de años de problemas de salud.

El testimonio de Flores se produce casi cuatro años después de su última comparecencia ante el tribunal, testificando en el histórico caso penal contra el propio El Chapo en un tribunal federal de Nueva York.

Al aceptar responder preguntas bajo juramento, Flores se ha expuesto potencialmente a trampas legales. Como parte de su acuerdo de culpabilidad, los hermanos acordaron renunciar a unos $4 millones que sus esposas y su hermano mayor habían cobrado de un asociado en Washington D.C.

Pero ese acuerdo requería que sólo se proporcionaran $300,000 a sus esposas para los gastos de manutención mientras estaban en prisión. Flores admitió el lunes que su esposa y otros familiares habían accedido en secreto a muchas más ganancias de las drogas de las que le dijeron al gobierno.

En el contrainterrogatorio, la fiscal federal adjunta Erika Csicsila le preguntó a Flores si entendía que “el gobierno no puede inmunizar a alguien por algo que no sabe”.

“No estoy seguro señora. No soy abogado”, respondió Flores.

Gaytán, de 47 años, y López, de 42, fueron acusados formalmente en una Corte Federal de Distrito en Chicago el año pasado por cargos de lavado de dinero alegando que habían ocultado al gobierno millones de ganancias de drogas de sus maridos durante un período de 12 años.

La acusación formal alegaba que el dinero en efectivo, gran parte del mismo todavía en denominaciones pequeñas, fue transportado a través de la frontera en camiones alquilados, recuperado en secreto de los socios de los gemelos en EEUU y que escondían en vehículos, casas para almacén y enterrado bajo la casa de su hermano mayor cerca de Austin, Texas.

Según la acusación, Gaytán, López y una red de familiares conspiraron más tarde para lavar el dinero a través de cambios de divisas, tarjetas de crédito, giros postales, tarjetas de regalo y el correo de EEUU.

Supuestamente usaron el dinero para financiar al menos una parte del estilo de vida al que se habían acostumbrado cuando sus esposos estaban en la cima del cartel, gastando más de $165,000 en la matrícula de una escuela privada para sus hijos, $100,000 en viajes nacionales e internacionales, $80,000 para el alquiler de López y $11,000 en manutención infantil.

López también supuestamente envió $5,000 del dinero lavado a su esposo en prisión y gastó otros $31,000 en un negocio de lavandería que abrió en Arizona después de que la familia se escondiera, según la acusación.

Hasta el momento, dos miembros de la supuesta conspiración se han declarado culpables: Armando Flores, de 53 años, de Round Rock, Texas, el hermano mayor de los mellizos, quien los ayudó a incursionar en el negocio de las drogas hace tres décadas; y Bianca Finnigan, de 33 años, de Sycamore, Illinois, hermana de López.

La tía de López, Laura López, de 59 años, se declaró no culpable y está a la espera de juicio.

Los fiscales han impugnado enérgicamente el reclamo de inmunidad de las esposas, y el intento de desestimar los cargos es ampliamente considerado como una posibilidad legal remota. Aún así, Kennelly está celebrando la audiencia probatoria para tratar de llegar al fondo de las promesas que se hicieron, si es que se hicieron.

El lunes también testificó el exfiscal federal adjunto Adam Fels, quien interrogó a Pedro Flores durante el juicio de Guzmán en 2018. Otros testigos esperados incluyen a los agentes de la DEA que se reunieron con los hermanos Flores durante su cooperación.

jmeisner@chicagotribune.com

  • Este texto fue traducido por Octavio López/TCA

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