Cómo fue participar en los ensayos clínicos para la vacuna contra el COVID-19

Marie Tae McDermott
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Un trabajador de la salud en el Centro Médico de la Universidad de California, campus Irvine,

 muestra una ampolla de la vacuna COVID-19 de Pfizer-BioNTech en Orange, California, el miércoles 16 de diciembre de 2020. (Jenna Schoenefeld/The New York Times)
Un trabajador de la salud en el Centro Médico de la Universidad de California, campus Irvine, muestra una ampolla de la vacuna COVID-19 de Pfizer-BioNTech en Orange, California, el miércoles 16 de diciembre de 2020. (Jenna Schoenefeld/The New York Times)

Esta semana, mientras California seguía lidiando con el aumento de infecciones del COVID-19 , con hospitales desbordados y cada vez más muertes, comenzaron a llegar los primeros paquetes con las vacunas que salvarán vidas. La vacuna, desarrollada por Pfizer y la compañía alemana BioNTech, ha demostrado tener una eficacia del 95 por ciento.

Kristen Choi, una investigadora, enfermera y profesora de la Universidad de California, campus Los Ángeles, se inscribió en un ensayo clínico de la vacuna luego de que en agosto viera un anuncio para reclutar voluntarios en su fuente de noticias de Instagram. Ella no sabía si recibiría la vacuna activa o el placebo.

Escribió sobre la experiencia en la revista JAMA Internal Medicine. El artículo causó un poco de alarma en algunas personas pues ahí reveló haber tenido efectos secundarios adversos parecidos a los síntomas del COVID-19. Sin embargo, lejos de motivar a las personas a no vacunarse, Choi comentó que quería concientizar a las personas sobre la posibilidad de que haya efectos secundarios y de por qué en realidad son una señal de que las cosas están funcionando.

Por correo electrónico, le pregunté a Choi cómo fue participar en los ensayos. La siguiente conversación ha sido editada para fines de claridad y síntesis.

¿Puedes hablar un poco sobre cómo tu interés en un anuncio sobre los ensayos se volvió en una participación activa en ellos?

Yo no había considerado participar en los ensayos hasta bastante avanzado el 2020. Soy una investigadora de servicios sanitarios que estudia sobre todo los servicios para salud mental en niños. Además, estaba bastante ocupada con asuntos clínicos. Luego, en agosto, recibí un mensaje de Instagram para los ensayos clínicos de fase 3 de la vacuna Pfizer-BioNTech. Le di clic al anuncio porque quería conocer su página de reclutamiento desde una perspectiva de metodología de la investigación. Supongo que funcionó la estrategia de reclutamiento porque me inscribí para participar. Al leer sobre el estudio y empezar a considerar formar parte de él, me pareció muy importante contribuir de esta pequeña manera a la ciencia de las vacunas.

¿Estabas nerviosa de quizá recibir la vacuna, llamada BNT162b2?

No, realmente no me sentía nerviosa. Cuando le dije a mi familia y amigos que iba a participar en el estudio, su reacción varió desde preocupación a decir: “Wow, ¡qué valiente eres!”. Pero creo que me sentía segura de participar porque sé que tienen estándares muy altos de tratamiento seguro y ético, autonomía y consentimiento informado para los participantes en la investigación. Hay un escrutinio ético y una supervisión muy estricta de ensayos clínicos como este.

Me sorprendió saber que te llamaron para una exploración y más tarde ese mismo día te inyectaron tu primera dosis del medicamento o placebo. Dada la necesidad urgente de una vacuna y el ritmo histórico al que se ha desarrollado, ¿te sorprendió Ia sucesión de eventos?

Sí, el desarrollo cronológico me pareció rápido. No sabía siquiera si me llamarían. En el momento en que me registré ya había habido una demanda abrumadora para participar en los ensayos de Pfizer. Sabía que los lugares casi estaban llenos.

Un mes después recibiste una segunda inyección, pero fue una experiencia muy distinta. Tenías dolor en la zona donde te inyectaron, nausea, escalofríos, mareos y una fiebre que llegó a 40,5 grados Celsius. Aunque después supiste que estos efectos secundarios eran comunes, ¿crees que impedirán que algunas personas se vacunen? ¿Y los efectos secundarios que tuviste son algo de lo que haya que preocuparse?

A lo largo de mi vida he recibido muchas vacunas y nunca tuve una reacción fuerte como con esta inyección, si es que en efecto recibí la vacuna activa y no el placebo. Los efectos secundarios podrían ser un impedimento si la gente no está preparada para tenerlos. Es vital que nosotros como proveedores de atención médica les expliquemos a los pacientes los posibles efectos secundarios que podrían presentar para que regresen por la segunda dosis y no se preocupen de que los efectos secundarios son peligrosos. En casi todos los casos, los efectos secundarios son menores y transitorios. Mi experiencia de tener varios efectos secundarios es muy rara.

Los efectos secundarios que tuviste son además similares a los síntomas asociados con el COVID-19. ¿Cómo pueden los proveedores de atención sanitaria asegurar a las personas que la vacuna es segura?

Primero, les pediría a todos los trabajadores sanitarios que se vacunen en cuanto puedan. Puede ser muy útil con los pacientes decirles: “Confío lo suficiente en esta vacuna como para haberme vacunado yo”. Segundo, les pediría a los trabajadores sanitarios que programen suficiente tiempo para tener una conversación sustancial con los pacientes sobre sus preguntas y preocupaciones relacionadas con estas vacunas. Debemos ser muy claros en que es imposible que las vacunas ARNm causen COVID-19 y que estas vacunas no contienen el coronavirus. Finalmente, creo que los trabajadores sanitarios deberían explicar que los efectos secundarios, de alguna manera, son una señal positiva de que la vacuna está funcionando.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2020 The New York Times Company