Pandemia provoca más supervisión de empleados en línea. Un directivo dice que es ‘demoledor para el alma’.

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El software de supervisión de empleados acecha los sitios web que visitan los empleados, rastrea los clics en el teclado y hace capturas de pantalla periódicas a lo largo de la jornada laboral.

Aunque el software ha dado a las empresas la capacidad de vigilar a sus empleados desde hace muchos años, el cambio de los empleados de oficina a trabajar desde casa durante la pandemia aumentó en 54% el número de empresas en todo el país que los monitorean activamente desde 2019.

Teramind, líder global en supervisión de empleados con sede en Aventura, triplicado sus ventas del software desde que la mayoría de las empresas estadounidenses cerraron abruptamente sus oficinas cuando comenzó la pandemia en marzo de 2020.

“Muchas empresas que tuvieron que cambiar a este entorno de trabajo desde casa ... recorrieron internet en busca de supervisión”, dijo Eli Sutton, vicepresidente de Operaciones Globales de Teramind. “Y fue entonces cuando se disparó el interés en nuestro campo de vigilancia de la productividad”.

Mientras que algunas empresas tecnológicas del área de Miami se centran en la ciberseguridad y en la detección de este tipo de amenazas para los empleadores, Teramind ha trasladado su atención a la supervisión de los correos electrónicos y las reuniones en línea de los empleados, a pesar de que la productividad del trabajo desde casa se ha mantenido similar a la de la oficina o incluso ha superado las expectativas.

El aumento de la vigilancia de los trabajadores a distancia ha suscitado una serie de preocupaciones para las empresas y sus fuerzas laborales: la confianza de los empleados, la privacidad de los trabajadores, el aumento del estrés entre los trabajadores, entre otras cosas.

Por otro lado, hay personas a las que no les molesta que los empleadores supervisen su trabajo digital.

Muchos empleados o están al tanto de la vigilancia

Alrededor del 80% de las empresas estadounidenses utilizan software de monitoreo, según una encuesta de ExpressVPN publicada en mayo, que recogió datos de 2,000 empresas y 2,000 empleados.

Aunque el software de supervisión de Teramind vigila una amplia variedad de actividades de los empleados, incluyendo el registro de los sitios que se ven en las pantallas de las computadoras, no usa las cámaras web para determinar la productividad de los trabajadores.

“Creo que se sitúa en el lado equivocado de la frontera ética”, dijo Sutton sobre las cámaras.

Teramind, del sur de la Florida, anima, pero no exige, a sus clientes comerciales que informen a sus empleados que están siendo vigilados.

Aunque mirar por encima del hombro puede resultar intrusivo e innecesario para los trabajadores, Sutton se ha sorprendido de los correos electrónicos que el proveedor de software ha recibido de trabajadores a los que no les molesta la vigilancia. Señalan que el hecho de tener un trabajo mientras muchos amigos y familiares fueron despedidos de sus ocupaciones durante la pandemia pesa más que cualquier objeción a ser vigilados por sus empleadores.

“Eso nos agarró desprevenidos, pero fue muy interesante verlo”, dijo el ejecutivo de Teramind.

Daño potencial a la confianza y el bienestar de los empleados

Con la supervisión diaria, un empleado puede sentirse como un niño de cuatro años en el que no se puede confiar, dijo Triparna De Vreede, directora de sistemas de información y gestión de la Universidad del Sur de la Florida (USF).

“La confianza es como el cristal, una vez rota no se puede reparar”, dijo, y señaló que los trabajadores pueden empezar a verse como un equipo mecánico.

En este sentido, uno de cada seis empleados ni siquiera sabía que era posible supervisar sus tareas en línea, según la encuesta de ExpressVPN.

De Vreede dijo que la supervisión puede ayudar a las empresas a saber cuándo los empleados se distraen, pero encontró fallos en las empresas que no informan a los empleados de la información que están extrayendo y de las consecuencias que pueden surgir. La vigilancia insidiosa, dijo, amenaza el bienestar de los empleados.

“Hay un dicho con el que crecí cuando era niña: ‘Confía en Dios, pero cierra tus autos”, dijo. “Eso es la vigilancia de los empleados. Confía en tus empleados, pero diles que haremos un seguimiento periódico”.

Michael Harari, profesor adjunto de Gestión de Recursos Humanos de la Universidad Atlántica de la Florida (FAU), preferiría descartar por completo el software de supervisión de empleados. Aunque dice que las investigaciones sugieren que la supervisión proporciona evaluaciones de empleo más precisas que los juicios subjetivos de un gerente, el software no permite las pausas de trabajo naturales y las conversaciones improvisadas con los compañeros de trabajo. Poder desconectar del trabajo a lo largo de la jornada laboral, dijo, es esencial para mejorar la salud psicológica.

Las empresas de software están obteniendo un beneficio económico con la venta del servicio de supervisión, dijo.

Pero “creo que los empleadores se darán cuenta de que afecta su cultura al estresar a los empleados, generando desconfianza y fomentando la rotación de personal”, dijo Harari.

Patrick Chinery, cofundador en Miami de Quality Contact Centers, calificó el software de desmoralizador y no quiere saber nada de él.

“Es algo demoledor para el alma”, dijo Chinery. “No hemos tenido que usarlo, ni siquiera hemos tratado de implementarlo o sacarlo a colación en una conversación de trabajo; llámese vieja escuela”.

El centro de llamadas con sede en Nicaragua presta servicios de traducción a hospitales, bancos y compañías de seguros. Un especialista en control de calidad supervisa a los empleados de forma aleatoria, dijo, y Chinery ha comprobado que la supervisión humana es eficaz.

“La computadora no tiene alma”, dijo. “A la computadora no le importa”.

La ley ofrece una protección limitada a los trabajadores

El hecho de que la supervisión de los empleados se adentre en la posible ilegalidad depende de lo invasiva que sea, dijo Timothy Shields, abogado especializado en privacidad de datos de Fort Lauderdale.

Según la ley de la Florida, es inaceptable, en la mayoría de los casos, encender una cámara web en la casa de un empleado, a menos que eso quede explícitamente claro para el empleado.

La mayoría de las empresas especifican en el manual del empleado que utilizan servicios de vigilancia. Un empleador está obligado a notificar a los trabajadores cuando utiliza imágenes de cámaras web, audio y seguimiento por GPS en sus hogares, dijo Shields.

El consentimiento del trabajador a la vigilancia no es una respuesta de sí o no en el mundo de la supervisión de los empleados.

“¿Puede alguien optar por no recibir ningún tipo de seguimiento por parte de su empleador?”, dijo Shields. “La respuesta corta es que sí: no siendo empleado allí”.

La pandemia provoca la microgestión

Casi el 70% de los empleadores se sienten incómodos con el trabajo a distancia porque no pueden observar a los empleados en persona, según la encuesta de ExpressVPN.

De Vreede, directora de sistemas de información y gestión de la USF, describió la transformación del lugar de trabajo inducida por la pandemia como la causa de la necesidad de las empresas por microgestionar a los empleados.

“Hubo una pérdida de control, y esa pérdida de control se tradujo en el seguimiento de las personas en sus casas, no literalmente, sino a través de estos dispositivos de vigilancia”, dijo.

La administración debería mantener conversaciones sobre el alcance de la vigilancia de los empleados, así como sobre la ética de esta práctica, dijo De Vreede.

“No hay conversaciones, no se explica lo que está pasando y eso está creando toda la incertidumbre y esta oscuridad alrededor, que no tiene por qué estar ahí”, dijo. “Porque sí, la vigilancia es necesaria. Nosotros vigilamos nuestras propias casas, ¿no?”

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