El tirón de 'Pasapalabra' sobre 'Sálvame Tomate' demuestra que el público quiere más cultura y menos cotilleo

Paula Olvera
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Desde su primera emisión en Telecinco allá por 2007, ininterrumpida hasta el pasado 1 de octubre de 2019, Pasapalabra podía presumir de ser uno de los buques insignia de la cadena principal de Mediaset España. El concurso presentado por Christian Gálvez se podía seguir de lunes a viernes desde las 20:05 a las 21:05 horas, es decir, recogía el testigo de Sálvame y daba paso a los informativos liderando su franja de emisión a diario.

Sin embargo, se ha cumplido ya un año desde que el Tribunal Supremo ordenara a Mediaset cesar inmediatamente la emisión de este mítico programa basado en el formato original británico The Alphabet Game tras un largo conflicto por los derechos de emisión contra ITV Global Entertainment y, si bien la cadena de Fuencarral ha intentado no perder la audiencia de esa franja, que Antena 3 haya recuperado con éxito el formato (ahora liderado por Roberto Leal) ha provocado una auténtica hecatombe que podría hacer peligrar el magacín presentado por Jorge Javier Vázquez. Porque Sálvame ha perdido fuelle, está registrando pérdidas tan paulatinas como lacerantes, y me da en la nariz que a los peces gordos no les hace ni pizca de gracia que la competencia les ensombrezca.

©Atresmedia/Roberto Garver/©Instagram (@salvameoficial)
©Atresmedia/Roberto Garver/©Instagram (@salvameoficial)

Durante estos últimos doce meses Telecinco ha intentado mantener enganchados a los espectadores como ha podido estirando Sálvame con tal de ocupar toda la franja de tarde de la cadena. Así, desde el grupo de comunicación tomaron cartas en el asunto con celeridad tras el disgusto del público y el 18 de octubre de 2019 (apenas unos días después de que el Tribunal Supremo ordenara a Mediaset cesar inmediatamente la emisión de Pasapalabra) se estrenó El Tirón con Christian Gálvez como presentador. Sin embargo esta decisión precipitada, cuyo error fue básicamente que el concurso se concibiera como una sección más del último tramo de magacín estrella de sus tardes, dio paso a la cancelación del espacio el pasado 10 de marzo después de 99 emisiones.

Pero Mediaset no se ha dado por vencido y ha seguido intentando dar con la fórmula para conseguir que los espectadores no hagan zapping y se marchen a la competencia. Pero la jugada le ha salido a medias ya que, después de varias intentonas recurriendo al cebo eterno, su última estrategia para hundir al enemigo, la sección ¡Quiero dinero! de Sálvame, se está ganando un buen puñado de críticas por exponer las miserias de sus colaboradores (los retos de Chelo García-Cortés, que incluso hace unos días se quedó en bragas en pleno directo con tal de ganarse unos euros, han resultado bochornosos y los recientes desafíos a los que se enfrenta Antonio David Flores van por el mismo camino).

La realidad es que los números han empezado a flojear desde que el pasado mes de mayo Antena 3 arrancara sus emisiones de Pasapalabra con una entrega especial del formato en prime time. Desde entonces, ¿cuántas veces has leído o incluso escuchado de fondo que el concurso presentado por Roberto Leal ha tomado el liderazgo a Sálvame o que, directamente, ha marcado un nuevo récord? Yo unas cuantas y no hace falta echar la vista atrás demasiado ya que mismamente durante la última emisión de ambas propuestas Sálvame Tomate firmó un 16% de share y 2.256.000 espectadores mientras que su competidor arrampló con un 17% de cuota de pantalla y 2.357.000 espectadores.

El martes 27 de octubre sucedió algo parecido ya que en su última franja el magacín estrella de Telecinco marcó un 15,9% de share y 2.239.000 espectadores mientras que Pasapalabra subió como la espuma consiguiendo un 18% de cuota de pantalla y 2.519.000 espectadores. En la misma línea, el pasado 26 de octubre en Sálvame Tomate alcanzaron un 15% de share y 2.141.000 espectadores y en el programa de Antena 3 apuntaron un 17,6% de cuota de pantalla y 2.484.000 espectadores demostrando que el concurso ha echado raíces. Sé que las comparaciones son siempre odiosas pero son las que son y el sorpasso a La Fábrica de la Tele resulta evidente.

