Pandemia de coronavirus: Aún no se puede saber de qué están muriendo los argentinos

Fabiola Czubaj, Delfina Arambillet
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Coronavirus hoy en Perú: cuántos casos se registran al 25 de Enero
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Ya pasaron tres meses desde que las autoridades sanitarias deberían haber publicado los datos que permiten responder de qué mueren los argentinos. Esta información demora un año en conocerse y todavía no están disponibles los registros de 2019. Mucho menos la información para saber no solo de qué otras enfermedades murió la población en el primer año de la pandemia de Covid-19, sino también cuántas vidas se cobró efectivamente el nuevo coronavirus.

Ante la demora, la nueva fecha prevista para difundir esos datos iba a ser el 21 de marzo, de acuerdo con la respuesta del Ministerio de Salud nacional a un pedido de acceso a la información pública de este medio en febrero pasado y su seguimiento durante el mes pasado.

“No se cuenta aún con datos definitivos de defunciones para el año 2019”, se indicó por escrito.

Y la explicación fue la siguiente: “Esto se debe a que los datos para la elaboración de la información estadística sobre defunciones y sus características (causas de muerte, sexo, edad, fecha de ocurrencia, etcétera) se obtienen a través del Sistema de Estadísticas Vitales, que a nivel nacional coordina la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS) de esta cartera ministerial, con las oficinas provinciales de estadísticas y los registros civiles. Dadas las características de la organización del país, la obtención y elaboración de estos datos se basan en acuerdos establecidos con las provincias y supone el cumplimiento de diversas etapas”.

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Una vez más, el federalismo es la excusa para las demoras con un sistema de registro estadístico que es caótico y está atomizado, como publicó LA NACION en agosto pasado. Al mes, el Gobierno publicó en el Boletín Oficial la implementación de un sistema de Certificados Digitales de Hechos Vitales coordinada entre los ministerios de Salud e Interior “para agilizar los tiempos de disponibilidad de la información”, según se respondió a este medio.

Cada vez que un médico firma un certificado de defunción en algún lugar del país, la información toma dos caminos: se registra en las oficinas locales del registro civil y las áreas de estadísticas vitales y salud de cada distrito. En ambos casos, anualmente, esa información se envía en archivos a los organismos correspondientes en el Gobierno nacional, que a la vez demora un año en difundirlos.

“No existe un sistema informático único nacional, sino normas y procedimientos comunes para la generación de la información estadística. Cada jurisdicción desarrolla sus propios sistemas informáticos en base a estas normas —se reconoció desde Nación—. Por lo tanto, los datos definitivos correspondientes al año 2019 se encuentran en elaboración, y se estima finalizar el procesamiento a principios del mes de marzo.”

La publicación del 21 del mes pasado aún no sucedió.

Las estadísticas de mortalidad en la Argentina varían de acuerdo con el organismo que las informa, de acuerdo con la investigación que publicó este medio. Además, no todos los que deberían tenerlas cuentan realmente con esos datos en sus registros, según se pudo constatar a través de pedidos de acceso a la información pública al Ministerio de Salud de la Nación, el Registro Nacional de las Personas (Renaper), la Anses y la Afip.

Al recibir las respuestas, los números diferían: entre el Renaper, el Ministerio de Salud y la mayoría de los distritos. Por ejemplo, en la base de datos del Renaper, que reúne registros desde 1900, en los primeros cinco meses de 2020 había una caída de por lo menos del 30% en el número de fallecimientos informados con respecto del mismo período del año anterior. Y mientras que en 2019 habían muerto 125.922 personas, el año pasado la cifra fue de 94.016.

Los números reflejan la cantidad de fallecimientos informados y no la de fallecidos —habían aclarado fuentes del organismo ante la consulta de LA NACION—. En general, en las provincias que declaran que sus datos están actualizados, se observa una caída relevante en la información de fallecimientos”.

De ese sistema caótico de registro depende desde estimar la diferencia en la mortalidad que puede generar una emergencia sanitaria, como la que está causando el virus de Covid-19, hasta los cambios del padrón electoral, la proyección poblacional año a año o la actualización de los datos para suspender beneficios sociales o el acceso a programas o fondos de organismos internacionales. Hay políticas públicas que dependen de esos datos.

Argentina cerró el año pasado con 43.245 muertes asociadas con Covid-19, de acuerdo con los datos oficiales de la pandemia. En 2018, de acuerdo con las estadísticas vitales que monitorea LNData, habían fallecido 61.668 personas solo por enfermedades respiratorias y el 83% tenía más de 74 años.