UE y GB reconocen brechas enormes en diálogo pos-Brexit

SAMUEL PETREQUIN y PAN PYLAS
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Una mujer ondea una bandera de la Unión Europea el miércoles 16 de diciembre del 2020 para manifestarse contra el Brexit, en Londres. (AP Foto/Alberto Pezzali)

BRUSELAS (AP) — Gran Bretaña y la Unión Europea hicieron el jueves valoraciones moderadas sobre el estado de sus discusiones comerciales pos-Brexit cuando sólo faltan dos semanas para lo que podría ser una separación caótica.

Si bien Ursula von der Leyen, presidenta de la comisión ejecutiva de la Unión Europea, señaló que ha habido “un progreso importante en muchos aspectos”, se dijo preocupada de las conversaciones sobre los derechos de pesca.

Por su parte, el primer ministro británico Boris Johnson advirtió que parece “muy posible” un desenlace sin un acuerdo.

Ambos conversaron el jueves en la noche, su vez más reciente tras varios encuentros en las últimas dos semanas para destrabar las negociaciones, cuyo avance ha sido muy lento desde que Gran Bretaña abandonó la UE el 31 de enero.

Gran Bretaña continúa hasta el 31 de diciembre dentro del mercado único libre de aranceles y la unión aduanera de la UE. La ausencia de un acuerdo pos-Brexit podría causar un caos en las fronteras a inicios de 2021 cuando ambas partes decreten aranceles y otras barreras al comercio.

Las conversaciones se han atascado en tres temas principales: el acceso de la UE a las aguas pesqueras británicas, la igualdad de condiciones para garantizar una competencia justa entre empresas y la gobernanza de cualquier acuerdo.

Después de su más reciente conversación, von der Leyen advirtió que acortar las grandes diferencias, en particular en pesca, “será muy complicado”. Las negociaciones continuarán el viernes, agregó.

Según un comunicado de la oficina de Johnson en el número 10 de Downing Street, el primer ministro subrayó que “queda muy poco tiempo” y “ahora parece muy probable que no se llegue a un acuerdo a menos que la posición de la UE cambie sustancialmente”.

Johnson, al igual que von der Leyen, se centró en la falta de progreso en pesca, que ha resultado ser un tema en exceso inabordable en las conversaciones, aun cuando supone apenas una cantidad muy pequeña de la producción económica.

En pesca, la UE ha dicho repetidamente que desea un acuerdo que garantice acceso recíproco a los mercados y las aguas.

Los pescadores de la UE desean continuar trabajando en aguas británicas y la industria pesquera de Gran Bretaña es extremadamente dependiente de las exportaciones al bloque de 27 naciones.

Johnson ha convertido a la pesca y el control británico de sus aguas en una exigencia crucial en la larga saga de la partida de Gran Bretaña de la UE.

Según Downing Street, Johnson subrayó que Gran Bretaña podría “no aceptar una situación en la que fuera el único país soberano del mundo incapaz de controlar el acceso a sus propias aguas durante un periodo prolongado y enfrentar cuotas pesqueras que ponen en norme desventaja a su propia industria”.

“La posición de la UE en esta área simplemente no era razonable y, si iba a haber un acuerdo, era necesario que cambiara significativamente”, según Johnson.

Previamente, el Parlamento Europeo emitió un ultimátum de tres días a los negociadores para llegar a un acuerdo comercial si quieren estar en condiciones de ratificar un pacto antes de fin de año.

Los legisladores europeos dijeron que necesitarán tener las condiciones de cualquier acuerdo frente a ellos para el domingo en la noche si deben organizar alguna reunión especial antes de fin de año.

Si un acuerdo se logra después sólo podría ser ratificado en 2021, porque el parlamento no tendrá tiempo suficiente para debatirlo antes.

"Damos hasta el domingo a Boris Johnson para que tome una decisión", dijo Dacian Ciolos, presidente del grupo Europa Renovada en el Parlamento Europeo. “La incertidumbre que pende sobre los ciudadanos y empresas como resultado de las decisiones de Gran Bretaña se vuelve intolerable”.

Un acuerdo comercial garantizará la no imposición de aranceles ni cuotas al comercio entre ambas partes, pero persistirían aún los costos técnicos, asociados en parte con las revisiones aduaneras y barreras no arancelarias a servicios.

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Pan Pylas contribuyó desde Londres.