La búsqueda desesperada de un pastor tras el incendio de Sierra Bermeja

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La situación de Juan, pastor de Sierra Bermeja (Málaga), tras el incendio que ha arrasado alrededor de 10.000 hectáreas, es desesperada. De su rebaño de más de 100 ovejas solo han aparecido poco más de una decena. Aunque él y su hijo continúan la búsqueda por el monte ahora teñido de negro, han contado a Cana Sur que no tienen muchas esperanzas de encontrar sanas y salvas a las que aún les falta por localizar.

Las ovejas de Juan estaban en el monte cuando se desató el incendio.
Las ovejas de Juan estaban en el monte cuando se desató el incendio.

Cuando se desató el fuego, el rebaño de 130 ovejas de Juan se encontraba pastando en mitad del monte. La cámara del canal autonómico ha acompañado a este pastor y su hijo en su búsqueda, entre silbidos y reclamos, con la esperanza de que los animales acudan a su llamada. "Hemos estado buscando y hemos encontrado 11. Vienen 3 chamuscadillas, pero vienen bien, eso no les va a afectar mucho", le cuenta la reportera.

Sobre el resto del rebaño, se resigna. “Las ciento y pico que todavía nos faltan…, pues mañana será otro día porque está la niebla muy metida ahí”, dice señalando al monte quemado. Está casi seguro de que no encontrarán más. Sus ovejas son su modo de vida y su hijo asegura que lo único que quieren es encontrarlas, "aunque sea los restos".

A su lado, su padre, da por perdido el sustento de la familia. "El medio de vida que yo tenía, lo he perdido. Yo ya no vuelvo casi seguro a coger más ganado", sentencia Juan.

Esta misma semana, desde la revista especializada Jara y sedal se hicieron eco de la historia de otro pastor, también llamado Juan, de la zona. En su caso su rebaño está compuesto de 300 cabras a las que se negaba a dejar solas. Residente en Jubrique, una de las localidades que tuvo que ser evacuada por la cercanía de las llamas, les dijo a los agentes que él no se iba. "Llévense ustedes a mi mujer, pero yo muero aquí con mis cabras", les espetó.

"En mis 66 años, y mira que llevo cosas pasadas en la vida, nunca me he puesto tan alterado y nervioso como esa tarde. Que yo tenga que abandonar mi casa, con todas las medidas de seguridad y los cortafuegos que yo tenía allí… eso es para vivirlo", aseguró en unas declaraciones a Diario Sur recogidas por la citada revista.

Como en el caso de su compañero de profesión, su rebaño es su modo de vida y no podría empezar de cero. De ahí su insistencia en quedarse junto a ellas. "Si se mueren todas", contaba, "yo ya no puedo volver a empezar. Las cabras adultas no se adaptan al terreno y a mí si me dan 200 chivos no hago nada. Y todo esto, encima, en unas edades en las que uno ya está para jubilarse…".

Al final tuvo que irse y dejar atrás a sus cabras, de las que, en el momento de su entrevista, no tenía noticias sobre si estaban bien o no.

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