La pandemia agrega obstáculos para la reducción de enfermedades venéreas

Sandhya Raman, CQ-Roll Call
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WASHINGTON — La presión de la pandemia sobre el sistema de salud del país ha amplificado los retos en crecientes tasas de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), que han sido pasadas por alto debido a la falta de fondos y de personal en el último año.

Los nuevos retos en la prevención de la propagación de las ITS se producen cuando los rastreadores de contactos se han desplazado para trabajar en la prevención del COVID-19. Las clínicas de ITS también dependen de la financiación local, la cual fue recortada en muchos lugares durante la crisis económica. Mientras tanto, los suministros para las pruebas de detección siguen escaseando.

Expertos afirman que se necesitan políticas adicionales para ampliar la educación, combatir la escasez de suministros y proporcionar financiación directa, especialmente mientras los estados siguen relajando las restricciones ante el COVID-19, lo que pudiera provocar aún más casos de infecciones de transmisión sexual.

Las tasas de nuevos casos de enfermedades o infecciones de transmisión sexual comunes subieron a más de 2.4 millones en 2018, en comparación con 1.8 millones en 2013, según datos de los Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Uno de cada cinco estadounidenses tuvo una infección de transmisión sexual, según datos de los CDC publicados a finales de enero.

Entre 2014 y 2018, los casos notificados de ITS aumentaron drásticamente, según los datos de los CDC publicados en diciembre. Los casos de sífilis primaria y secundaria aumentaron un 71 por ciento, la sífilis congénita subió un 185 por ciento, la gonorrea se disparó un 63 por ciento y la clamidia aumentó un 19 por ciento.

Los demócratas argumentan que el impulso dado en los últimos años a la educación basada en la abstinencia y a las políticas de "evitar los riesgos sexuales" contribuyó a una falta de conocimientos, especialmente entre los jóvenes. Los datos de los CDC muestran que más del 45 por ciento de todas las nuevas ITS en 2018 fueron entre personas de 15 a 24 años. El giro hacia el aprendizaje en línea planteó un nuevo desafío para garantizar el acceso de los jóvenes a los recursos de salud sexual.

A los activistas de la salud pública les preocupan los repuntes ahora y en los próximos años debido a la pandemia. Esperan que el Congreso y el gobierno de Biden impulsen políticas y financiación para revertir esta tendencia.

Las disrupciones en la prestación de servicios de salud, el cierre de clínicas de ITS, la falta de rastreo de contactos y la escasez de suministros de pruebas de detección en todo el país preocupan a los activistas.

"La gente no está dejando de tener relaciones sexuales. Hay evidencia que surge de las comunidades locales de que veremos una explosión de nuevas tasas de ITS y VIH una vez que nos recuperemos del COVID y la gente empiece a hacerse las pruebas de detección de nuevo", dijo David Harvey, director ejecutivo de la National Coalition of STD Directors.

Los esfuerzos de vigilancia de los CDC se vieron interrumpidos debido a la pandemia, pero Harvey predice que los datos nacionales acabarán mostrando aumentos que reflejarán las tendencias de los informes estatales y locales.

"Estamos muy preocupados por lo que esto significa para el sistema de salud pública y para la salud del público estadounidense", dijo Harvey.

Uno de los retos durante la pandemia es que muchas personas están evadiendo la atención, incluidos los servicios de prevención y detección.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adolescentes reciban las vacunas contra el virus del papiloma humano, o VPH, antes de que sea probable que se hayan expuesto a ese virus. Las vacunas previenen algunas de las cepas del VPH más relacionadas con el cáncer de cuello uterino.

No hay datos específicos sobre el uso de la vacuna contra el VPH durante la pandemia, pero, en general, los expertos observaron un descenso en las tasas de vacunación durante el año pasado.

"Es posible que lo paguemos más adelante", dijo Harvey, que calcula que el periodo de disrupción y recuperación general durará de dos a tres años.

Los datos publicados en enero en el Journal of the American Sexually Transmitted Diseases Association mostraron un descenso significativo de las visitas relacionadas con las ITS y su tratamiento durante la pandemia.

A medida que los estados levantaron algunas restricciones, los índices de atención preventiva comenzaron a aumentar. Sin embargo, muchos expertos advierten que podría llevar tiempo cubrir el retraso, ya que las clínicas siguen tomando precauciones de seguridad y limitando el personal y los pacientes.

Raegan McDonald-Mosley, directora ejecutiva de Power to Decide, una organización sin fines de lucro que se centra en la reducción de los embarazos no planeados entre jóvenes, dijo que en su propia consulta de obstetricia y ginecología en Maryland no se permitió que los pacientes acudieran la primavera pasada para recibir servicios no críticos, como las pruebas de detección de cáncer y las vacunas contra el VPH.

