Durante pandemia se "normaliza" racismo y xenofobia, lamentan activistas

Por Alejandro Montesinos

México, 7 May (Notimex).- “La crisis sanitaria en el mundo ha permitido que los gobiernos puedan hacer del migrante un enemigo imaginario, lo que les ha servido para legitimar prácticas que violan los derechos humanos y normalizan el odio”, aseguró Mamadou Ba, director de la Asociación SOS Racismo en Portugal.

A través de un conversatorio virtual, organizado por la Fundación Rosa de Luxemburgo Brasil – Paraguay (con sede en Sao Paulo), el director de SOS Racismo y Leticia Carvallo, de la organización Misión de Paz, pudieron detallar cómo la pandemia ha impactado la vida de los migrantes y cómo ha contribuido al tema de racismo.

De acuerdo con Carvallo, uno de los principales desafíos que las personas migrantes enfrentan en Brasil en estos momentos de la pandemia es la falta de empleo, pues los datos muestran que la mayoría de los migrantes se dedican al trabajo informal, el cual está totalmente detenido por las medidas sanitarias.

Destacó que la situación financieras de muchos de estos migrantes se agrava aún más por la falta de documentos que les permitan acceder a los programas sociales del Estado o a créditos bancarios.

Alertó, además, que las condiciones de vulnerabilidad por las que atraviesan, aunadas a las circunstancias de marginalidad que ya padecían, hacen que los casos de violencia doméstica -contra niños y mujeres- aumenten de manera alarmante.

Lamentó, sin embargo, que muchos de esos casos no se denuncian porque las barreras lingüísticas también juegan en su contra en estos momentos.

Durante su intervención, la asesora de Misión de Paz destacó que tan solo en Sao Paulo la organización brinda asistencia a 66 personas de seis nacionalidades diferentes, quienes relataron que con el aumento de las restricciones sanitarias por el COVID-19 su situación laboral y financiera se vio "totalmente afectada", al punto de no generar ningún ingreso.

Por su parte, el director de SOS Racismo, Mamadou Ba, alertó que en Europa hay una tendencia a la alza en los contagios confirmados de personas afrodescendientes, lo cual “es una muestra de que el virus no reconoce, pero el sistema sí”.

Aseguró que actualmente la Unión Europea destina alrededor del 8 por ciento de recursos financieros para temas migratorios, en comparación de lo que se usa para vigilar y cuidar las fronteras, aproximadamente 420 millones de euros.

Además, precisó que de los casi 34 millones de euros para migración, solo una tercera parte se usa realmente para políticas sociales de apoyo, el resto es para vigilancia y temas de opresión, "principalmente racial".

En este sentido, destacó que en el contexto de la pandemia los migrantes son “la carne de cañón que mantiene funcionando al sistema, porque no pueden dejar de trabajar o morirían de hambre y ante la precariedad laboral no pueden pensar en conseguir otro trabajo”.

Asimismo, denunció que por la crisis sanitaria las personas migrantes son más vulnerables que nunca ante el gobierno y la explotación laboral, e incluso ante la sociedad pues los gobiernos se han encargado de volverlos un enemigo imaginario que podría contagiarlos, lo que ha normalizado aún más el racismo y la xenofobia.

Ambos ponentes coincidieron en que la situación actual agrava la violación de los derechos humanos de los migrantes, por lo que llamaron a fortalecer los lazos solidarios de ayuda ante estas poblaciones.

Mamadou Ba dijo al respecto que la solidaridad con los migrantes es un “compromiso político” que todos debemos asumir ante la falta de trabajo de los gobierno, y subrayó que esto no deben verse como una forma de “asistencialismo, ni dadiva”.

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