El paquete de alivio de Biden canaliza millones de dólares a las víctimas de violencia doméstica

Melena Ryzik and Katie Benner
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Mujeres trabajan en una línea directa contra la violencia doméstica en Chicago, el 20 de marzo de 2020. (David Kasnic/The New York Times).
Mujeres trabajan en una línea directa contra la violencia doméstica en Chicago, el 20 de marzo de 2020. (David Kasnic/The New York Times).
Davida, quien huyó de su hogar con su hijo después de que su exnovio la agrediera físicamente y amenazara a su familia, el 14 de diciembre de 2020. (Flo Ngala/The New York Times).
Davida, quien huyó de su hogar con su hijo después de que su exnovio la agrediera físicamente y amenazara a su familia, el 14 de diciembre de 2020. (Flo Ngala/The New York Times).

Escondidos en el paquete de alivio pandémico de 1,9 billones de dólares del presidente estadounidense Joe Biden se encuentran decenas de millones de dólares para organizaciones dedicadas a reducir la violencia doméstica, la cual se disparó durante la pandemia, así como vales para personas que escapan de la violencia en casa, con el propósito de ayudarles a encontrar un refugio seguro y reconstruir sus vidas.

Estas medidas son las señales más concretas a la fecha de que la agenda política nacional de Biden buscará combatir la violencia doméstica, un tema que desde hace tiempo ha impulsado su carrera de cuatro décadas en la política.

Como senador, Biden apoyó la propuesta que se convirtió en la Ley de Violencia contra la Mujer, la primera legislación federal que tenía el objetivo de acabar con la violencia doméstica, que la Cámara de Representantes votó el miércoles para que se renovara. Siendo vicepresidente, creó un puesto para coordinar los esfuerzos federales alrededor de la violencia y los ataques sexuales. Ese asesor le reportaba a él.

Como presidente, Biden firmó una versión del Plan de Rescate Estadounidense que canaliza 49 millones de dólares en ayuda y cientos de millones de dólares en asistencia para vivienda destinados a víctimas que durante la pandemia han quedado atrapadas con sus agresores. Una asesora sénior de la Casa Blanca también se enfocará en violencia de género como parte del recién formado Consejo de Políticas de Género de Biden.

“Los más atroces de todos los delitos son los delitos domésticos”, dijo en 2009, cuando era vicepresidente. “El peor encarcelamiento del mundo es ser prisionero en tu propio hogar”.

El Plan de Rescate Estadounidense, que se espera se convierta en un logro legislativo emblemático de Biden, ha sentado las bases para cambios extensos y progresistas a décadas de políticas económicas y sociales que a menudo han favorecido las corporaciones y a los ricos, pues una vasta proporción de la propuesta beneficiará a los estadounidenses que lo necesitan más.

Combatir la violencia doméstica es seguir por ese camino. Los expertos afirman que la violencia de la pareja íntima fuerza a las víctimas a dejar el mercado laboral y conduce a un mayor riesgo de pobreza y sinhogarismo. Además, la violencia es un gran problema que afecta a una de cada cuatro mujeres, uno de cada siete hombres e incontables niños, según la Línea Directa Nacional contra la Violencia Doméstica.

Los grupos que trabajan para acabar con la violencia doméstica creen que las políticas de la administración de Biden podrían indicar un cambio sustantivo en cómo abordar una crisis que no diferencia raza, clase y género. Que lo esté haciendo en medio de una pandemia que ha afectado de manera desproporcionada a las personas de color, así como de un movimiento de justicia racial y de reforma a la policía que también se interseca con temas que enfrentan los sobrevivientes, ha sido aplaudido por los defensores.

“Para nosotras, imaginar que tendremos personas en la Casa Blanca que prestan atención, no solo a la violencia en contra de las mujeres, sino también a estas intersecciones, es un gran alivio”, dijo Karma Cottman, la directora ejecutiva de Ujima, el Centro Nacional sobre la Violencia contra las Mujeres en la Comunidad Negra.