"Cuando la normativa cambió y se permitió a la gente acudir de nuevo a los servicios sanitarios rutinarios, hubo tal demanda que no pudimos atender a los pacientes con la suficiente rapidez", dijo. "Definitivamente creo que este año ha hecho que la gente retrase el acceso a los servicios no críticos y a los preventivos, incluyendo las pruebas de detección de cáncer de cuello uterino y las vacunas contra el VPH, y podría llevar bastante tiempo, francamente, volver a dar la vuelta y ser capaces de abordar todo el retraso de esos servicios".

Diana Thu-Thao Rhodes, vicepresidenta de política, asociaciones y organización de Advocates for Youth, una organización sin ánimos de lucro centrada en la educación de salud sexual para los jóvenes, señaló cómo los adolescentes tienen un acceso limitado a la atención durante la pandemia. Por ejemplo, los estudiantes universitarios que ya no viven en el campus quizá no tengan acceso a un centro de salud para estudiantes.

Rhodes quiere que se restablezca un enfoque basado en datos en los programas para jóvenes financiados por el gobierno federal. Ella dijo que la administración de Trump y algunos estados se centraron en los programas de "abstinencia solo hasta el matrimonio".

Una revisión de enero del Journal of Adolescent Health de 30 años de datos sobre programas escolares "ofrece un fuerte apoyo a la educación sexual integral" en lugar de los programas de solo abstinencia, escribieron los autores, Eva S. Goldfarb y Lisa D. Lieberman de la Montclair State University.

Brett Giroir, exsecretario adjunto de salud de la administración de Trump, dijo que el HHS trató de incluir la prevención de las ITS en programas como el Personal Responsibility Education Program que otorga subvenciones a los estados y el programa de planificación familiar del Título X.

"Realmente intentamos, en los programas que teníamos, ampliar realmente eso como un componente central", dijo en una entrevista. El HHS publicó en diciembre un plan estratégico plurianual para la reducción de las infecciones de transmisión sexual, que Giroir calificó de "muy poco partidista y muy basado en la ciencia".

La no partidista National Conference of State Legislatures descubrió que solo 28 estados exigen educación sexual y sobre el VIH en las escuelas.

Los efectos de la pandemia también están impulsando a los proveedores y a los activistas de la educación sexual a presionar a favor de recursos y políticas que pudieran prevenir la propagación de las ITS y ampliar el tratamiento.

La reciente ley de alivio para el COVID-19 proporciona casi 7,700 millones de dólares para subvenciones de desarrollo de la fuerza laboral de la salud pública. El lenguaje dice que los fondos se aplicarían a los especialistas en intervención de enfermedades, los trabajadores que encuentran y aconsejan a las personas diagnosticadas con ITS y el rastreo de contactos de otras personas que puedan estar afectadas.

La National Coalition of STD Directors pidió a los CDC que utilizaran 1,300 millones de dólares de ese fondo para contratar a 10 mil especialistas que pudieran restablecer los esfuerzos de rastreo de contactos de ITS.

Una encuesta realizada en enero entre los directores de ITS reveló que el 87 por ciento de sus programas participan en dirigir o asistir a los esfuerzos de localización de contactos de COVID-19 en sus jurisdicciones. El 37 por ciento de los trabajadores está totalmente centrado en el COVID-19.

Harvey agregó que el grupo de directores de ITS también está buscando financiación federal en futuros proyectos de ley de asignaciones para apoyar directamente a las clínicas de ITS, las cuales dependen de la financiación estatal y local.

"Sabemos que el verdadero impacto económico del COVID aún no ha llegado a los gobiernos estatales y locales, por lo que predecimos que esta red de proveedores va a quedar realmente diezmada en el periodo de recuperación", comentó.

Harvey también sugirió utilizar la Defense Production Act para aumentar la fabricación de suministros para ser utilizados en las pruebas de detección de COVID-19 y las ITS.

"Son los mismos hisopos y kits de pruebas que se utilizan para las ITS los que se utilizan para el COVID, así que toda la cadena de suministro se ha interrumpido porque los recursos se están destinando a las pruebas del COVID. Hay una escasez masiva de hisopos para pruebas de ITS", señaló.

Rhodes aseveró que los activistas esperan que el próximo presupuesto de la Casa Blanca sirva de señal para el Congreso y no incluya fondos para los programas de solo abstinencia, sino que incluya más fondos para la educación sexual integral.

"Hay un trabajo urgente que hacer en lo que respecta al acceso a la atención, así como al acceso a la educación sexual integral, especialmente teniendo en cuenta ... la crisis del COVID-19 y el aprendizaje virtual", indicó.