¿La pandemia está mejorando o empeorando? Un poco las dos cosas

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Una mujer camina frente al teatro Walter Kerr el 6 de mayo de 2021 en Nueva York. La obra "Pass Over" será la primera en comenzar funciones el 4 de agosto cuando Broadway suba los telones tras el cierre por la pandemia
Una mujer camina frente al teatro Walter Kerr el 6 de mayo de 2021 en Nueva York. La obra "Pass Over" será la primera en comenzar funciones el 4 de agosto cuando Broadway suba los telones tras el cierre por la pandemia

WASHINGTON.- En Estados Unidos la vida está volviendo a la normalidad. Los restaurantes y los bares están nuevamente llenos, la gente hace reservas para sus vacaciones, y los pasajes en avión se están agotando. En los estadios, los hinchas se abrazan y cantan sin barbijo. El fin de semana del Día de los Caídos, inicio simbólico del verano en Estados Unidos, se celebró con mucho más entusiasmo y asados familiares que el año pasado.

Y todo por una buena razón: una mayoría de los norteamericanos han recibido al menos una dosis de la vacuna contra el coronavirus, y los índices diarios de contagios y fallecimientos son los más más bajos en casi un año. A medida que los negocios abren y las autoridades locales levantan las restricciones, la pandemia se va retirando lentamente de la vida diaria de los norteamericanos. Reino Unido, que el martes no registró muertes por coronavirus por primera vez desde marzo de 2020, también vislumbra las soleadas tierras altas de un futuro postpandémico.

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“El Covid-19 no tendrá un final con desfiles y salvas de cañones”, escribió Devi Sridhar, profesor de salud pública global de la Universidad de Edimburgo. “A lo largo de la historia, las pandemias terminaron cuando la enfermedad deja de dominar la vida cotidiana y pasa a un segundo plano, al igual que los demás riesgos para la salud”.

Pero en el resto del mundo la pandemia lejos está de retirarse. La aparición de nuevas variantes del virus en países como Brasil y la India, sumado a la lentitud de las campañas de vacunación en muchos países fuera de Occidente han propiciado nuevas y letales oleadas de contagios. En 2021 ya hubo más casos de coronavirus a nivel mundial que en 2020, y la tasa de muertes seguramente también será mayor.

Un hombre pasa junto a personas que esperan para rellenar sus cilindros de oxígeno médico para pacientes con coronavirus en una estación de recarga de oxígeno en Allahabad, la India, el 24 de abril de 2021
Un hombre pasa junto a personas que esperan para rellenar sus cilindros de oxígeno médico para pacientes con coronavirus en una estación de recarga de oxígeno en Allahabad, la India, el 24 de abril de 2021


Un hombre pasa junto a personas que esperan para rellenar sus cilindros de oxígeno médico para pacientes con coronavirus en una estación de recarga de oxígeno en Allahabad, la India, el 24 de abril de 2021

El Sudeste de Asia, antes un bastión de resistencia contra un virus que arrasó en los países occidentales, está sumido en una alarmante escalada de contagios. Durante el último mes, los casos en Tailandia y Vietnam aumentaron de manera dramática. Malasia está registrando más nuevos contagios por millón de habitantes que ningún país mediano y grande de Asia, superando a la India, que sigue siendo un enorme foco a nivel mundial. El martes, el gobierno malasio implementó una cuarentena nacional de por lo menos dos semanas.

“La economía seguramente se resentirá, y las personas, los que vivan, sufrirán aún más. Muchos están muriendo, o morirán”, escribió el columnista Munir Majid en The New York Times. “Estamos contemplando el abismo”.

En África crece la preocupación por la posible llegada de una nueva ola impulsada por una variante más contagiosa del virus, y los sistemas de salud de muchos países africanos corren el riesgo de colapsar rápidamente ante una oleada de infecciones. Un estudio reciente reveló que África tiene la tasa de mortalidad más alta del mundo de pacientes críticos con Covid-19, debido a la escasez de unidades de terapia intensiva y las magras reservas de suministros médicos vitales, como el oxígeno.

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En algunas partes de América Latina, el virus sigue arrasando, casi sin freno. Perú, según sus propios datos ajustados por el gobierno, tiene actualmente la peor tasa de mortalidad per cápita por Covid-19 del mundo. Este fin de semana, además, en Perú se celebrará la segunda vuelta de una disputada elección presidencial.

