Es paralítico y caminará hasta el Polo Norte para guardar un libro del papa Francisco en la “caja fuerte” del Ártico

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Michael Haddad junto al papa Francisco
Michael Haddad junto al papa Francisco

ROMA.- “Nada es imposible, hay que ir más allá”. Es el mensaje del libanés Michael Haddad, embajador de buena voluntad para el cambio climático del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que, en febrero próximo, pese a ser parte de ese 15% de población mundial con discapacidad –es totalmente paralítico de la cintura para abajo-, cumplirá una nueva hazaña.

Gracias a un exoesqueleto y a su enorme garra y determinación, para llamar la atención sobre las graves consecuencias del calentamiento global y la urgencia de hacer algo ya por el cambio climático, porque no hay más tiempo, hará una caminata de 100 kilómetros en diez días hasta el Polo Norte. Y llevará el mensaje del papa Francisco a la llamada “Arca de Noé”, el búnker que guarda más de un millón de semillas provenientes de todos los países del mundo, en las islas noruegas de Svalbard, uno de los lugares más seguros del planeta.

El mini libro del Papa que quedará guardado en el Polo Norte
El mini libro del Papa que quedará guardado en el Polo Norte


El mini libro del Papa que quedará guardado en el Polo Norte

Es un gran honor para mí poder hacer eso... Agregamos otra semilla, la de la esperanza del Santo Padre, que quedará allí para siempre para que las nuevas generaciones puedan reflexionar”, explicó Haddad, que recibió de manos del papa Francisco una versión minúscula -6 centímetros por ocho- del libro ¿Por qué tienen miedo? ¿Aun no tienen fe?, que colocará en la también llamada “caja fuerte” del Ártico, que custodia semillas que corren el riesgo de desaparecer.

Realizado por el Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, el libro que quedará en el búnker, en versión mini, hecha especialmente para la ocasión, evoca la extraordinaria oración que el Papa, en solitario y bajo la lluvia, hizo en la Plaza San Pedro el 27 de marzo de 2020, cuando le suplicó a Dios liberar a la humanidad de las “densas tinieblas” causadas por el Covid-19. El volumen incluye el magisterio sobre la pandemia que fue desarrollando el Papa en los meses siguientes, en sus discursos y catequesis, en las que llamó a aprovechar esta inesperada crisis, que golpeó a todos, en clave positiva. E instó a repensar, todos juntos, un mundo marcado por el grito de los pobres y el de la Tierra, para que sea más justo, inclusivo y solidario y recordó que “nadie se salva solo”.

Su historia

La historia de Michael Haddad confirma lo anterior. Nacido hace 40 años en el Líbano, a los 6 años un accidente de jet-ski lo dejó paralizado, sin el 75% de sus funciones motoras. Pero ese trágico evento para él no significó el fin. De madre católica, pero él, cristiano ortodoxo, según contó a LA NACION, ese accidente, tras el cual le dijeron que nunca más volvería a caminar, fue el inicio de una nueva vida.

Con múltiples desafíos, determinación, resiliencia y gran trabajo de equipo, de la silla de ruedas como única posibilidad de movimiento, gracias a un grupo de ingenieros que inventó para él un exoesqueleto, con los años logró no sólo caminar, sino esquiar, hacer free climbing en la montaña, incluso obteniendo tres récords mundiales. Y se convirtió en un atleta profesional, testimonial de varias campañas de sensibilización de problemas que van desde el cambio climático a la discriminación de las personas con discapacidades, como él.

“Lo que hago ahora caminando cien kilómetros en el ártico no es una aventura, es una experiencia científica para demostrar que la discapacidad puede ser transformada y lo hago para urgir a los líderes de todo el mundo a acciones concretas para luchar contra el cambio climático, porque ya no hay tiempo, como advirtieron recientemente en la COP 26 de Glasgow”, aseguró Haddad, en un evento en el que se presentó esta llamativa iniciativa, organizado por la PNUD, el embajador de Italia ante la Santa Sede, Pietro Sebastiani y el Instituto para el Diálogo Global y la Cultura del Encuentro.

Haddad junto al santafesino Lucio Ruíz, del Vaticano, y el embajador de Italia ante la Santa Sede, Pietro Sebastiani
Haddad junto al santafesino Lucio Ruíz, del Vaticano, y el embajador de Italia ante la Santa Sede, Pietro Sebastiani


Haddad junto al santafesino Lucio Ruíz, del Vaticano, y el embajador de Italia ante la Santa Sede, Pietro Sebastiani

Haddad, que se mueve gracias al exoesqueleto y muletas, muy sonriente y carismático, destacó en diálogo con LA NACION que el cambio climático no afecta a todos por igual, sino que los más vulnerables son los que más sufren. “Nunca pensamos que cuando se dan grandes inundaciones y todos salen corriendo para intentar salvarse, qué pasa con ese 15% de la población discapacitada, que está en silla de ruedas”, comentó.

Contó, además, que se está entrenando desde hace cinco años para la llamada “Artic Walk to Address the Klima Emergency (en noruego clima se dice klima), caminata que debió posponerse debido a la pandemia. En cuanto al encuentro que tuvo con el Papa, que bendijo su hazaña “por el clima y la humanidad”, confió que quedó impactado por su espiritualidad y forma de ser. “Es un líder que tiene una humildad que impresiona, que ya levantó la voz varias veces para advertir sobre las amenazas del cambio climático y que cree en los jóvenes”, subrayó.

¿No tiene miedo ante los riesgos que podrá encontrar durante la caminata en un lugar tan extremo? “Hay que tener fe y determinación para ir más allá de los miedos y, además, junto a mí hay un equipo muy profesional”, contestó, muy confiado.

El sacerdote santafesino Lucio Adrían Ruíz, número dos del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, quien creó el libro sobre el evento del 27 de marzo de 2020 y ahora su versión mini, que quedará en la “caja fuerte” del Polo Norte junto a semillas, elogió su espíritu. “El peregrinaje de Michael junto a este pequeño libro es un llamado para soñar en grande y entender que si el corazón es fuerte y la esperanza es grande no hay barreras para construir un mundo nuevo”.

“Necesitamos líderes inspiradores como él”, le hizo eco Luis Liberman, antropólogo amigo del Papa, que preside la Universidad del Agua y el Instituto para el Diálogo Global y la Cultura del Encuentro, que recordó que el lanzamiento de este proyecto cayó justo en el día del cumpleaños 85 de Francisco. “La caminata de Michael en el ártico -cerró- es un testimonio de que nadie puede ser dejado atrás, que somos todos necesarios y que nadie se salva solo”.

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