¿El virus prefiere a los ricos? Kreplak dice que se contagian más que los pobres: qué dicen las cifras

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En los últimos días aumentaron los positivos de coronavirus
Rodrigo Néspolo

Santiago Cafiero lo dijo al principio de la pandemia y Nicolás Kreplak lanzó una idea similar ayer: el coronavirus es clasista e incide de manera diferente según la clase social.

“Es democrático para expandirse, pero profundamente clasista cuando hay que contar las muertes”, dijo en junio de 2020 el entonces jefe de Gabinete de la Nación, a modo de respuesta a una carta de científicos e intelectuales cuestionando la extensa cuarentena de la Argentina. La famosa “infectadura”.

Ayer, el ministro de Salud bonaerense explicó que, según sus análisis, el actual repunte de casos de Covid-19 está afectando más a los ricos que a los pobres. “Si dividimos a la población en niveles socioeconómicos, los más elevados económicamente tienen una diferencia seis veces superior en contagios con los niveles inferiores”, consideró.

En diálogo con LA NACION, Kreplak dijo que su análisis surge de cruzar los datos de contagios georreferenciados con información de la Encuesta Permanente de Hogares, que mide niveles de ingreso. El gobierno de la provincia de Buenos Aires, sin embargo, no hizo públicos esos datos.

Para intentar verificar la tendencia, LA NACION Data utilizó la información discriminada que sí provee la ciudad de Buenos Aires. En el parte diario porteño, se distinguen los contagios en habitantes de las villas de los ocurridos entre personas que viven en el resto de la Capital. Según esa información, hay un notorio crecimiento de los positivos en todo el territorio, salvo en las villas.

Tasa de contagios

Mientras la tasa de contagios en la ciudad excluyendo las villas –donde residen 2.650.151 personas– en los últimos diez días ronda los 30 casos cada 100.000 personas, la de las villas –donde viven unas 240.000 personas–, fluctúa entre 5 y 8 casos. Esta diferencia de menos infectados en las villas que en el resto de la Capital también se dio a fin del año pasado. Durante el resto de los meses, sin embargo, los números fueron más estables.

La explicación de por qué se da este fenómeno no está clara, ni siquiera para Kreplak. “Se me ocurre que tiene que ver con la cantidad de reuniones de fin de año que tiene cada sector”, planteó, dubitativo. Es apenas una hipótesis, admitió.

Antes que para encontrar razones al fenómeno, el ministro dice que segmentar la información sirve para direccionar el trabajo de prevención. “En la mesa de trabajo que tenemos con las prepagas, donde se atiende la gente de mayores recursos, ya estuvimos conversando sobre este problema”, explicó.

El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, y su par bonaerense, Nicolás Kreplak, explican el fenómeno
Archivo


El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, y su par bonaerense, Nicolás Kreplak, explican el fenómeno (Archivo/)

Fernán Quirós también se refirió al tema, pero dio otra posible explicación al fenómeno. “Con el paso de las olas, dado que las personas más necesitadas se han enfermado mucho más y tienen mucha más inmunidad natural, naturalmente empiezan a contagiarse más las personas que viven en otra condición”, dijo el ministro de Salud porteño. “El virus –aclaró en diálogo con Radio Mitre– mostró desde el primer día que corre más por la pobreza que por las personas con capacidad económica”.

Otra posible explicación del crecimiento asimétrico de los casos confirmados es que los sectores pudientes se testearían más que los de escasos recursos. Así lo manifestó en Twitter Claudio Zin, médico y exministro de Salud bonaerense. “Ocurre porque (la gente de sectores más ricos) paga el testeo, cosa que no pasa con la gente que vive en barrios populares, que no tiene cómo pagarlo”, escribió. Ni Kreplak ni Quirós, se sumaron a esa posible explicación.

Al inicio de la pandemia, con las muertes se dio el fenómeno inverso. En junio de 2020, un habitante de una villa porteña tenía más del doble de posibilidades de morir a causa del coronavirus que el resto de los residentes de la ciudad. Para esa fecha, la tasa de mortalidad en las villas era de 21 muertes cada 100.000 habitantes; en el resto de la Capital era de 8 cada 100.000. Con el correr de los meses y la expansión del virus, los números se equipararon.

Informe de Delfina Arambillet y Gabriela Bouret

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