La Pampa: la compleja realidad detrás del reclamo de una familia para que le devuelvan al mono que cuidaron desde bebé

El mono Simón fue criado desde bebé por la familia Diez
El mono Simón fue criado desde bebé por una familia que lo encontró abandonado en Formosa

“La situación está mal porque no sabemos nada de Simón. Mas allá de las presentaciones judiciales que estamos preparando, no podemos hacer nada”, dice Luis Diez, de General Acha, La Pampa, a cuya familia le fue quitado el mono caí que habían hallado en Formosa hace diez años. “Mis suegros, Griselda Soledad Quiroga y Pablo Rosendo Cisneros, tenían una constructora y, en uno de sus viajes, encontraron a Simón. Lo levantaron; entraba en la palma de una mano”, recuerda Diez. Y aclara: “Estos casos son muy normales en Formosa, provincia conformada por un 90% de pobreza y otro 10% de corrupción. A estos casos no se les dan importancia, y mucho menos en aquel momento. No era un problema, ni considerado delito, aunque lo sea”.

La familia lo cobijó. Se asesoraron con vecinos que ya tenían monos caí –también llamados capuchinos– y carayás, y lo criaron. “En Formosa vivía en una casa afuera, libre, arriba de los árboles, jugando con los perros. Así fue hasta que la empresa trajo a mis suegros de vuelta a La Pampa [hace un año y medio]. No lo iban a dejar a Simón, que siguió viviendo como vivía en Formosa, solo que aquí no salía al patio. Teníamos miedo de que nos denunciaran”, cosa que finalmente hizo una vecina, explica Diez. A mediados de marzo de este año, la Dirección de Fauna provincial fue a constatar que efectivamente hubiera un mono y les advirtió que les llegaría una multa.

A partir de ese día, preocupado por el futuro de Simón, Luis –en representación de sus suegros– pidió una entrevista con la subdirectora de Fauna, Adriana García, quien no respondió a las llamadas de LA NACION para ser consultada por el caso.

“Cuando logramos verla, nos aseguró que llegaría una multa, pero que no se lo llevarían a Simón. Primero, dijo, llegaría una notificación y luego haríamos un descargo. Recién después de eso se evaluaría su situación”, relata Diez.

Nunca más volvieron a saber nada hasta hace 25 días, cuando se presentaron cuatro policías a buscar al mono caí. Desde entonces, Simón estuvo solo en una jaula en el hospital escuela de la Facultad de Veterinaria de General Pico. Hasta que anteayer, mientras la familia recibía la anunciada notificación para hacer su descargo, el ejemplar –con autorización de Fauna– fue retirado por el influencer Fernando Pieroni y Juan Manuel Pacot, quien dirige Tekove Mymba, un santuario multiespecie en Entre Ríos al que hace tan solo unos meses el Gobierno le entregó los permisos correspondientes. Allí se muestran construyendo un recinto con red de plástico para monos.

“Ningún santuario en el mundo considerado serio aloja más de dos, como mucho tres, especies de animales”, dice Alejandra Juárez, directora de Proyecto Carayá, en cuyo predio de Córdoba viven 41 monos capuchinos. “Hay santuarios serios, que se dedican específicamente a primates, adonde fueron Sandra o Sasha y Kangoo del Ecoparque de Palermo, pero es imposible brindar una atención cualificada cuando tenés tanta cantidad de especies. En la práctica, este lugar al que llevaron a Simón sin importarles nada más que tenerlo, no es otra cosa que un zoológico con espacios más grandes, apoyado por el gobierno nacional y acusado de muchas irregularidades”, denuncia sobre Tekove Mymba. LA NACION intentó hablar con Pacot, pero no recibió respuesta.

El mono Simón fue criado desde bebé por la familia Diez
"El único espacio que el animal conoce es esa relación de comunidad con el ser humano, que para él es imprescindible", dicen especialistas

“El mono capuchino es muy inteligente, muy hábil, no lo podés poner en un corral con electricidad sin un vallado arriba porque la desconecta”, aclara. “La tenencia de animales silvestres como mascotas es ilegal, de eso no hay dudas. Pero cada mono debe ser tratado como individuo, no como especie. Si bien pueden ser propensos a una rehabilitación, cada caso es particular. Cuando viene un mono aquí, intentamos que la ruptura no sea abrupta. Trabajamos con la gente que lo tenía. Tenemos personas que se vienen a instalar dos o tres semanas hasta que el mono se adapta”, describió.

Adelmar Funk, director del Complejo Ecológico de América y profesor en ciencias naturales, fue consultado por la familia con anterioridad a la incautación. “Siempre obtuvimos la misma respuesta. Que Simón está demasiado improntado con los humanos, que no es conveniente reinsertarlo porque va a sufrir mucho y puede morirse”, lamenta Luis.

“Lo primero que hay que decir es que rescatar a un mono de la naturaleza, sea cualquiera el caso, aunque esté abandonado por la madre, no está bien. No se debe tomar nada de la naturaleza. La ley [de tráfico de especies] lo dice. La familia es pasible de recibir todas las acciones legales contempladas, eso no está en discusión. El tema es que el Estado no solo debe actuar en concordancia con las leyes, sino también considerar que el animal no va a poder volver a la naturaleza y actuar en concordancia con un acto humanitario. El Estado no debe castigar al animal para castigar a la gente. Ya se ha generado una relación sentimental entre ellos. El gobierno de La Pampa ha retirado el animal mucho tiempo antes de hacer un plan, evaluar… Pero ese animal no puede volver a la naturaleza”, dice Funk a LA NACION.

“También hay que considerar que se trata de un primate, cuya relación de parentesco con el humano es alta y el único espacio que el animal conoce es esa relación de comunidad con el ser humano, que para él es imprescindible. Ese es el punto”, agrega.

Mientras tanto, el veterinario que habitualmente trataba a Simón, Rody Casal, asegura que el ejemplar estaba en perfecto estado. “No nos quisieron decir a dónde lo llevaban. Empezamos a sondear y pudimos encontrarlo en el hospital escuela de la Facultad de Veterinaria de General Pico. Nadie podía verlo. A un violador se lo puede visitar y a un monito criado con mamadera, no. Estuvo 23 días solo allí y nosotros peleando para que nos lo dieran, porque consideramos que, hasta que se normalizara todo, la lógica era que se quedara con nosotros. Nunca nos mandaron la notificación. Llego anteayer cuando Simón ya estaba de viaje. Es irregular lo que hicieron”, describe.

La abogada de la familia Diez, Daniela Lezcano, presentó ayer un recurso de amparo en el Juzgado Civil N°3 de La Pampa. “Estamos pidiendo la restitución de Simón, pero independientemente también solicitamos que se hagan informes acerca de esta fundación adonde lo llevaron. Recién anteayer llegó la notificación del decomiso de Simón y él fue llevado hace 25 días. Una irregularidad absoluta”, sentencia.

Al respecto, el juez decretó una medida cautelar por la que les prohíbe a los responsables de recursos naturales de La Pampa sacar a Simón de la provincia. Además, en el transcurso de tres días, solicita que personal idóneo presente un informe inmediato del estado de salud de Simón y del lugar donde se encuentra en este momento. Medida que hasta hoy no se cumplió.