¿Qué pasa en Colombia? Una guía para entender la crisis

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Los jóvenes dominaron las protestas contra el gobierno del presidente colombiano Iván Duque
Agencia AFP

BOGOTÁ.- Un mes después de las primeras manifestaciones contra una suba de impuestos, Colombia se debate en una vertiginosa crisis, ahora mucho más amplia, con protestas pacíficas durante el día y batallas campales durante la noche que tienen en vilo al resto de América Latina.

El malestar se siente con intensidad en las capitales, donde arden barricadas en rechazo a los abusos policiales, o se expresa en los bloqueos viales.

La realidad comprobada de decenas de muertos no sofocó la violencia de la disputa en las calles, donde la radicalización de las protestas y la acerada represión de las fuerzas de seguridad causa estupor en la comunidad internacional. Aquí van algunas guías de la crisis.

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Una manifestación durante el paro nacional indefinido contra el gobierno en Colombia
Una manifestación durante el paro nacional indefinido contra el gobierno en Colombia


Una manifestación durante el paro nacional indefinido contra el gobierno en Colombia

Movilización

Durante medio siglo el conflicto con las guerrillas de las FARC eclipsó la evidencia de un país muy desigual, entre los más inequitativos de América Latina, con un Estado militarmente fuerte pero débil en la atención de demandas sociales y políticamente conservador.

El acuerdo de 2016, que desarmó a la guerrilla más poderosa del continente, terminó con una guerra anacrónica, que siguió en el campo a espaldas de las ciudades y sus nuevas generaciones. Aunque el narcotráfico todavía alimenta los rescoldos de la violencia, cuando las calles gritan pocos aún creen que lo hacen presionadas por los insurgentes. Es una protesta genuinamente ciudadana.

“Hay un sector activo que por mucho tiempo permaneció excluido de la política, de la fuerza laboral y ahora del sistema educativo, y que se hartó de que lo excluyan. Ese sector es el que se está manifestando en la calle”, afirmó la politóloga Sandra Borda.

Nadie imaginaba que estas protestas contrapuestas, que cambian de bandera o reclamo conforme se mueven en el mapa, podrían durar tanto. Sin embargo, Borda descartó que este país se adapte a un estado de agitación permanente.

“La protesta es en las ciudades y está afectando directamente a mucha gente, mientras el conflicto armado estaba circunscrito a las zonas rurales, por eso es que la gente en las ciudades pudo vivir tan tranquilamente. Convivir con la protesta indefinidamente no es sostenible, las élites están diciendo ‘hay que darle una solución’”.

Dilema

En 2018, con 42 años, Iván Duque asumió como uno de los presidentes más jóvenes de Colombia. Al año siguiente los estudiantes se volcaron a las calles exigiendo educación pública gratuita y con mayor acceso, mejores empleos, un Estado y una sociedad más solidarios.

La pandemia apagó la movilización en 2020. Duque tomó un respiro sin hacer mayores concesiones. El virus hundió en la tragedia a los más vulnerables. La pobreza se aceleró hasta alcanzar al 42,5% de los 50 millones de habitantes. “Se ha retrocedido al menos una década de lucha contra la pobreza”, sostuvo Borda. Un tercio de los jóvenes entre 14 y 28 años no trabaja ni estudia.

Un cartel en la villa miseria de Siloé, en la ciudad colombiana de Cali, dice "Siloé resiste"
Un cartel en la villa miseria de Siloé, en la ciudad colombiana de Cali, dice "Siloé resiste"


Un cartel en la villa miseria de Siloé, en la ciudad colombiana de Cali, dice "Siloé resiste"

Y a Duque se le ocurrió en medio de la pandemia “la estupidez de subir los impuestos” a los sectores medios, dijo el académico Hernando Gómez Buendía. Así “prendió la llama del fuego” social. El mandatario retiró el proyecto legislativo pero “la represión unificó” al movimiento de protesta.

Salió a flote la generación “sin miedo, la de los hijos de los desplazados del conflicto armado que vive en barrios difíciles de las grandes ciudades y que tiene muchas más dificultades para acceder a la educación, a la fuerza laboral”, dijo Borda.

Represión

Human Rights Watch habla de hasta 61 muertos en las cuatro semanas de protesta y represión. “Hemos confirmado que 24 de estas muertes (22 manifestantes o transeúntes y dos policías) tienen relación” con las protestas, denunció el director de HRW para las Américas, José Miguel Vivanco.

La Cruz Roja presentó un balance de 139 heridos solo en las protestas del miércoles, cinco de ellos policías. La mayoría sufrió “afectaciones en ojos y vías respiratorias”.

Las movilizaciones en la capital han sido mayoritariamente pacíficas, pero en las noches degeneran en choques entre manifestantes armados con piedras y bombas molotov y la policía antidisturbios. “Es realmente muy, muy compleja la situación en Bogotá”, expresó el secretario de gobierno, Luis Ernesto Gómez.

Uniformados colombianos en uno de los bloqueos de rutas en Colombia
LUIS CARLOS AYALA


Uniformados colombianos en uno de los bloqueos de rutas en Colombia (LUIS CARLOS AYALA/)

Válvula de escape

A diferencia de crisis como las de Chile, donde las protestas condujeron a una reforma constitucional, o de Ecuador, donde ya hubo elecciones, Colombia no tuvo, salvo las protestas, una “válvula de escape” a tantas frustraciones que se “escondían debajo de la superficie”, dijo la politóloga Cynthia Arson.

Desde hace dos semanas el gobierno de Duque adelanta negociaciones con el sector más visible de los manifestantes, sin llegar a acuerdos.

Duque, que dejará el poder en 2022, se bate entre una “salida represiva o negociada”, advirtió Gómez Buendía. La izquierda, entretanto, asoma con opciones de conquistar la presidencia en las elecciones de 2021 medrando de la impopularidad del mandatario. El exguerrillero Gustavo Petro puntea las encuestas.

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Negación

En una charla virtual con dos centros de estudios de Estados Unidos, el presidente Duque esquivó este jueves poner fecha a una visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Fue tajante al afirmar que no existen abusos policiales sistemáticos y aseguró que su reforma tributaria, la que desató este último mes de protestas masivas, no fue bien comprendida.

“La reforma hubiera permitido que los más pobres puedan tener un ingreso extra en momentos de crisis, pero se convocó a un paro dos semanas antes... y nosotros, es cierto, no pudimos explicar las distorsiones de la realidad que se plantearon”, dijo el mandatario.

El llamado Comité Nacional de Paro exige que el presidente reconozca abusos de la fuerza pública durante las protestas, mientras que el gobierno pide levantar unos 78 bloqueos de afectan el abastecimiento de varias ciudades. Un empate donde hasta ahora perdieron todos los colombianos.

Agencia AFP

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