Incluso en Asia Oriental, donde un puñado de naciones dejó la vara muy alta en términos de prevenir la propagación del virus en la comunidad, ahora el virus avanza. Durante el último mes, Taiwán experimentó una explosión de casos. En Japón, que mantiene su intención de ser sede de los Juegos Olímpicos de Verano, hay numerosas áreas, incluida Tokio, que permanecen en estado de emergencia. Según algunos expertos en salud pública, todo eso es señal de que los métodos estrictos que durante todo el año pasado mantuvieron a lugares como Taiwán, Corea del Sur y Singapur más protegidos que sus contrapartes occidentales, pueden no ser sostenibles o efectivos a largo plazo.

Distribución de vacunas

Por un motivo u otro, las campañas de vacunación en esos países han sido lentas, fundamentalmente por la falta de suministro. En una entrevista a principios de este año con Today’s WorldView, Koji Tomita, embajador de Japón en Estados Unidos, dijo que su país y otros Estados de Asia Oriental que inicialmente tomaron medidas drásticas contra la propagación comunitaria, pero acumularon poca inmunidad colectiva, como “prisioneros de su propio éxito”.

Los defensores de la salud pública y los organismos internacionales reconocen que el principal problema es la brecha mundial en materia de vacunas. En Estados Unidos, ya se habla de aplicar vacunas de refuerzo a la población en general, mientras que los trabajadores médicos de primera línea de fuego de algunos países en vías de desarrollo todavía no recibieron siquiera una primera dosis.

Por ahora sólo el 2% de la población de África ha recibido la vacuna, calcula McConnell
Por ahora sólo el 2% de la población de África ha recibido la vacuna, calcula McConnell


Por ahora sólo el 2% de la población de África ha recibido la vacuna, calcula McConnell

En una declaración conjunta, los jefes del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y la Organización Mundial de la Salud (OMS) presentaron un programa de acción colectiva de 50.000 millones de dólares que aceleraría la distribución de vacunas a los países pobres y de ingresos medios, y expandiría y diversificaría la capacidad de producción en todo el mundo.

“La inequitativa distribución de la vacuna deja vulnerables al virus a millones de personas, y al mismo tiempo eso es caldo de cultivo de nuevas variantes mortales que luego rebotan hacia todo el mundo”, escribieron las autoridades de esos organismos en un artículo de opinión publicado en The Washington Post. “A medida que se propagan las nuevas variantes, incluso los países que tienen muy avanzada su campaña de vacunación se han visto obligados a reimponer estrictas medidas de salud pública más y restricciones a los viajes. La pandemia actual está profundizando la divergencia de la suerte económica de los países, pero las consecuencias negativas serán para todos”.

El sistema Covax está ayudando a distribuir vacunas en países en vías de desarrollo, pero a un ritmo lento
El sistema Covax está ayudando a distribuir vacunas en países en vías de desarrollo, pero a un ritmo lento


El sistema Covax está ayudando a distribuir vacunas en países en vías de desarrollo, pero a un ritmo lento

“Para cualquier país, sería un error garrafal pensar que el peligro ha pasado”, dijo el lunes el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en el cierre de la Asamblea Mundial de la Salud, y advirtió que la insuficiente coordinación global actual implica que “seguiremos teniendo las mismas vulnerabilidades que permitieron que un pequeño brote se convirtiera en una pandemia global”.

La atención se trasladará este mes a la cumbre de las naciones del G7, donde se espera que los líderes de esas potencias mundiales se hagan cargo y respondan a la necesidad mundial de vacunas. El gobierno de Biden también decidió apoyar las negociaciones en la OMC sobre una posible exención de las patentes de las vacunas contra el coronavirus, para que muchos otros países puedan producirlas. Pero los principales gobiernos europeos se siguen oponiendo a esa exención, y quienes la defienden aseguran que esta discusión debió darse en una etapa muy anterior de la pandemia.

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Ahora el tiempo es crucial, ya que las variantes más contagiosas parecen estar prendiendo rápidamente en las comunidades con baja protección inmunológica. “Por supuesto que es comprensible que cada nación quiera vacunar primero a los suyos, pero un país con altos niveles de vacunación, sobre todo de sus grupos más vulnerables, puede ir un poco más lento, sobre todo si además ya han tenido grandes brotes que generaron inmunidad natural”, escribió Zeynep Tufekci en The New York Times, argumentando que las naciones más ricas, como Estados Unidos, deberían priorizar decididamente el abastecimiento de otros países, por encima de su propia población. “Además, hay excedente de dosis, o sea que se puede abastecer a lugares que lo necesiten sin ni siquiera ralentizar los programas de vacunación en marcha”.

Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infectocontagiosas de Estados Unidos, parece darse cuenta de que la amenaza es más amplia. “Mientras haya algún grado de circulación viral en el mundo, siempre existe el peligro de que surjan variantes y disminuya un poco la eficacia de nuestras vacunas”, declaró Fauci al diario The Guardian.

Traducción de Jaime Arrambide