Una paramédica testigo de la defensa subraya los problemas de salud de Floyd

Agencia EFE
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Los Ángeles, 13 abr (EFE News).- Una paramédica ahora jubilada que atendió a George Floyd en 2019, cuando fue detenido en una parada de tráfico, aseguró este martes que se preocupó entonces por su presión arterial alta y que el afroamericano le dijo que no se estaba tomando la medicación necesaria para remediarlo.

Así lo apuntó la paramédica Michelle Moseng en el juicio que se celebra en Mineápolis y en el que se juzga al expolicía Derek Chauvin, acusado de matar a Floyd en mayo del año pasado.

Uno de los argumentos principales de la defensa es que la muerte de Floyd no fue culpa de la presión que Chauvin ejerció con su rodilla sobre el cuello de la víctima, sino que tuvo que ver con su hipertensión, el consumo de opiáceos y el estrés del momento del arresto.

Moseng ha recordado el momento en el que atendió a Floyd cuando fue detenido en una parada de tráfico en 2019.

"Inicialmente, negó problemas médicos, pero cuando descubrí su presión arterial, volví a preguntar específicamente y me dijo que sí, que tenía antecedentes de hipertensión y que no había estado tomando su medicación", aseguró la paramédica.

Moseng trató al afroamericano después de ser detenido en Mineápolis el 6 de mayo de 2019, más de un año antes de su muerte.

La paramédica afirmó al abogado defensor, Eric Nelson, que Floyd reconoció que había tomado un opioide cada 20 minutos, "y luego otro cuando llegó el agente".

"Fue bastante difícil evaluarlo, estaba molesto y confundido", señaló Moseng, antes de que los fiscales pidieran que no se tenga en cuenta su testimonio.

Según la testigo, Floyd tenía una presión arterial alta, de 216 sobre 160, y recomendó que lo llevaran al hospital.

La paramédica compareció después de que la defensa presentara a su primer testigo, Scott Creighton, el policía que arrestó a Floyd en ese episodio, un año antes de su fallecimiento en mayo de 2020.

Según Creighton, el episodio "se intensificó muy rápido" después de pedir a Floyd que pusiera sus manos sobre el volante, ya que el afroamericano se negó y el agente empezó a utilizar "malas palabras" y a gritar.

En un video presentado en el juicio sobre esa detención, se puede escuchar a Floyd pidiendo a los agentes que no le disparen.

Chauvin, que fue despedido del Departamento de Policía de Mineápolis por la muerte de Floyd, está acusado de los delitos de asesinato en segundo grado, penado con hasta 40 años de cárcel; asesinato en tercer grado, con una condena máxima de 25 años, y homicidio en segundo grado, que acarrea hasta 10 años de privación de libertad.

Sin embargo, como no tiene antecedentes penales, solo podría ser condenado a un máximo de 12 años y medio de prisión por los primeros dos cargos y a 4 años de cárcel por el tercero.

Floyd perdió la vida el 25 de mayo de 2020 cuando cuatro agentes intentaron detenerlo por haber utilizado un billete falso para pagar en una tienda. Durante su arresto, Chauvin lo inmovilizó en el suelo presionando la rodilla contra su cuello hasta que dejó de respirar.

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