Pedirán a la Justicia que investigue si la Iglesia encubrió al cura acusado de abuso de menores

María José Lucesole

LA PLATA.- Los denunciantes que acusaron a Eduardo Lorenzo de abuso sexual de menores irán a la Justicia a pedir que se investigue si existió encubrimiento por parte de la jerarquía de la Iglesia Católica. Así lo informó a LA NACION Juan Pablo Gallego, representante de la querella.

La causa iniciada contra el presbítero Lorenzo bajo los cargos de promoción de corrupción de menores calificado agravado por la condición del autor de sacerdote podría ir al archivo una vez extinguida la acción penal por el suicidio del acusado, según se indicó desde la Fiscalía N°1 a cargo de Ana Medina.

La querella quiere evitar que el daño -que se reiteró según las denuncias a lo largo de dos décadas con distintos menores- quede impune. Y solicitará a la Justicia que se investigue a la cúpula del Arzobispado de La Plata durante los últimos 20 años.

El Arzobispo de La Plata, Víctor Manuel Fernández, negó de manera categórica a LA NACIÓN que la Iglesia local hubiera incurrido en el delito de encubrimiento. "Yo confiaba en la labor de la justicia y ofrecí toda la colaboración necesaria", afirmó.

Fernández participó del responso de Lorenzo esta mañana en la Iglesia Inmaculada Madre de Dios de Gonnet, donde según la denuncia tuvieron lugar los delitos sexuales.

La ceremonia fue considerada un "insulto" y una "provocación" por parte de los familiares de los menores denunciantes, dado que ese mismo lugar fue peritado dos meses atrás como parte de la causa donde se investigaba la corrupción de menores.

Hoy se hizo una misa de responso para el cura

Fernández afirmó que la ceremonia no fue un homenaje al cura, que tenía una orden de detención al momento de quitarse la vida. El prelado explicó que se pidió el consuelo de los familiares del cura fallecido y "que Dios purifique al difunto de sus pecados".

Denuncia

En relación con la denuncia contra el sacerdote, Fernández señaló a LA NACIÓN: "No hay razón alguna para hablar de encubrimiento".

Detalló que hace un año y medio cuando llegó al Arzobispado se interiorizó de la acusación que pesaba sobre Lorenzo y se había cerrado tanto en la Justicia como en el Arzobispado "por falta de mérito".

"Por precaución hice citar a varios sacerdotes que habían convivido con Lorenzo y jóvenes que habían convivido con él en la parroquia los últimos diez años. De allí no surgieron acusaciones de abuso sexual", afirmó.

Agregó que luego de que la justicia reabriera la causa a fines de marzo último ordenó enviar todas las actuaciones a la fiscalía, incluyendo la investigación que se hizo diez años atrás.

"A partir de allí comenzamos a estar atentos a lo que pasaba, e incluso solicitamos que pudiéramos tomar vistas de las acusaciones para conocerlas exactamente", dijo hoy Fernández.

"Desde ese momento las distintas acciones fueron prohibirle toda actividad con menores de edad y el padre Lorenzo fue perdiendo todas las tareas que tenía en la Iglesia. Finalmente acordamos que pidiera licencia en la parroquia también y ya no tenía ningún cargo", expresó Fernández.

Y agregó: "Desde que se re abrió la investigación el arzobispado de La Plata colaboró plenamente con la Fiscalía enviándole mucha información".

Lorenzo dejó cuatro cartas firmadas de su puño y letra antes de quitarse la vida. No reconoció los abusos de menores que se le imputaron. En los escritos se declaró un preso mediático.

El sacerdote acusado de corrupción de menores tituló una de las misivas como: "Nota de despedida", e insistió con su inocencia. El texto es sometido a pericias por parte de la Justicia.

Caritas

Lorenzo permanecía en una sede de Cáritas en el centro de esta capital en el momento en que se suicidó. A criterio de la querella estaba allí por orden del Arzobispado de La Plata. Este Arzobispado informó el lunes que pasó que Lorenzo "se quitó la vida después de largos meses de tensión y sufrimiento".

La primera causa en su contra la inició un ex policía llamado Julio César Frutos. El 20 de agosto de 2008, la víctima, su ahijado de apodo León, era menor de edad. En ese momento León declaró que había sufrido abusos sexuales por parte del cura Lorenzo.

El cura habría seducido al menor con ofrecimiento de obtener bienes materiales y aprovechamiento de su posición de poder, además de amenazas.

Otro joven -identificado por sus inciales como J.DB- denunció posteriormente que también fue abusado por el mismo sacerdote entre 1999 y 2002, en la Parroquia Nuestra Señora de Lourdes.

Un tercer menor se sumó a la causa y dijo haber sido abusado entre 1991 y 1993 por Lorenzo, que entonces era capellán Arquidiocesano de los Scouts Argentina.

La causa estuvo casi parada durante diez años desde la primer denuncia realizada en 2008.

Un década más tarde el abogado Juan Pablo Gallego tomó el caso y le pidió al fiscal general de La Plata, Héctor Vogliolo, su reapertura. Gallego patrocinó a las víctimas del Padre Julio César Grassi, condenado en 2009 a 15 años de prisión por violar a un menor en la Fundación Felices los Niños.

El 9 de mayo de 2019, a las 14.30, Gallego acompañó a León, que volvió a declarar. "Él me decía 'sos un negro' (sic) así que tenés que hacerlo. Me empujaba, me llevaba a su habitación para ultrajarme y tener relaciones conmigo. Al finalizar las misas me alcoholizaba y me volvía a someter sexualmente".

De acuerdo con el escrito de la jueza Garmendia, en 2008 el arzobispado de La Plata inició una investigación eclesiástica que culminó con una amonestación y una reprensión canónica por considerar imprudente el accionar del sacerdote. Y ordenó evitar situaciones equívocas.

El prestíbero Javier Fonza declaró en sede judicial que esas medidas sólo se toman cuando se comprueba fehacientemente un comportamiento que no se condice con las conductas que debe llevar un sacerdote.

Para la familia de los denunciantes estas actuaciones no hicieron más que entorpecer y retardar el accionar de la Justicia.