Palmeiras: las armas invisibles del campeón de la Copa Libertadores, de la ciencia al semillero

Federico Cornali
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Puede que durante la tarde del Maracaná no los hayan mencionado ni una sola vez, pero Daniel Gonçalves, Joao Paulo Sampaio y Marco Aurélio Esquiavo, por citar apenas algunos, fueron las figuras invisibles que le dieron su segunda Copa Libertadores a Palmeiras. Porque más allá del rendimiento incuestionable durante casi toda la competencia de Weverton, Rony y Gustavo Gómez en campo, entre otros, y el gol agónico de Breno Lopes, el principal acierto parece haber sido el trabajo a largo plazo y la optimización del Departamento de Fútbol del Verdao durante estos casi cuatro años de gestión del presidente Mauricio Galiotte, aún con una enorme rotación de técnicos -siete diferentes- desde 2017.

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A pesar de los fracasos y de algunas críticas por no obtener títulos de peso con planteles repletos de figuras e inversiones altísimas, Palmeiras nunca dejó de insistir en reforzar su estructura y aceitar los procedimientos entre los diferentes departamentos que rodean al elenco profesional. En 2018, temporada en la cual conquistó el campeonato local, fue el club brasileño que más facturó, con ganancias de 654 millones de reales (casi 120 millones de dólares). Buena parte de ello fue destinado a consolidar el equipo de profesionales que dispondría de una estructura física y de equipos de avanzada tecnología para, desde entonces, pelear todos los campeonatos; alcanzando, en Río de Janeiro, su punto más alto con la victoria ante Santos en un deslucido encuentro.

A principios de 2020, los paulistas incorporaron a Daniel Gonçalves como Coordinador Científico. El rol del profesional, que hasta 2019 trabajó en Flamengo, es el de mediador entre los cuerpos técnicos que llegan contratados y las diferentes áreas del Núcleo de Salud y Performance, que fue creado en 2018 y cuenta con 20 empleados. Actualmente, Palmeiras mantiene rutinas preestablecidas y planificadas antes de cada objetivo dentro de un concepto multidisciplinar, similar al que Gonçalves implementó en Flamengo -que poco después fue campeón de la Copa Libertadores, en 2019 y frente a River.

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En el centro de entrenamientos que Palmeiras posee en Barra Funda, San Pablo, referencia mundial en complejos de este tipo, las prácticas del equipo más analíticas son comandadas por el preparador físico permanente del club, Marco Aurélio Esquiavo, siempre supervisado por Joao Martins, ayudante directo del técnico Abel Ferreira, quien se acopló a la perfección al funcionamiento del Departamento de Fútbol. Los temores cada vez que llega un nuevo entrenador son los mismos, porque pueden haber cambios que afecten al funcionamiento liderado por Gonçalves; sin embargo, los portugueses, lejos de cuestionar, intentan siempre sacarle el mejor provecho a estas "armas secretas" del campeón.

Dentro de una rutina casi militar, los jugadores llegan con varios minutos de antecedencia a los entrenamientos, ya que antes de cada día de trabajo hay reuniones en conjunto, con la presencia de los representantes de cada área, donde se comparten informaciones y datos. Uno de los que participa activamente de estos encuentros es Joao Paulo Sampaio, quien desde 2015 coordina el Centro de Formación de Atletas (CFA) de Palmeiras.

El resumen de la final

Si años atrás el club de la capital paulista era criticado por no aprovechar a los jugadores de las inferiores, hoy es una de las referencias en este aspecto, y eso se refleja en la formación de futbolistas que fueron piezas fundamentales para la consagración del equipo verde, como Gabriel Menino, Patrick de Paula, Gabriel Verón y Danilo, entre otros.

Para Sampaio, una de las claves a la hora de formar atletas es la versatilidad en cancha. "En nuestros equipos de inferiores, todos los jugadores tienen que saber desempeñarse en, por lo menos, tres funciones", dice el coordinador del CFA. Esa versatilidad se vio reflejada en talentos como Menino, quien en Palmeiras suele ocupar el mediocampo y en la selección brasileña de Tite se hizo cargo del lateral defensivo.

La importancia dada a las inferiores es tal que tras el fracaso de 2019, cuando Palmeiras no conquistó ningún título, el presidente Galiotte entendió que necesitaba gastar menos en refuerzos de jerarquía y apuntar más a los jugadores surgidos en el club. "Le dije al presidente que la reestructuración de nuestro semillero tenía que contar con tres pilares. Primero, teníamos que ser una referencia en Europa. Después, ganar títulos y, por último, tener futbolistas convocados a la selección nacional", explicó Sampaio. Entre 2017 y 2019, Palmeiras obtuvo casi 140 millones de reales en ventas de jugadores (entre 2014 y 2016, fueron 53 millones); Menino y Veron empezaron a ser convocados a la selección mayor brasileña y, sin dudas, este título de hoy, en Maracaná, termina de coronar los tres objetivos señalados por el entrenador de juveniles.