Duelo nacional, un "bálsamo" para las víctimas de la invasión de EE.UU. a Panamá

Agencia EFE

Panamá, 18 dic (EFE).- La declaración del 20 de diciembre como Día de Duelo Nacional en Panamá por la invasión de Estados Unidos en 1989 representa para los familiares de los muertos aquel día hace 30 años un "bálsamo para curar las heridas" aún abiertas por aquella tragedia.

"Esto es el inicio de un final. Vamos a comenzar a cerrar esas heridas", dijo a Efe Trinidad Ayola, presidenta de la Asociación de Familiares y Amigos de los Caídos del 20 de diciembre.

El presidente panameño, Laurentino Cortizo, anunció este miércoles que su Gobierno declaró como Día de Duelo Nacional el 20 de diciembre "en conmemoración y reconocimiento a las víctimas de la invasión militar del ejército de Estados Unidos a Panamá, hecho ocurrido hace 30 años".

La resolución ordena izar la bandera nacional a media asta sin el cierre de las oficinas públicas y privadas, lo que significa que es un día normal de trabajo en todo el país.

El 20 de diciembre de 1989 Estados Unidos movilizó a 26.000 soldados, más del doble del pie de fuerza panameño, para invadir Panamá y capturar al dictador Manuel Antonio Noriega, el "hombre fuerte" buscado por narcotráfico por la Justicia estadounidense, quien finalmente se entregó el 3 de enero de 1990 a las fuerzas invasoras.

No hay cifras definitivas de víctimas. Documentos estadounidenses desclasificados y publicados el martes en el portal Panama Files ratifican los datos oficialmente manejados desde entonces: 202 civiles y 314 militares muertos, la gran mayoría panameños.

Extraoficialmente se habla en Panamá de entre 500 y 4.000 civiles fallecidos durante la invasión.

Un comisión de la verdad panameña creada en el 2016 ha validado y documentado "más 250 muertes", en su gran mayoría civiles, lo que hecha por tierra la idea de que los fallecidos eran sobre todo militares leales a Noriega, dijo a Efe el presidente del organismo, Juan Planells.

"Hoy debemos agradecerle al presidente Laurentino Cortizo el anuncio que dio, porque marca un inicio de esa solicitud que hemos venido dando desde hace 30 años (...) es un proceso de sanación", señaló Ayola.

Para esta panameña de 63 años, la resolución gubernamental ayudará a que reflexionen a aquellos "que se alegraron por la muerte de muchos amigos y compatriotas", en alusión a los opositores a Noriega, porque "no se puede reclamar el derechos de uno, violando los de otros".

"Eso era lo que siempre se buscaba, que esta fecha no quedara en el olvido y que los jóvenes conozcan lo que sufrimos los que fuimos afectados por la invasión", agregó.

ALEGRIA EN EL CHORRILLO, EL BARRIO ARRASADO DURANTE LA INVASIÓN

Roberto Quintero, un residente de El Chorrillo, la barriada popular de la capital panameña que albergaba el Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa de Noriega y que fue arrasada durante la invasión, se mostró complacido por la declaratoria de Día de Duelo Nacional.

Era una decisión gubernamental que "se esperaba con ansias (...) me alegro que nuestro presidente este mirando a los chorrilleros", comentó Quintero a Efe, luego de finalizar una partida de dominó en el Parque de los Aburridos, en la calle 18 de El Chorrillo, donde nació y creció este hombre de 77 años.

Cortizo ha hecho lo que los demás presidentes de Panamá "nunca lo quisieron hacer", expresó Quintero, que recordó que el día de la invasión "agarre a mis hijos y tuve que huir porque ellos (soldados estadounidenses) comenzaron a disparar desde la playa a todo el mundo, solo se oían los balazos".

Los soldados estadounidenses también gritaban que "todos los que vivíamos en el área de El Chorrillo debíamos salir hacia la avenida 4 de julio", añadió Quintero, tras explicar que la invasión los tomó por sorpresa.

Para Mercedes Herrera, de 64 años, con la declaración del 20 de diciembre como Día de Duelo Nacional se le hace un poco de "justicia" a los muertos de la invasión militar estadounidense a Panamá.

Rogelio Adonican Osorio

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