Kaczynski, reelegido como líder del partido gubernamental polaco PiS

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Cracovia (Polonia), 3 julio (EFE).- El vicepresidente del Gobierno polaco y líder del PiS (Ley y Justicia), Jaroslaw Kaczynski, fue reelegido como presidente de la formación conservadora en el congreso celebrado este sábado en Varsovia.

Kaczynski, que era el único candidato que se presentó, afirmó en su discurso de aceptación del cargo que esta será su última legislatura al frente del partido y que, aunque "esperaba este éxito", "no esperaba tener tan pocos oponentes en unos tiempos tan difíciles".

El líder conservador, que dirige el PiS desde enero de 2003, fue elegido por los cerca de 1.500 delegados de todo el país que acudieron al congreso nacional, en el que también se decidió reformar los estatutos del partido para sustituir el cargo de jefe del Comité Ejecutivo por el de secretario general.

"Gracias a todos, gracias a Dios en unos momentos en que el PiS se enfrenta a enormes retos y oportunidades para Polonia", dijo Kaczynski", cuyo partido gobierna Polonia con mayoría absoluta desde 2015.

En el congreso, programado para el otoño del año pasado pero retrasado debido a la pandemia, se eligió también a un nuevo presidente del Consejo Político, un nuevo auditor nacional y al nuevo presidente del Tribunal Disciplinario.

Previamente a la votación que le confirmó en el cargo, Kaczynski se congratuló por los seis años de gestión de su Gobierno y apuntó que el gran reto al que se enfrenta Polonia en los próximos años es la implementación del plan de recuperación económica pospandemia, bautizado como el "Orden Polaco" que, dijo, "transformará" al país.

Las tensiones que sacuden periódicamente a la coalición que lidera el PiS, con amenazas de ruptura por parte de los aliados y críticas mutuas, han sido una prueba constante para el liderazgo de Kaczynski, que se ha revelado como la figura central del Gobierno, el hombre que decide los nombramientos y el responsable de repartir las cuotas de poder.

Ante el peligro de perder la precaria mayoría absoluta que el PiS mantiene en el parlamento debido al eventual abandono de algún socio de coalición, fue Kaczynski quien, recurriendo a una mezcla de estrategia política y afinidades personales, consiguió hacerse con el apoyo de la izquierda y sacar adelante complicadas votaciones parlamentarias en las que sus propios aliados de Gobierno le negaron el apoyo.

En el horizonte se perfila la incógnita de quién sucederá a Kaczynski al frente de una formación que muchos definen como "personalista" y en la que cualquier pretensión de liderazgo contra el presidente del PiS ha sido reprimida.

En una continuación del congreso prevista para el día 4 de julio se elegirá a los cuatro vicepresidentes del partido, uno de los cuales será, con toda probabilidad, el actual presidente del Gobierno, Mateusz Morawiecki.

El PiS fue fundado en 2001 por Kaczynski y su hermano gemelo, Lech, quien dirigió el partido desde el comienzo y cedió la dirección del mismo a Jaroslaw en 2003, tras convertirse en alcalde de Varsovia.

Durante un breve período, entre 2006 y 2007, Jaroslaw Kaczynski ejerció la jefatura del Gobierno mientras su hermano -muerto en 2010 en un accidente de avión junto a la plana mayor del ejército polaco- era presidente.

En 2007, el PiS perdió las elecciones en favor de Plataforma Cívica (PO), liderada entonces por Donald Tusk, que acaba de anunciar su regreso a la política nacional al frente de esa formación.

Kaczynski, de 71 años, arrastra algunos problemas de salud y ha manifestado en varias ocasiones su intención de dejar la vida política en pocos años.

Su habilidad para controlar la vida política del país sin implicarse directamente con las decisiones más controvertidas tomadas desde el Ejecutivo atestiguan la habilidad política de Kaczynski, a quien sus adversarios acusan de avivar conflictos e incluso divisiones internas en beneficio propio.

En una de sus escasas apariciones públicas fuera del entorno político, Kaczynski dijo en un "picnic patriótico" en 2019 que aspiraba a dejar un legado que hiciese decir a los polacos: "Somos un país próspero, no menos que los (países) occidentales, además tenemos igualdad y para ello no tuvimos que imitar a nadie".

Miguel Ángel Gayo Macías

(c) Agencia EFE

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