Pedido de Guzmán al Club de París: “debemos evitar un shock negativo en la economía argentina”

Luisa Corradini
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El Ministro de Economía de la República Argentina, Martín Guzmán, en las calles de París
El Ministro de Economía de la República Argentina, Martín Guzmán, en las calles de París

PARIS – Joseph Stiglitz tuvo razón. Martín Guzmán es extremadamente inteligente. Tiene una mecánica intelectual que funciona a la velocidad de la luz. Tanto que, entrevistándolo casi al término de su gira europea, cuyo objetivo fue obtener apoyo internacional para reescalonar los vencimientos de la deuda externa argentina, uno no puede dejar de esperar que ese don del cielo le sirva para sacar al país de la difícil situación en la que se encuentra.

En diálogo con LA NACION, tras haberse reunido ayer con el presidente del Club de París y con su par francés, Bruno Le Maire, el ministro de Economía no pierde la esperanza de llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en mayo, pero reconoce que será difícil “por los múltiples consensos que se deben alcanzar”. Por eso, ante la posibilidad de un retraso en ese convenio, pide tiempo al Club de París para “definir acciones que eviten que haya un golpe negativo en la economía argentina”.

Afable, cortés, de excelente humor, Guzmán recibió a LA NACION en la residencia del embajador de Argentina en Francia, Leonardo Costantino, en la exclusiva Avenue Foch de París. En jeans, zapatillas, sweater y blazer, Guzmán da la sensación de ser solo uno más de esos brillantes alumnos que se forman en Brown University, la prestigiosa casa de altos estudios donde estudió en Estados Unidos. Su mantra: “más vale un buen acuerdo que un acuerdo rápido”; su muletilla, “obtener consensos”.

En una charla acotada por la agenda que le impone la gira europea, el ministro se refirió a un viaje que no parece haber dado hasta aquí los resultados esperados.

- ¿Todos los países europeos expresaron su apoyo para que la Argentina llegue a un acuerdo con el FMI?

- Hay una actitud muy constructiva por parte de los distintos países que visitamos. Consideramos que este diálogo directo es fundamental como parte de un proceso que requiere alcanzar múltiples niveles de consenso. Uno de ellos es un consenso internacional que redunde en apoyos del FMI al programa que la Argentina está proponiendo. Y en ese sentido se ha avanzado fuerte. Tuvimos la oportunidad de discutir con cierto detalle el esquema de políticas macroeconómicas y políticas productivas. Y de la mano de ellos se ha estado trabajando y obteniendo una redefinición de los compromisos con el Club de París, para no tener que enfrentar un shock que dañe la economía en un momento en que ésta se está recuperando. También ayer en París hubo un trabajo muy constructivo que continuará en las próximas semanas con el objetivo de alcanzar, cuanto antes, un resultado positivo.

- Yo miro el calendario de las obligaciones de la Argentina y el 31 de mayo hay un vencimiento de 2400 millones de dólares. La Argentina recibiría en agosto unos 4400 millones de dólares que tal vez le permitirían hacer frente a algunas obligaciones. Y un eventual acuerdo con el FMI sobre la deuda debería producirse en junio o —más probablemente— después de la elecciones. ¿Eso quiere decir que el país no podrá pagar esa cuota al Club de París en el tiempo requerido y caerá en default?

- Aquí hay dos cuestiones que marchan en forma paralela: el tema de las negociaciones con el FMI y el tema del Club de París. Primero hay que recordar lo que nos puso en la situación en la que estamos y por qué debemos avanzar en estas negociaciones. Lo que ocurrió entre 2018 y 2019 fue que el gobierno previo tomó un préstamo de 57.000 millones de dólares de los cuales se desembolsaron 45.000 millones. Ese dinero se utilizó para financiar el pago de deudas en moneda extranjera en situación insostenible, que nosotros luego restructuramos obteniendo un alivio sustancial en la carga de la deuda, y para financiar salida de capitales. En los dos años previos en los cuales hubo una toma de crédito, que provocó esta situación insostenible, no se utilizó nada de ese crédito para resolver de una forma final el tema con el Club de París. Por lo tanto, la Argentina está hoy en una situación en la cual debemos tener negociaciones que nos permitan postergar esos vencimientos o refinanciarlos y así poder dar curso a la continuidad de la recuperación económica. Es usual que, para una reprogramación, el Club de París solicite que haya un programa con el FMI. Ahora acá, en efecto, hay una cuestión de tiempos.

- Justamente…

- Para alcanzar el programa con el FMI hace falta construir múltiples niveles de consenso. Eso se está haciendo. Pero puede llevar tiempo. Se puede ir más o menos rápido. Pero lo más importante no es que se haga rápido, sino que se haga bien. Que sea un programa basado en premisas sensatas para el funcionamiento de la economía argentina con el apoyo internacional.