Las políticas del expresidente Donald Trump se consideraron como abiertamente hostiles hacia las sobrevivientes de violencia doméstica. Sus medidas de línea dura en inmigración causaron que las víctimas sin un estatus legal temieran la deportación si buscaban ayuda, de acuerdo con algunos sobrevivientes y defensores, y, durante su gestión, la Ley de Violencia contra la Mujer (VAWA, por su sigla en inglés) por primera vez no se volvió a autorizar.

En la votación que concluyó 244-172, la Cámara de Representantes reautorizó el miércoles una nueva versión de la propuesta, pero sus posibilidades en el Senado son inciertas.

Lynn Rosenthal, quien fungió como la primera asesora de Biden en la Casa Blanca sobre violencia contra las mujeres y que ahora supervisa la comisión sobre ataques sexuales en el Ejército, dijo que la defensoría de Biden “cambió las vidas” de las víctimas. “No puedes subestimar la importancia del liderazgo federal en este tema”, puntualizó.

El coronavirus mostró las privaciones sociales y económicas que a menudo permiten que la violencia prospere, ya que las restricciones del confinamiento simplemente condujeron a más instancias de violencia. Para muchas comunidades, dijo Cottman, era “una pandemia doble”.

“Existe esta realidad aleccionadora de que hay mucha limpieza por hacer”, dijo.

El plan de rescate destina 49,5 millones de dólares para organizaciones como la de Cottman, para brindar apoyo “culturalmente específico”, como lo menciona la ley, para sobrevivientes de violencia doméstica y ataques sexuales que fueron afectados por la pandemia y otras preocupaciones de salud pública.

Ese tipo de financiamiento dirigido es crucial, señaló Cottman, para las “organizaciones comunitarias pequeñas que esencialmente salvan vidas en sus comunidades”. Entre sus metas, dijo, está ayudar a los sobrevivientes a obtener equipo de protección personal.

Algunas organizaciones que brindan apoyo a los sobrevivientes de violencia, como FreeFrom, prefieren que el dinero vaya directamente a aquellos que han sufrido la violencia, al darles la flexibilidad de cubrir los gastos que pueden restaurar su independencia, como guardería, transporte o atención médica. Tienen la esperanza de que Biden a la larga cumplirá con su promesa de campaña de destinar 5000 millones de dólares en tales subvenciones en efectivo para los sobrevivientes que lo necesiten.

Davida, una mujer de 38 años originaria de Carolina del Norte, hizo exactamente lo que se instruye a las víctimas de violencia doméstica que hagan: la primera vez que su novio le pegó, llamó a la policía. Salió del apartamento que compartían para reportar la violencia en la corte y obtuvo una orden de protección, una copia de la cual proporcionó a The New York Times. (Habló con la condición de que su apellido no se publicara por su seguridad).

Después de que su novio amenazó con matarla, Davida dijo que no tuvo otra opción excepto abandonar su hogar y escapar con su hijo. Debido al temor de ser acechada (un caso excesivamente común, afirman expertos), terminó en un refugio en otro estado, una decisión que le costó la pérdida de su empleo en un centro telefónico, justo antes de que la pandemia comenzara. Tan solo ese episodio, cuando su novio la golpeó, desestabilizó su vida entera.

Incluso cuando una víctima escapa de un agresor, la situación puede ser tensa. “A menudo, cuando estás lidiando con un abogado de vivienda, un abogado de custodia, un proveedor de refugio, un asesor, un asesor para los niños; es posible que involucres a los Servicios de Protección Infantil”, dijo Liz Roberts, la directora ejecutiva de Safe Horizon, un proveedor de servicios en Nueva York. “Lo que solicitamos de los sobrevivientes en esas situaciones, y la complejidad de los sistemas que tienen que navegar, es realmente intimidante”.

Con la ayuda de un programa de preparación profesional en Sanctuary for Families, un refugio y proveedor de servicios, Davida convirtió un puesto como becaria en un trabajo de medio tiempo. Sin embargo, más de un año después del ataque, ella y su hijo siguen sin hogar. “Cada día que despierto, estoy comenzando desde cero”, dijo.

This article originally appeared in The New York Times.

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