Panamá decide proteger isla en el Pacífico, hábitat de aves

JUAN ZAMORANO
En esta foto del 26 de febrero de 2019, publicada por el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, se muestra una vista aérea de la isla Boná en el Golfo de Panamá. Las autoridades ambientales panameñas declararon el jueves área protegida a esa isla, un sitio de anidación y reproducción de aves marinas locales y migratorias procedentes de Sudamérica. (Milton García/ Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, vía AP)

PANAMÁ (AP) — Las autoridades ambientales declararon el jueves área protegida a una isla situada en el Golfo de Panamá y próxima a la entrada del canal interoceánico por el Pacífico, un sitio de anidación y reproducción para aves marinas locales y migratorias procedentes de Sudamérica.

El ministro de Ambiente, Milciades Concepción, firmó la resolución que crea el “Refugio de Vida Silvestre de Isla Boná”, una medida que se da luego de una controversia nacional y el rechazo de grupos ambientalistas a los planes de desarrollar allí una terminal de abastecimiento de combustible marino para barcos.

“Es el primer paso y quizá uno de los más cruciales para proteger el área terrestre y la Isla Boná y el área marina alrededor, que es un sistema muy importante de biodiversidad”, destacó María Gabriela Dutari, miembro del Centro de Incidencia Ambiental de Panamá (CIAM), una ONG que ha impulsado la protección de esa isla, considerada asimismo la segunda colonia de anidación de aves marinas o playeras más grande en el Pacífico panameño, según expertos.

Algunas de las especies incluyen a la fragata magnífica y los pelícanos, detalló Dudari a The Associated Press. Y las aves que emigran a la isla proceden de Chile, Ecuador y Perú, refirió por su parte el biólogo de CIAM, Isaías Ramos.

“Tiene un patrimonio natural importantísimo”, remarcó Dutari.

Con la resolución también se busca fomentar la investigación científica del sitio y el desarrollo del turismo ecológico que beneficie a las comunidades cercanas a Boná. Panamá ha creado antes áreas protegidas en otras islas, entre ellas Coiba, una reserva natural en el Pacífico declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El biólogo marino del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales en Panamá, Héctor Guzmán, había propuesto el año pasado la creación de un refugio de vida silvestre en la isla, adonde --según esa institución-- anidan y se reproducen miles de aves marinas cada año.

La preocupación de los científicos y de los ambientalistas se hizo latente al surgir el proyecto de una terminal de petróleo de alto calado por parte de la empresa de capital panameño llamada Bona Pacific Corp, la cual busca convertir al país centroamericano en un centro regional de abastecimiento de combustible marino. Los promotores rechazaron en su momento que su plan ponía en peligro el ecosistema de la isla.

Un pequeño grupo de pobladores de una comunidad próxima a Boná llegó el jueves con pancartas para rechazar la resolución en un sector del Biomuseo, a la entrada del Pacífico del canal, donde se realizó la firma.

“Si declaran la protección de la isla, vamos a sufrir nosotros los pescadores y los agricultores”, dijo a la AP Luis Rivera, de la comunidad isleña de Otoque Oriente, en alusión a que tendrían que realizar el oficio fuera de los límites que establezcan las nuevas regulaciones. “Ahí no hay trabajo y dependemos de los pocos recursos de la pesca”.

Pero el ministro Concepción aseguró que se hizo una consulta pública. “La comunidad no se va a ver afectada, la pesca (artesanal) puede seguir en el área”, señaló.