- ¿Y el Club de París qué respondió concretamente a ese argumento?

- Eso planteamos en el Club de París y, como sabemos que en algún momento hay que refinanciar esa deuda con el FMI, no hay dudas del involucramiento constructivo de la Argentina sobre la base de la buena fe. De modo que lo que se está planteando es que si se llegase a un acuerdo con el FMI en mayo permitiría un resultado positivo, pero es altamente complejo por los múltiples consensos que se deben alcanzar. Eso implicaría que se podría renegociar la deuda con el Club de París en ese tiempo.

- ¿En mayo? ¿Pero los plazos previstos para ese acuerdo con el FMI no eran en junio?

- … Si se tardase más en llegar a un acuerdo y este ocurriese más adelante, lo importante es contar con más tiempo con el Club de París para poder resolver este problema. De modo que aquí se negocia entendiendo que el árbol tiene distintas ramas y que debemos prepararnos no solamente para el caso de un acuerdo pronto, sino también tener en cuenta la posibilidad de que se tarde más en alcanzarlo y definir acciones que eviten que haya un golpe negativo en la economía argentina en cada una de estas ramas. Y eso es lo que estamos tratando de hacer.

- ¿Y el ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, fue sensible a ese tipo de planteo? ¿Cuál es la etapa siguiente?

- Con el Club de París el proceso sigue su curso. Ya las partes han escuchado. Hemos tenido diálogo directo con países miembros del Club de París y directamente con el secretariado del organismo. Ellos tendrán sus reuniones propias.

- ¿Hay reuniones técnicas previstas con el equipo de Emmanuel Moulin, del Club de París, y la Argentina para estas próximas semanas?

- Hubo una reunión técnica ayer y ahora es el Club de París quien tiene que analizar lo que Argentina está solicitando y definir ciertas condiciones para la continuidad de las negociaciones, a fin de que podamos seguir trabajando de una forma que busque como resultado que evitemos un shock negativo para la economía argentina.

- ¿Hay fechas? ¿El Club de París tiene que contestar en algún momento preciso?

- Es mejor una buena respuesta, que una respuesta rápida. Pero el Club de París está trabajando. El dialogo va a continuar, pero se ha logrado avanzar en construir los entendimientos necesarios para que el resultado sea positivo para todas las partes.

- ¿Se podría decir en resumen que fue una buena gira desde el punto de vista diplomático, más que técnico?

- Desde todos los puntos de vista fue una gira que consideramos muy constructiva y que nuestras contrapartes también manifestaron así.

- ¿Qué quisiera usted? ¿Que el acuerdo con el FMI se concrete en mayo, junio o después de las elecciones? Le pregunto a titulo personal, como ministro de Economía, no en nombre de todo el Gobierno.

- Lo que quisiera es que el acuerdo funcione bien y tenga como base los consensos que hacen falta para que tenga legitimidad social y robustez. Lo que viene después son los tiempos. Y, por supuesto, cuanto más rápido se obtengan los consensos necesarios a nivel internacional, mejor será.

- ¿Por qué le interesa al ministro de Economía viajar a Rusia?

- Nosotros teníamos contemplado viajar a Rusia antes de comenzar esta gira, pero faltaban algunas confirmaciones de parte de algunos funcionarios clave. Viajamos para ocuparnos de un conjunto de cuestiones económicas muy importantes para la Argentina en un marco de un trabajo cooperativo que se ha venido llevando a cabo con Rusia. Una de ellas es la discusión que se lleva a cabo a nivel global sobre cómo asignar los incrementos de liquidez que se generan en el mundo, producto de políticas globales positivas. Hubo propuestas iniciales que marcaban que esos aumentos de liquidez debían canalizarse por parte de los países que no los necesitan hacia los países de bajos ingresos. Nosotros consideramos que eso es importante, pero que también los países de ingresos medios deben tener la posibilidad de acceder a parte de esa liquidez, porque enfrentan condiciones que son asimétricas respecto de los países avanzados. También enfrentan problemas sociales profundos. El 65% de la población mundial que hoy está en situación de pobreza, reside en países medios. Rusia, que es un jugador global importante en esta cuestión, es fundamental para hacer avanzar ese proyecto. Si se pudiesen construir reglas globales para la situación de los países de ingresos medios, la Argentina se vería beneficiada en forma directa porque se fortalecería nuestra posición externa. También hablaremos de nuestras negociaciones con el FMI. Por último, la cuestión de las vacunas, que es una agenda que ha llevado la Presidencia junto al ministerio de Salud. Nosotros siempre acompañamos desde el punto de vista técnico y, en este momento, que existe la posibilidad de poder construir una planta de producción de la vacuna Sputnik V en Argentina, el ministerio de Economía seguirá estando presente.