¿Qué pasó? Hillary intenta responder la pregunta del millón en un libro

LA NACION

NUEVA YORK.- Una fila de gente se estiraba ayer por la mañana desde la entrada de la librería Barnes & Noble en Union Square hasta dar la vuelta en dos esquinas. Cada una de las personas que había llegado hasta allí -algunas, la noche anterior- esperaba por ver a Hillary Clinton, la presidenta que anhelaban y no tuvieron, y por encontrar respuesta a una pregunta que todavía retumba en Estados Unidos: ¿qué pasó?

Esa pregunta es el título que Clinton eligió para su última memoria, What Happened, la autopsia de su resonante derrota en la campaña presidencial de 2016 a manos de Donald Trump, hoy presidente.

Clinton ensaya un mea culpa al asumir responsabilidad por sus propias fallas y los errores de la campaña, y reconoce sus debilidades como candidata. Pero, a la vez, apunta a dos personas por su fracaso: James B. Comey, ex director del FBI, que sacudió la campaña una semana antes de la elección al informar al Congreso, en una carta, que podía llegar a reabrir la investigación por el mailgate, el escándalo por el uso de su correo electrónico privado cuando era secretaria de Estado, y Vladimir Putin, quien supuestamente ordenó el ciberataque al Partido Demócrata.

"Juntos, los efectos de la carta de Comey y el ataque ruso formaron una combinación devastadora", sintetiza Clinton. Eso bastó, según su análisis final, para quitarle un puñado de estados que le hubieran dado un triunfo en el colegio electoral, que fue para Trump. Clinton ganó el voto popular por más de tres millones de sufragios. También recala en el respaldo a Trump, al que muchos recuestan en la "ansiedad económica" de una porción del electorado, y en el racismo y la "ansiedad cultural" en la mayoría blanca del país.

"Creo que, en última instancia, el debate sobre la «ansiedad económica» y el racismo o la «ansiedad cultural» es una falsa elección", escribe Clinton. "En la vida de las personas y sus miradas del mundo, las preocupaciones sobre la economía, la raza, el género, la clase y la cultura todas se mezclan", apunta.

Hillary se arrepiente sobre el fatídico comentario en el que llamó a una parte del electorado de Trump una "canasta de deplorables". Pero, a la vez, dispara: "Demasiados de los seguidores duros de Trump mantienen opiniones que sí encuentro -no existe otra palabra- deplorables".

La demócrata también critica a la prensa por la "excesiva cobertura" del mailgate, y suma, entre los factores que contribuyeron a su derrota, al deseo de cambio en el país y la "avalancha de noticias falsas", un de rasgo distintivo de la campaña.

El libro, cargado con varios momentos íntimos de la noche de la derrota y los meses posteriores, fue recibido con gran expectativa en Estados Unidos, donde mucha gente todavía no sólo no termina de digerir la victoria de Trump, sino que tampoco logra terminar de entender cómo ocurrió. O qué pasó, como titula Clinton.

"Nunca me sorprendió tanto el desenlace de una elección", confesó Julie Cornan, de 75 años, mientras esperaba ingresar a la librería para que Clinton le firmara una copia del libro. Llevaba un botón que decía: "Es la hora de Mueller", una referencia al fiscal especial que investiga las sospechas de colusión entre la campaña de Trump y el Kremlin.

Como muchos de los seguidores de Clinton, Cornan cree que la demócrata fue "tratada injustamente" por la prensa. Y dice que Comey le clavó "una estaca al corazón". A su lado, una amiga suya, Tobey Wittlin, de 60 años, asiente: "Los medios jugaron un papel enorme".

Muchas de las personas aguardaron horas desde la madrugada por la firma de Clinton. Un pequeño grupo de devotas seguidoras acampó la noche anterior. Atenta, Clinton les mandó pizzas y luego les dejó un saludo en Twitter. La fila mostró algo de color de campaña: remeras con la letra "H" y botones con la leyenda "I'm With Her"; un vendedor ambulante vendía varios broches con mensajes contra Trump, y uno con una mirada al futuro: "¿Ya es 2020?"; un manifestante anti-Clinton vestido de traje y un libro con una tapa falsa que mostraba una foto de Trump y un título que respondía al de Clinton: "Yo pasé".

Lauren Testernan, de 29 años, esperaba pacientemente su turno para ver a "una figura inspiradora", según describió a Clinton. "Es una gran pregunta, ¿no?", dijo a LA NACION, al hablar sobre el título del libro de Clinton. "Pienso en eso todo el tiempo", reconoció. Varios familiares suyos votaron a Trump, incluida su abuela que, ahora, le dice que no puede creer lo que pasa en el país. ¿Por qué lo votó. "Los mails", respondió Testernan. "Su gran tema con Hillary fueron los mails".