Pastores afganos en Turquía: explotación laboral por el sueño de casarse

Beyobasi (Turquía), 1 jun (EFE).- Son las seis de la mañana y Zebiullah dirige con destreza unas 200 ovejas por los montes de Ankara mientras habla con su teléfono móvil con un familiar en su Afganistán natal.

El joven es uno de los miles de pastores afganos que trabajan en condiciones precarias en Turquía, impulsados por el sueño de ahorrar dinero para regresar algún día a su país para casarse.

Zebiullah llegó a Turquía hace cinco años, cuando sólo tenía 14 años, tras un viaje de más de 4.400 kilómetros desde su Kunduz natal.

"Pagué 1.500 dólares a unos contrabandistas para cruzar Pakistán, Irán y viajar hasta Estambul. Con la ayuda de unos amigos encontré trabajo en Aksaray (Anatolia) como pastor, luego vine a Ankara", cuenta a Efe en un turco cais perfecto.

Tras trabajar un tiempo como vendedor de flores, Zebiullah se dedica ahora al pastorero en una granja cerca de la capital turca.

MANO DE OBRA BARATA...

No tiene contrato, no aparece en ningún registro y gana 250 euros al mes, bien por debajo los 344 euros del salario mínimo en Turquía, en jornadas de hasta 12 horas al día, siete días a la semana.

Su historia y sus condiciones son las de miles de afganos que han llegado a Turquía como migrantes económicos y trabajan en condiciones precarias en fábricas, la agricultura y, desde hace unos años, en la ganadería tradicional.

En las redes sociales abundan los anuncios de ganaderos turcos que ofrecen "salario con comida y bebida" a "pastores afganos" y, aunque no hay datos oficiales, se estiman que varios miles se dedican a este oficio en granjas turcas.

La mayoría no sabe nada de pastoreo, pero varios ganaderos turcos, consultados por Efe, aseguran que esa carencia se compensa con el ahorro que les supone no tener que ofrecer contratos, ni seguros médicos ni sueldos dignos.

... Y SUMISA

"Son muy buenos. Limpios, trabajadores y hacen lo que les pedimos sin cuestionar. Rezan y ayunan como nosotros", comenta Bülent, el patrón de Zebiullah.

Los afganos resisten las durezas de las condiciones impulsados por la aún peor situación en su país de origen y por el sueño de ahorrar dinero para poder regresar algún día a casa.

"En Afganistán no hay trabajo. El viaje hasta Turquía es caro pero es fácil encontrar trabajo y ahorrar", señala Isa, otros pastor afgano, de 20 años, que trabaja desde hace un año en una granja a 45 kilómetros de Ankara.

Para muchos, el proyecto vital es reunir el dinero suficiente para poder casarse en su país, una tarea que puede llevarles años.

"Estoy prometido. Mi padre encontró a una chica, que aún no conozco. Tengo que pagar unos 5.600 dólares de dote y casi he reunido todo el dinero", explica Zebiullah.

De los 15 pastores afganos con los que Efe pudo hablar, todos tenían el mismo objetivo: ahorrar para pagar la dote.

La Oficina de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) tiene registrados en Turquía a 116.000 solicitantes de asilo afganos.

Sin embargo, varias ONG turcas creen que el número de residentes afganos puede ser de hasta 400.000, con lo que constituyen el segundo colectivo de inmigrantes en Turquía, por detrás de los sirios.

A diferencia de éstos, la mayoría de afganos no llegan a regularizar su situación en Turquía y sus precarias condiciones parecen atraer a los empresarios turcos, por encima de otras comunidades, como los sirios, iraquíes o somalíes.

La gran mayoría de migrantes afganos son varones jóvenes sin familia a su cargo y muchos regresan a Afganistán después de trabajar durante varios años en el país.

Isa y sus compatriotas Eyüp y Memet comparten habitación en una barraca junto al establo donde viven las ovejas.

Tras su larga jornada se reúnen para ver la televisión o hablar por teléfono con sus familiares, y sólo salen de la granja para ir al pueblo a mandar dinero a sus familias.

UN PAÍS SIN PASTORES

En esta granja trabajan siete afganos y una veintena de turcos, aunque el capataz, Hüseyin, explica que cada vez es más difícil encontrar a turcos que quieran seguir con el oficio.

Pese a que el paro juvenil roza el 25 %, el sindicato de ganaderos de Turquía asegura que se necesitan 150.000 pastores y que hay incluso contactos con el Gobierno para que otorgue permisos de trabajo a ciudadanos afganos.

Dogan Tiliç y Lara Villalón

(c) Agencia EFE