El Papa cerró la visita a Tailandia con críticas al "consumismo"

LA NACION

BANGKOK (AFP).- El papa Francisco concluyó ayer su visita a Tailandia con una multitudinaria misa en la catedral de la Asunción, en la que buscó llevar cercanía a la pequeña comunidad católica del país de mayoría budista.

Ante los jóvenes presentes, advirtió sobre los peligros de la tecnología, la globalización y el "consumismo". "Podemos quedar desconcertados por las ?voces' de este mundo que compiten por nuestra atención", pero "con el tiempo solamente terminan dejando vacío". A primera hora, el Papa se había reunido con sacerdotes, monjas y religiosos en la pequeña San Pedro, una parroquia construida en bambú en 1840 por los misioneros, y les había instado a "no tener miedo" de adaptar su discurso para llegar a más fieles.

Después, Francisco cruzó la calle para entrar en el santuario de Nicolás Bunkerd Kitbamrung, el primer mártir tailandés, beatificado en 2000 por Juan Pablo II, y quien murió en 1944 de tuberculosis tras ser encarcelado debido a la persecución a los católicos.

Enumeró además los mayores problemas que sufre el país asiático: "Ustedes cargan sobre sus hombros las preocupaciones de sus pueblos, al ver el flagelo de las drogas y el tráfico de personas, la necesidad de atender un gran número de migrantes y refugiados, las malas condiciones de trabajo, la explotación laboral experimentada por muchos, así como la desigualdad económica y social que existe entre los ricos y pobres".

El Sumo Pontífice concluyó así su visita a Tailandia y hoy viajará a Japón.