El Papa intervino el Coro de la Capilla Sixtina, envuelto en escándalos

Elisabetta Piqué

ROMA.- El Papa decidió intervenir la "Cappella Musicale Pontificia", como se llama oficialmente el famoso Coro de la Capilla Sixtina, el más antiguo del mundo, después de que en los últimos meses se vio al centro de un escándalo por manejos turbios de dinero y actuaciones de dudoso decoro.

Con un "motu propio"-decreto especial-, que el Vaticano divulgó hoy, Francisco decidió que el coro, que hasta ahora dependía de la Prefectura de la Casa Pontificia, pasará a estar bajo el control de la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice, "como específico lugar de servicio a las funciones litúrgicas papales y al mismo tiempo para custodiar y promocionar la herencia artístico-musical producida a lo largo de los siglos". Además decidió que su nuevo responsable será el actual maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, el monseñor italiano Guido Marini.

Fundado como tal en 1471, aunque su historia se remonta a la Schola Cantorum creada por el papa Gregorio Magno en el año 597, el Coro de la Capilla Sixtina a mediados del año pasado saltó a las primeras planas por escándalos financieros y giras internacionales de dudoso gusto. Por orden de Francisco, el Vaticano abrió entonces una investigación interna por presuntos delitos de lavado de dinero y apropiación de fondos que habrían sido pergeñados por el director administrativo del Coro, Michelangelo Nardella.

Más allá de estos gravísimos crímenes, también había creado revuelo la participación del "coro del Papa" en una muestra titulada "Heavenly bodies: fashion and the catholic imagination" (Cuerpos celestes: la moda y la imaginación católica), en el Metropolitan Museum de Nueva York. Entonces habían salido a la luz selfies tomados por algunos de los integrantes del coro pontificio, vestidos con sus túnicas papales, junto a personajes como Rihanna y Jennifer López, algo que no cayó nada bien en el Vaticano, donde se consideró algo semejante totalmente inapropiado.

No por nada en el decreto dado a conocer hoy, que cambió la música del Coro papal, como ironizaron algunos, Francisco le encargó a monseñor Marini "gestionar todas las actividades en los ámbitos litúrgico, pastoral, espiritual, artístico y educativo del Coro, haciendo cada vez más perceptible en él y en sus miembros el fin primario de la música sacra, que es 'la gloria de Dios y la santificación de los fieles'". Además, le pidió redactar un nuevo estatuto, aggiornado.

Sin mencionar los escándalos de dinero salidos a la luz en los últimos meses, con el decreto Francisco también nombró al monseñor italiano, Guido Pozzo, como nuevo supervisor de la administración económica del Coro.

Adiós a la Pontificia Comisión Ecclesia Dei

Esta designación debe relacionarse con un segundo "motu proprio"-decreto especial- decidido hoy por Francisco, que suprimió la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, que había sido creada por san Juan Pablo II el 2 de julio de 1988, para el diálogo con los ultratradicionalistas lefebvrianos. Esta buscaba una reconciliación con los seguidores del fallecido obispo francés, Marcel Lefebvre, fundador de la Fraternidad de San Pío X, que había creado un cisma -el 30 de junio de 1988- al ordenar a cuatro obispos sin la aprobación pontificia.

Francisco decretó que las tareas de este organismo, cuyo secretario hasta ahora fue monseñor Pozzo, quedarán a cargo de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), en cuyo seno se creará un departamento especial que deberá seguir "la obra de vigilancia, de promoción y de tutela hasta ahora realizada por la suprimida Pontificia Comisión Ecclesia Dei".

El Vaticano explicó que se llegó a esta decisión porque con el paso del tiempo cambiaron "las condiciones y las circunstancias", por lo que ahora el núcleo principal del diálogo con los lefebrvianos "está formado por cuestiones prevalentemente doctrinales", que de hecho ya estaban siendo tratadas en la CDF.

En efecto, el decreto de Francisco recordó los avances habidos para reconciliarse con los sectores tradicionalistas que nunca digirieron la reforma litúrgica de 1970 -fruto del Concilio Vaticano II y que significó la celebración de misas en idiomas nacionales y con el sacerdote enfrentado a la asamblea.

El "motu proprio Summorum Pontificum" de Benedicto XVI, papa emérito, en 2007 rehabilitó el uso de la antigua misa en latín. Dos años más tarde, después de levantarle la excomunión a los cuatro obispos lefebvrianos, en otro decreto Benedicto XVI, al reconocer que la Pontificia Comisión Ecclesia Dei ya trataba temas más doctrinales, reorganizó su estructura, relacionando el organismo a la CDF.

Francisco también recordó que en noviembre de 2017 la propia CDF pidió que "el diálogo entre la Santa Sede y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X sea conducido directamente por la mencionada Congregación, siendo las cuestiones tratadas de carácter doctrinal", en una propuesta que luego fue aceptada y determinó la natural su decisión de suprimir la Pontificia Comisión Ecclesia Dei.