Ahora bien, estos datos de share no quieren decir que Sálvame haya perdido a su público fiel. Es más, que este programa de Telecinco lleve desde 2009 en emisión (siendo uno de los espacios que no se ha visto alterado en la parrilla televisiva ni por una pandemia y continuando durante años en la pequeña pantalla a pesar de las polémicas), se traduce en que hay un montón de espectadores que siguen de cerca su particular cobertura de la actualidad del corazón -y me consta que unos cuantos que también ven el magacín aunque les cueste reconocerlo-. Porque aquí está el quid de la cuestión, es un formato que no deja a nadie indiferente, que ha sabido reinventar el entretenimiento y convertirse en tendencia de las redes sociales con momentos que han pasado a la historia. Porque Sálvame es Sálvame, y a pesar de todo, hay quien sigue comprando el programa con sus salseos y su (absurdo) show.

En este sentido, Sálvame Tomate corre peligro (sobre todo si se siguen sucediendo episodios vergonzosos como la falta de respeto que se produjo el pasado mes de septiembre con Raquel Mosquera en tono de guasa dando paso al informativo de Pedro Piqueras para contar las últimas novedades de la pandemia del coronavirus) pero creo que su continuidad en Telecinco está asegurada al menos a corto plazo. Lo que aquí ha ocurrido, básicamente, es que su principal competidor le ha tomado la delantera por apostar todo a los concursos. Vamos, que le ha perjudicado de forma muy significativa.

Antena 3 ha pegado el pelotazo con Pasapalabra, manteniendo la misma dinámica del programa y fichando con buen ojo a Roberto Leal tras su exitosa etapa como presentador de Operación Triunfo en Televisión Española (TVE). El sevillano se ha convertido en la estrella para la novedosa temporada de Atresmedia y, desde luego, el primer concurso que lidera en este nuevo tramo de su trayectoria, que se graba en un renovado plató, funciona como un tiro en la cadena que le vio nacer en España allá por el año 2000 (¡cuánto nos acordamos de Silvia Jato!).

Pero, como digo, que la cuota de pantalla de Pasapalabra sea cada vez más elevada no es el único acierto de la cadena sino más bien se puede resumir en la valentía de apostar cada tarde (tras la sobremesa de la telenovela Amar es para siempre) a los concursos con ¡Ahora Caigo!, ¡Boom! y Pasapalabra seguidos y a diario. Dicho de otro modo, tras el adiós de El secreto de Puente Viejo el pasado 20 de mayo, la escaleta de Antena 3 de lunes a viernes está marcada por tres programas consecutivos en los que Juanra Bonet, con la adaptación española del concurso israelí homónimo de Canal 2 que se estrenó en 2014 en nuestro país, y Arturo Valls, que desde 2011 hace las delicias de los fans de esta adaptación del concurso israelí La'uf al HaMillion, también intensifican con su trabajo el valor de la cadena.

Un triunfo que se traduce en que, en estos tiempos tan inciertos que vivimos marcados por la emergencia sanitaria, hay espectadores saturados de tanta información sobre la COVID-19 (y eso que Joaquín Prat ha reflotado las tardes de Cuatro con la última hora de la pandemia desde Cuatro al día) que tampoco quieren distraerse con Sálvame y sus bobadas diarias. A esa última hora de la tarde se anula el interés por los cotilleos de los colaboradores más famosos de la televisión mientras que los concursos se han consolidado en Atresmedia con espectadores ávidos de aprender y, ya de paso, descubrir quiénes ganan el bote tragándose pruebas que son divertidas incluso para jugar desde casa en estos tiempos de confinamiento.

En resumidas cuentas, Pasapalabra es uno de los concursos más históricos de la televisión y tras su lanzamiento en Antena 3 el programa presentado por Roberto Leal ha demostrado su buena salud, consiguiendo el aplauso unánime de la audiencia y logrando que la cadena de San Sebastián de los Reyes se frote las manos por arrebatar el liderazgo al que ha sido el magacín estrella de las tardes de Telecinco durante una década. Porque ya podemos afirmar rotundamente que Sálvame en su franja Tomate se desmorona y que Atresmedia ha cantado victoria así que si la cadena de Fuencarral quiere recuperar el liderazgo debe buscar armas más potentes para contraprogramar. Pero cuidado, que no todo vale para ganarse a la desesperada a la audiencia. Los espectadores no somos tontos.

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Imágenes: ©Atresmedia/Roberto Garver/©Instagram (@salvameoficial)