La palabra que define el momento que vive EEUU (y qué se puede aprender de la filosofía mexicana)

Francisco Gallegos & Carlos Alberto Sánchez - The Conversation*
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Manos
La zozobra es una forma particular de ansiedad.

¿Alguna vez has tenido la sensación de que no puedes entender lo que está sucediendo? En un momento todo parece normal, luego, de repente, la perspectiva cambia y revela un mundo en llamas, luchando contra la pandemia, la recesión, el cambio climático y la agitación política.

Eso es la "zozobra", una forma peculiar de ansiedad que surge de no poder instalarse en un solo punto de vista, preguntándote cosas como: ¿es hoy un hermoso día de otoño o un momento alarmante de catástrofes históricas que convergen?

En vísperas de unas elecciones generales sobre las que aún se desconoce el resultado, y las consecuencias que pueda tener, esta es una condición que muchos estadounidenses pueden estar experimentando.

Como estudiosos de este fenómeno, hemos notado cómo la zozobra se ha extendido en la sociedad estadounidense en los últimos años, y creemos que la visión de los filósofos mexicanos puede ser útil para los estadounidenses durante estos tiempos tumultuosos.

Desde la conquista y colonización del valle de México por Hernán Cortés, los mexicanos han tenido que hacer frente a olas tras olas de profundas perturbaciones sociales y espirituales: guerras, rebeliones, revolución, corrupción, dictadura y ahora la amenaza de convertirse en un narcoestado.

Los filósofos mexicanos han tenido más de 500 años de incertidumbre sobre lo que reflexionar y tienen importantes lecciones que compartir.

La zozobra y el tambaleo del mundo

Protestas
Los autores piensan que este sentimiento se ha ido extendiendo entre los estadounidenses.

La palabra "zozobra" es un término español común para "ansiedad" pero con connotaciones que recuerdan el tambaleo de un barco a punto de hundirse.

El término surgió como un concepto clave entre los intelectuales mexicanos a principios del siglo XX, para describir la sensación de no tener un terreno estable y sentirse fuera de lugar en el mundo.

Este sentimiento de zozobra es comúnmente experimentado por las personas que visitan o emigran a un país extranjero: los ritmos de la vida, la forma en que las personas interactúan, todo parece "fuera de lugar", desconocido, desorientador y vagamente alienante.

Según el filósofo Emilio Uranga (1921-1988), el signo revelador de la zozobra es el tambaleo y la alternancia entre perspectivas, siendo incapaces de relajarse en un marco único para dar sentido a las cosas. Como lo describe Uranga en su libro de 1952 "Análisis del ser mexicano":

"La zozobra se refiere a un modo de ser que oscila incesantemente entre dos posibilidades, entre dos afectos, sin saber de cuál de ellos depender… descartando indiscriminadamente un extremo en favor del otro. En este ir y venir el alma sufre, se siente desgarrada y herida".

Lo que hace que la zozobra sea tan difícil de abordar es que su origen es intangible. Es una enfermedad del alma no causada por ningún defecto personal, ni por ningún evento particular que podemos señalar.

En su lugar, proviene de grietas en los marcos de significado en los que confiamos para dar sentido a nuestro mundo: la comprensión compartida de lo que es real y quién es digno de confianza, los riesgos que enfrentamos y cómo hacerlo, lo que la decencia básica requiere de nosotros, y cuáles son los ideales a los que aspira nuestra nación.

En el pasado, muchas personas en Estados Unidos daban por sentado estos marcos mentales, pero ya no.

La sensación de angustia y desorientación que sienten muchos estadounidenses es una señal de que, en algún nivel, ahora reconocen cuán necesarias y frágiles son estas estructuras.

La necesidad de comunidad

Mujer
Un individuo en soledad no puede hacer perdurar los marcos de significado que nos mantienen unidos.

Otro filósofo mexicano, Jorge Portilla (1918-1963), nos recuerda que estos marcos de significado que mantienen unido nuestro mundo no pueden ser mantenidos por individuos en soledad.

