Para paliar la pandemia, el Congreso norteamericano aprobó el tercer plan de rescate por US$ 1,9 billón

Rafael Mathus Ruiz
·4  min de lectura
El presidente de EE. UU. Joe Biden, en Maryland
Mandel Ngan

WASHINGTON.- El Congreso de Estados Unidos aprobó un nuevo paquete de rescate para la pandemia del coronavirus por US$ 1,9 billón, un gigantesco plan impulsado por los demócratas y el gobierno de Joe Biden que aspira a terminar de doblegar la peor crisis que enfrentó el país en más de un siglo, y ampliará el colchón financiero que reciben cientos de millones de familias del Estado, sobre todo las más pobres.

El nuevo paquete, que Biden firmará el viernes, incluye una nueva ronda de cheques por 1400 dólares –el monto más alto a los otorgados en la pandemia– que llegarán a la gran mayoría de los hogares del país, y fondos adicionales para los desempleados, los estados y las ciudades, la expansión de la cobertura de los costos de salud, la campaña de vacunación, la apertura de las escuelas, y para reforzar las medidas para contener la pandemia, como los testeos.

“Esta legislación se centra en darle a la columna vertebral de esta nación -los trabajadores esenciales, la clase trabajadora que construyó este país, la gente que lo mantiene en marcha- una oportunidad” de recuperarse, afirmó el mandatario en un comunicado.

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El plan incluye además una reforma que muchos consideran revolucionaria para Estados Unidos, que está dirigida a reducir la pobreza: los demócratas incluyeron una ampliación para este año de un beneficio fiscal para los padres con hijos menores, una política similar a la asignación universal por hijo (AUH) de la Argentina.

“Desde hace semanas, un porcentaje abrumador de estadounidenses, demócratas, independientes y republicanos han dejado en claro que apoyan el Plan de Rescate de Estados Unidos. Hoy, con la aprobación final en la Cámara de Representantes, se ha escuchado su voz”, dijo Biden en un comunicado difundido por la Casa Blanca.

“Esta legislación trata de darle a la columna vertebral de esta nación, los trabajadores esenciales, la gente trabajadora que construyó este país, la gente que mantiene este país en marcha una oportunidad para luchar”, agregó el mandatario.

El último cheque de Washington terminó por llevar la cuenta final para paliar el golpe propinado por la pandemia a 5 billones de dólares, una inyección fiscal jamás vista en el país que equivale a casi el 25% de la economía, y que solo encuentra un antecedente similar en la Segunda Guerra Mundial. Durante el gobierno de Donald Trump, el Congreso ya había aprobado dos paquetes de ayuda por 2,2 billones de dólares, hace casi un año, al inicio de la crisis, y por 900.000 millones de dólares, a fines del año anterior.

El nuevo plan de estímulo fiscal le brindó al gobierno de Biden su primer gran logro legislativo antes de la fecha que había fijado la Casa Blanca para poner en marcha las medidas aprobadas, y le permitió a los demócratas plasmar en una ley su promesa de reparar el tejido de social del país al beneficiar a las familias más pobres con un plan que tiene una clara impronta progresista.

“Es una legislación notable, histórica y transformadora, que recorre un largo camino para aplastar el virus y resolver nuestra crisis económica”, dijo la presidenta de la Cámara de Representantes y líder del oficialismo en el Congreso, Nancy Pelosi.

Pero esa victoria de los demócratas quebró a la vez la promesa de Biden de unir al país y buscar consensos en el Congreso: a diferencia de los paquetes previos, el nuevo plan fue puramente partidista al atravesar el Capitolio sin un solo voto de los republicanos, quienes acusaron a los demócratas de derrochar recursos y desparramar gastos para impulsar su agenda progresista usando la pandemia como pretexto.

“El socialismo ha destruido muchos países”, advirtió el líder de los republicanos en la Cámara baja, Kevin McCarthy.

A los fondos para las familias, los desempleados, la salud y los gobiernos estatales y locales para enfrentar la pandemia y reforzar la recuperación de la economía, el paquete de Biden y los demócratas pondrá en marcha una ampliación histórica de un reembolso que las familias con hijos menores de edad reciben del gobierno federal. Los demócratas esperan que esa medida ayude a reducir la pobreza infantil a la mitad, al sacar a unos cinco millones de chicos de la pobreza. Más de 10 millones de los niños del país viven en la pobreza, según datos oficiales. La nueva ley eleva por un año ese reembolso de un máximo de 2000 a 3000 dólares, y suma otros 600 dólares por cada hijo menor de seis años.

Esa reforma de los demócratas permitirá además que más familias puedan acceder al reembolso del Estado, un giro que, en la práctica, pondrá a Estados Unidos un paso más cerca de un ingreso universal básico. La medida proporcionará un aumento de ingresos del 37,4% para el 20 por ciento más pobre de las familias con niños que tienen un ingreso de US$ 21.300 o menos al año, según un análisis del Instituto de Impuestos y Política Económica. La reforma corre solo por este año, pero los demócratas ya anticiparon que intentarán que sea permanente.