Tras el paso de Martín Guzmán, en Estados Unidos aún esperan un plan económico

Rafael Mathus Ruiz

E l paso de Martín Guzmán por Nueva York cimentó una realidad que ya existía antes de su viaje a Estados Unidos: todos, desde los inversores hasta el Fondo Monetario Internacional (FMI), siguen esperando el "plan integral" que prometió en su primera conferencia como Ministro de Economía para avanzar con la Argentina. La resolución de la crisis de la deuda parece inevitablemente atada a las definiciones de ese programa.

En Nueva York, Guzmán se reunió con inversores, y mantuvo un largo encuentro privado con Luis Cubeddu y Julie Kozack, quienes junto con Alejandro Werner son los funcionarios del staff del Fondo que ahora están más encima de la Argentina. Guzmán estuvo acompañado todo el tiempo por Sergio Chodos, el representante del país ante el board del FMI. Guzmán dijo también que se reunió con un representante del Tesoro de Estados Unidos, aunque no especificó con quién, y el Tesoro no difundió información oficial sobre ese encuentro.

Al desayuno en el Consejo de las Américas fueron unas 45 personas, una convocatoria atípica, y una evidencia del apetito del mercado por señales certeras. El gobierno nacional mantiene contactos con inversores, pero el desayuno era la primera presentación internacional, en Nueva York, de Guzmán como timonel de la economía argentina. Y el balance que surgió de ese encuentro dejó entrever cierta frustración: los inversores se fueron sin los números que buscaban. Esa reunión pareció prolongar la incertidumbre en vez de despejarla.

La incógnita central del mercado es cuál será el sendero fiscal al que se comprometerá la Argentina para los próximos años. Los inversores también quieren que ese compromiso sea homologado por un acuerdo con el Fondo.

Guzmán regresó al país al menos con un avance concreto en busca de ese acuerdo: el FMI anunció que enviará una misión técnica al país en febrero. Cubeddu dejó un tono optimista tras ver a Guzmán, un encuentro que tildó de "extremadamente positivo". Pero el mismo Cubeddu reconoció que recién se empezaron a elaborar "los pasos a seguir".

El Fondo tampoco parece haber visto números definitivos o detalles del plan oficial. De hecho, ayer, en Washington, Werner omitió ofrecer un panorama económico sobre la Argentina debido al "alto grado de incertidumbre" ante la ausencia de ese plan. Werner dijo que esperaban definiciones "en las próximas semanas".

Algunos ven la demora como un colateral ineludible del cambio de gobierno, el tiempo que se tomó Alberto Fernández para terminar de ensamblar su gabinete, y la propia inexperiencia de Guzmán. Otros, más pesimistas, directamente hablan de impericia, y recuerdan que el tiempo apremia por la urgencia que imponen los próximos pagos de la deuda. La viabilidad de la fecha límite que puso Alberto Fernández, el 31 de marzo, está en duda.

Febrero aparece como un mes bisagra. Guzmán se verá con la directora Gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, en el Vaticano, el territorio del papa Francisco. La Argentina volverá a tener embajador en Washington: Jorge Argüello prepara su desembarco en Estados Unidos. Y el Fondo volverá a enviar una misión técnica a la Argentina luego de casi un año. En febrero también se decidirá la suerte la oferta que el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, le hizo a los bonistas de la provincia. Es la primera gran prueba del oficialismo en los mercados internacionales. En Estados Unidos, hay quienes temen también que sea el primer default.