Si bien cada uno de nosotros puede encontrar nuestro propio significado en la vida, lo hacemos en el contexto de lo que Portilla describió como un "horizonte de comprensión" que es mantenido por nuestra comunidad.

En todo lo que hacemos, desde una pequeña charla hasta tomar grandes decisiones en la vida, dependemos de otros para compartir un conjunto básico de suposiciones sobre el mundo. Es un hecho que se vuelve dolorosamente obvio cuando de repente nos encontramos entre personas con asunciones muy diferentes.

En nuestro libro sobre la relevancia contemporánea de la filosofía de Portilla, señalamos que en Estados Unidos, la gente tiene cada vez más la sensación de que sus vecinos y compatriotas habitan un mundo diferente. A medida que los círculos sociales se vuelven más pequeños y restringidos, la zozobra se profundiza.

Barco hundiéndose.
La zozobra recuerda al tambaleo de un barco antes de hundirse.

En su ensayo de 1949, "Comunidad, grandeza y miseria del mexicano", Portilla identifica cuatro signos que indican cuándo el ciclo de retroalimentación entre zozobra y desintegración social ha alcanzado niveles críticos.

Primero, las personas en una sociedad en desintegración se vuelven propensas a dudar de sí mismas y a ser reacias a tomar medidas, a pesar de la urgencia que pueda tener la acción.

En segundo lugar, se vuelven propensas al cinismo e incluso a la corrupción, no porque sean inmorales, sino porque realmente no experimentan un bien común por el cual sacrificar sus intereses personales.

En tercer lugar, se vuelven propensos a la nostalgia, fantaseando con volver a una época en que las cosas tenían sentido.

En el caso de Estados Unidos, esto se aplica no solo a aquellos dados a usar gorras MAGA [Make America Great Again, el lema de Donald Trump, Volver a hacer grande a Estados Unidos]; todo el mundo puede caer en este sentimiento de añoranza de una época anterior.

Y finalmente, las personas se vuelven propensas a una sensación de profunda vulnerabilidad que da lugar al pensamiento apocalíptico. Portilla lo expresa así:

"Vivimos siempre aferrados simultáneamente al mundo humano y al mundo natural, y si el mundo humano nos niega sus acomodamientos en alguna medida, el mundo natural emerge con una fuerza equivalente al nivel de inseguridad que texturiza nuestras conexiones humanas".

En otras palabras, cuando una sociedad se está desintegrando, los incendios, las inundaciones y los tornados parecen heraldos del apocalipsis.

Lidiar con la crisis

Nombrar la crisis actual es un primer paso para enfrentarla. Pero entonces, ¿qué se debe hacer?

Portilla sugiere que los líderes nacionales pueden exacerbar o aliviar la zozobra.

Cuando hay un horizonte coherente de comprensión a nivel nacional, es decir, cuando hay un sentido compartido de lo que es real y lo que importa, los individuos tienen un sentimiento más fuerte de conexión con las personas que los rodean y un sentido de que su sociedad está en una mejor posición para hacer frente a los problemas más urgentes.

Gorra MAGA
La nostalgia no solo acecha a aquellos que llevan gorras "MAGA" (Make America Great Again).

Con este consuelo, es más fácil devolver la atención al pequeño círculo de influencia de cada uno.

Uranga, por su parte, sugiere que la zozobra en realidad unifica a las personas en una condición humana común. Muchos prefieren esconder su sufrimiento detrás de una fachada feliz o canalizarlo hacia la ira y la culpa.

Pero Uranga insiste en que una conversación honesta sobre el sufrimiento compartido es una oportunidad para unirse. Hablar de la zozobra proporciona algo sobre lo que intimar, algo en lo que basar el amor mutuo, o al menos la simpatía.

*Esta nota fue escrita originalmente en inglés para The Conversation y puede leerse aquí.

**La nota fue escrita antes de las elecciones de Estados Unidos.