La reflexión de Andrew Garfield sobre la muerte de su madre es tan sentida que merece la pena que circule

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El duelo es una de las experiencias más personales que puede vivir el ser humano. Por más que la muerte sea la realidad más universal de la vida misma, cuando nos toca de cerca a través del adiós a un ser querido cada uno responderá o lo procesará a su manera. No hay una forma única de navegarlo, ni correcta o errónea. Puede ser tan crudo como confuso, solitario y universalmente doloroso. Y, tal vez, la realidad definitiva que coloca nuestra razón de frente y sin aviso con nuestra propia mortalidad.

Sin embargo, hace poco me topé con unas palabras del año pasado que dijo Andrew Garfield tras la muerte de su madre tan sentidas y universales que merece la pena que circulen y se mantengan vivas. Porque si bien cada uno vivirá este proceso a su manera, al final, solo puede servir para ayudarnos con ello.

NUEVA YORK, NUEVA YORK - 12 DE JUNIO: Andrew Garfield asiste a los 75º Premios Tony anuales en Radio City Music Hall el 12 de junio de 2022 en la ciudad de Nueva York. (Foto de Dimitrios Kambouris/Getty Images para Tony Awards Productions)
NUEVA YORK, NUEVA YORK - 12 DE JUNIO: Andrew Garfield asiste a los 75º Premios Tony anuales en Radio City Music Hall el 12 de junio de 2022 en la ciudad de Nueva York. (Foto de Dimitrios Kambouris/Getty Images para Tony Awards Productions)

Cuando el año pasado estaba en plena promoción del magnífico drama musical de Netflix, Tick, Tick, Boom! -que más tarde le valdría su segunda nominación al Óscar- el actor británico todavía estaba procesando el duelo por el fallecimiento de su madre en 2019. A Lynn Garfield, una maestra del este de Inglaterra, le habían diagnosticado cáncer de páncreas cuando Andrew estaba a punto de comenzar el rodaje de Los ojos de Tammy Faye. Pero ella le insistió que no se detuviera, que rodara la película con Jessica Chastain, acordando que le haría saber cuando fuera hora de volver a casa. Así lo hizo y él regresó a su hogar para estar a su lado a finales de 2019, pasando juntos las últimas dos semanas que le quedaban. Fueron, en sus palabras, las “dos semanas más profundas” de su vida, despidiéndose sin que quedara nada por decirse el uno al otro, como dijo en otra entrevista a Variety.

Y entonces, como suele suceder, el dolor de decir adiós le tocó profundamente. “Se siente como una agonía precisa y durante un período de tiempo no quería y no podía hacer nada. Estaba un poco perdido y el mundo no tenía sentido, y todavía no lo tiene, porque la extraño mucho, y espero que nunca tenga sentido porque siempre quiero extrañarla” dijo a Channel 4 hace unos meses. No obstante, Andrew comenzó a vivir el proceso transformando el significado del duelo de una manera que estoy convencida puede ayudarnos a todos.

Emocionado, con los ojos llenos de lágrimas y controlando su respiración para no romper a llorar, Andrew Garfield habló del duelo con una sonrisa, asegurando a Stephen Colbert durante una entrevista de 2021 que “le encanta hablar del tema. Si lloro es solo porque es algo hermoso”.

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Aprendió que, para él, el duelo es el sinónimo de “todo el amor que queda sin expresar” a ese ser querido que se ha ido.

Es el dolor que permanecerá con nosotros hasta que muramos porque nunca pasamos suficiente tiempo juntos, sin importar si alguien vive hasta los 60, los 15 o los 99” añadió haciendo referencia a esa sensación de echar de menos a esa persona a lo largo de toda nuestra existencia, con la sensación de que el tiempo nunca será suficiente porque quieres tenerlos en tu vida para siempre. Espero que este dolor se quede conmigo porque es todo el amor no expresado que no llegué a decirle, aunque se lo dijera cada día. Ella era la mejor de nosotros” sentenció.

De esta manera, Andrew Garfield nos habla de cómo transformar el dolor en una expresión eterna de amor y agradecimiento, de abrazar la emoción de echar de menos a esa persona como una manera de expresarles cuánto los quisimos y los querremos siempre. Unas palabras que cada uno puede masticar y digerir a su manera pero que, en mi opinión, albergan un profundo mensaje que puede ayudarnos a darle un significado más amable al doloroso proceso.

Tras la muerte de su madre, Andrew comenzó a rodar el musical de Netflix basado en la historia real de Jonathan Larson, el compositor musical de Rent que murió a los 35 años inesperadamente el mismo día que su obra maestra se estrenaba por primera vez. Jamás llegó a verla sobre el escenario. Tick, Tick, Boom! repasa su vida a través de un homenaje a su creatividad y el tremendo esfuerzo emocional que pone un artista sobre sus obras, y Andrew Garfield se metió de lleno, plasmando su propio dolor en ese personaje tan complicado, de emociones intensas y a flor de piel.

Andrew Garfield como Jonathan Larson en 'Tick, tick...BOOM!. Cr. Courtesy Of Netflix
Andrew Garfield como Jonathan Larson en 'Tick, tick...BOOM!. Cr. Courtesy Of Netflix

La película nos hablaba de ese reloj inevitable de la vida misma que algún día se quedará sin batería y no hay nada que podamos hacer para remediarlo. Jonathan Larson falleció de un aneurisma de aorta tras sufrir dolor en el pecho durante varios días y cuando ninguno de los dos hospitales a los que acudió encontraron nada en las radiografías. Lamentablemente, su muerte se hubiera podido evitar con una cirugía a tiempo (un tribunal determinó que fue mal diagnosticado y se resolvió una demanda por negligencia médica por una cantidad no revelada). “La película nos habla de eso […] Todos sabemos en lo más profundo que la vida es sagrada, corta y será mejor que estemos presentes lo más posible con cada uno, aferrándonos mutuamente” señalaba Garfield a Stephen Colbert. Para él, cantar las obras sin terminar de Larson al mismo tiempo que dedicaba su actuación a la vida arrebatada de su madre, supuso una experiencia catártica. “Estoy en deuda con John, Lin-Manuel Mirada (director) y todos los que me permitieron llegar hasta aquí porque pude honrar a la persona más hermosa que jamás experimenté en mi vida a través de mi arte y usarlo para sanar, para cocerme las heridas”.

En la entrevista mencionada a Channel 4, contó que Lynn estaba orgullosa de lo que había conseguido pero “mucho más por cómo trataba a alguien en el supermercado”. Y ahora eso se ha quedado con él para siempre. “Si tengo mal genio con alguien, si tengo un día difícil y alguien pasa junto a mí y es amable conmigo pero yo soy brusco, siento una pequeña mano en mi hombro. Es la mano de mi madre, y la escucho decir, 'Andrew...', y vuelvo y digo, 'Oye, lo siento, eso fue un poco grosero de mi parte'”.

“Espero que nunca quite una mano de mi hombro de esa manera”.

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