La pandemia impulsa la atención de enfermedades graves en el hogar

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A finales del año pasado, Janet Yetenekian fue una de las miles de personas del sur de California cuyo caso de COVID-19 fue lo suficientemente grave como para enviarla al hospital. Pero la recuperación de Yetenekian no fue la típica: recibió cuidados de nivel hospitalario en su propia casa de Glendale.

"Fue incluso mejor que el hospital", dijo Yetenekian, riendo. "Estaban constantemente pendientes de ti; es hora de que verifiques tus signos vitales o de que tomes tus medicinas".

Yetenekian contrajo el virus que causa el COVID-19 en diciembre, después de que unos amigos invitaran a su familia a una carne asada por la tarde. Parecía un antídoto seguro contra el aislamiento provocado por la pandemia. Pero al día siguiente de la reunión, el anfitrión enfermó con fiebre. Una prueba confirmó que se trataba de COVID-19. En dos semanas, el marido y los dos hijos adolescentes de Yetenekian desarrollaron síntomas leves. Sin embargo, ella sufrió un caso más grave, y su oxígeno en la sangre se desplomó hasta niveles peligrosamente bajos.

Acudió al hospital en Adventist Health de Glendale, donde los médicos le dijeron que necesitaría una infusión intravenosa del medicamento antiviral remdesivir y una vigilancia constante. Y a Yetenekian le sorprendió que su médico le ofreciera trasladar todos los cuidados a su casa para que la monitorearan virtualmente.

Los médicos y las enfermeras de un centro de comando situado a casi 200 millas de distancia, en la ciudad de Hanford, California, en el Valle de San Joaquín, gestionaron la atención de Yetenekian como parte de un nuevo esfuerzo federal destinado a liberar camas de hospital durante las emergencias de salud pública. Según el modelo, unas 60 enfermedades (entre ellas COVID-19) pueden recibir tratamiento en casa.

"La insuficiencia cardiaca, la neumonía, las infecciones cutáneas ... son todas poblaciones de pacientes que podemos atender con seguridad en el hogar", dijo la doctora Margaret Paulson, que dirige el nuevo programa de atención domiciliaria de la Mayo Clinic en la zona rural de Wisconsin.

La atención hospitalaria a domicilio no es nada nuevo para los pacientes con necesidades de salud de bajo nivel. Pero desde que comenzó la pandemia, un número cada vez mayor de sistemas de salud, entre ellos Adventist Health, Mayo Clinic y Kaiser Permanente (que no está afiliada a KHN) están ofreciendo a las personas con problemas de salud más graves tratamiento a nivel hospitalario en la comodidad de sus hogares.

Paulson dice que, una vez que sus pacientes comprenden que la atención domiciliaria no significa menos atención, la aceptan con entusiasmo.

"Especialmente para los pacientes que han estado mucho tiempo en el hospital, saber que pueden ir a casa, dormir en su propia cama, estar con su familia y tener a sus mascotas a su lado, es realmente tranquilizador", señaló Paulson.

Además, los estudios sugieren que la atención domiciliaria ofrece mejores resultados a los pacientes y cuesta menos que la atención hospitalaria tradicional.

"En realidad, se trata de un mayor nivel de contacto por parte de los médicos y los profesionales avanzados", afirmó la doctora Kavita Patel, médico y miembro de políticas de salud de la Brookings Institution.

Las videoconferencias periódicas y el seguimiento 24/7 se complementan con visitas presenciales dos veces al día de enfermeras y otros trabajadores de salud que proporcionan cuidados básicos (como antibióticos) que no pueden administrarse virtualmente.

"Esto no es solo enviar a mamá o papá a la habitación", comentó Patel.

La infraestructura tecnológica es clave, según Patel, para los pacientes y los médicos. Incluye teléfonos con Wi-Fi que se conectan directamente con el centro de comando del hospital, iPads que permiten realizar videoconferencias con los profesionales de salud y dispositivos portátiles con botones de llamada de emergencia.

Raphael Rakowski es cofundador de Medically Home, una empresa tecnológica con sede en Boston que apoya los programas de atención domiciliaria de Adventist Health. Mayo Clinic y Kaiser Permanente anunciaron el 13 de mayo una inversión combinada de 100 millones de dólares en Medically Home para ayudar a ampliar el servicio a otros sistemas de salud. Rakowski comentó que otro argumento de venta del modelo de atención domiciliaria es que no hay traslados entre instalaciones mientras los pacientes sanan.

"Nos quedamos con el paciente hasta que se recupera por completo, lo que supone un promedio de 20 a 30 días, a veces más", dijo. "Así, sustituimos no solo el hospital, sino toda la atención posterior".

Aun así, el programa no es adecuado para todos los pacientes. Para poder optar a la atención a domicilio, los pacientes deben vivir a menos de 30 minutos de la atención de urgencia; también necesitan internet de alta velocidad y, según Patel, no pueden estar demasiado enfermos.

"No puede ser algo tan complicado como uno esté monitorizando a un paciente, preocupado por que pueda sufrir un colapso y tenga que estar en la Unidad de Cuidados Intensivos en cuestión de minutos", explicó.

Pero en el caso del COVID-19 moderado y de otras docenas de enfermedades, es probable que la atención hospitalaria aguda a domicilio se convierta en una opción más común a medida que más sistemas de salud adopten el programa y se incluyan aún más enfermedades. Actualmente se ofrece en 30 estados.

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