"La pandemia significará potencializar la reinvención artística"

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CIUDAD DE MÉXICO, diciembre 25 (EL UNIVERSAL).- El 2021 será un año de retos para la actividad operística nacional. Desde marzo pasado se detuvieron los montajes de la Compañía Nacional de Ópera debido a la pandemia. De momento, en el futuro inmediato no es posible vislumbrar una fecha de retorno a los escenarios. Sin embargo, Iván López Reynoso, quien asumirá el próximo 18 de enero la titularidad artística de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, asegura que el próximo año significará la posibilidad de enriquecer la oferta virtual con más ingenio y creatividad.

López Reynoso, quien es considerado como uno de los directores más jóvenes de México y ha dirigido más de 15 agrupaciones, entre ellas la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y es actualmente el director asociado de la Orquesta Filarmónica de la UNAM y director principal invitado de la Oviedo Filarmonía, explica en entrevista que será la pandemia la que marque los tiempos y la agenda de trabajo. Mientras tanto, dice, vislumbra para la Orquesta del Teatro de Bellas Artes nuevos tiempos en los que sea posible no sólo mirar más hacia el talento nacional, ofrecer una programación que no sólo atienda a los títulos tradicionales, sino también un repertorio nuevo, desconocido o poco interpretado.

¿Cómo llega la invitación?

Estoy muy contento y emocionado por lo que significa esta invitación en mi carrera, es hasta este momento el nombramiento más honroso y con mayor peso y responsabilidad que he tenido. Y me alegro mucho que mi primera titularidad sea con la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, una orquesta de excelencia, especialista en el repertorio operístico, dancístico y sinfónico, que cuenta con una trayectoria maravillosa y con un nivel de altos vuelos artísticos y musicales. Y me da muchísima ilusión que tiene afinidades con mi trayectoria operística. Recibí con mucho entusiasmo la invitación del INBAL. La querida Lucina Jiménez me dio la noticia de que el proceso me había favorecido y estoy realmente muy agradecido con ella y con Alonso Escalante, director de la Compañía Nacional de Ópera. Además, la propia orquesta ha sido fundamental en este proceso, sin ellos no habría sido posible.

Es difícil saber cuándo podrá iniciar la actividad operística. ¿Cuáles son los retos que vislumbras para 2021, un año que seguirá siendo de excepción?

La pandemia significará potencializar, explotar y desarrollar la reinvención a la que nos hemos enfrentado durante todo este tiempo. Lo que se ha ofertado en línea debe también dar un giro, porque hoy el problema es que hay muchas cosas digitales. Si hace un año me hubieras dicho que el 2020 era el año de la tecnología y de la reinvención de las artes, te habría dicho que qué bueno porque nos habíamos tardado. Hoy hay muchas actividades, muchas charlas, muchas entrevistas, muchos conciertos, muchas retransmisiones. Así que ahora es la oportunidad ideal para buscar un plus en esta realidad. Por lo pronto, el panorama nos indica que en el futuro inmediato las cosas seguirán siendo virtuales, ¿qué otras cosas podemos hacer? Vamos a pensar en muchas cosas novedosas y planeadas, vamos a ver si en algún momento la situación nos permite formatos híbridos. La realidad es que la ópera como la conocíamos no volverá en el futuro inmediato. Estaremos acompañados por Alonso Escalante y por Cuauhtémoc Nájera y Elisa Carrillo, codirectores de la Compañía Nacional de Danza y por la propia Lucina Jiménez.

Es una orquesta que lleva dos años sin director y un año sin actividad. ¿Cuál es la visión que tienes de la Orquesta?

Una de las primeras cosas que haré en cuanto tome posesión el 18 de enero, serán sesiones de diálogo y de análisis. Quiero escuchar a la orquesta y tomar en cuenta lo que quieren decirme, también les plantearé las líneas trabajo que quiero buscar con ellos, que platiquemos sobre en qué momento estamos y hacia dónde podemos ir. Estoy convencido de que articulando una empatía individual es la única manera de conseguir una armonía colectiva. Quiero que confiemos en nosotros mutuamente para que podamos crecer como grupo.

El contexto obligará a pensar en temas como la salud de sus miembros, sus edades, sus condiciones laborales. Absolutamente. Todos tenemos claro que lo primero es atender con pulcritud todas las medidas que debemos atender para el éxito de una vuelta a las actividades presenciales. Ya hay un trabajo importante de protocolos que se han trabajado con mucho detalle para los grupos artísticos, pero cada uno tiene sus características. La salud, las edades, serán temas presentes para todos en los planes de trabajo. La separación del anterior director artístico fue por un tema presupuestal y de revisión contractual. Asumo que hubo una negociación contigo. Sí. Cuando asuma las funciones, a través de la dirección general del instituto, se dará a conocer con la mayor transparencia. De momento, puedo decir que sí hubo una negociación y que ambas partes estamos de acuerdo.

El ambiente orquestal mexicano es muy apasionado. Y la ópera tiene un público muy vivo y demandante. Se ha discutido, por ejemplo, la necesidad de replantear otro repertorio. ¿Cuál es tu visión?

Una de las primeras cosas que hablé con el director de la Compañía Nacional de Ópera fue la necesidad de encontrar un balance serio y delicado entre la innovación y la tradición. El repertorio es inagotable, pero al mismo tiempo considero de manera muy firme que los títulos tradicionales no pueden dejar de hacerse, no podemos dejar de hacer Carmen, ni Traviata ni Boheme, porque siempre habrá un mexicano que las verá por primera vez. Y es un hecho comprobable que son esos títulos los que siempre agotan localidades. No digo que es lo que quiero que presentemos, lo que digo es que hay un repertorio que se tiene que mantener. Sin embargo, Alonso y yo estamos de acuerdo en que debemos renovar el repertorio, pensamos en hacer títulos menos conocidos de autores muy conocidos.

Si hablamos de Verdi, no pensaremos en Rigoletto sino en Stiffelio; si hablamos de Rossini, no pensaremos en Barbero sino en Turco en Italia. El ideal que tenemos en este momento es que todo lo que se detuvo en 2020 se reprograme para el futuro más próximo posible. Una vez que cumplamos con esos compromisos, entonces podremos plantear un programa fresco en el que quepan también nuevas obras u obras que llevan años sin hacerse. De momento, tenemos que estar muy conscientes de que es la pandemia la que define los tiempos de la programación. Durante años también se ha discutido mucho sobre la necesidad de trabajar más con la Nacional de Danza y de que en la ópera haya cada vez más elencos nacionales. Todo lo hemos conversado y lo seguiremos conversando con los directores de las compañías, tenemos que responder a muchas cosas como presupuestos, viabilidad de la agenda del palacio, la convivencia con las demás actividades del recinto.

Pero tenemos una gran relación con Alonso, Elisa y Cuauhtémoc, todos vamos a trabajar juntos para encontrar siempre la mejor opción. Hay mucha voluntad de todos nosotros. El 2021 nos permitirá también mirar el talento mexicano, la articulación de agendas, los proyectos concertísticos. Todo lo atenderemos y será un gran placer.