#Paintback, el movimiento grafitero que le gana la pelea al odio racial con un mensaje de amor y de tolerancia

Un mosquito, un conejo, un cubo de Rubik…, esas son apenas tres de las figuras realizadas con aerosol de colores con las que un curioso movimiento callejero reacciona ante las pintadas de cruces gamadas o esvásticas en las calles de Berlín.

Ante la aparición de este símbolo que tiene su origen en varias tradiciones de la India, pero que a inicios del siglo XX fue retomado y popularizado por el movimiento nazi en Alemania, y que tan mal recuerdo trae para el planeta, el artista callejero Ibo Omari tomó la decisión de reaccionar justo con sus propias herramientas.

Ibo Omari. REUTERS/Hannibal Hanschke

En lugar de tapar el ignominioso símbolo repintando la pared, con una de estas tantas bandas manchadas que vemos en las grandes urbes, Omari le ha puesto mucho de creatividad y hasta de humor, consciente de que el xenófobo autor de la cruz gamada pasará por ese tramo de la calle y se llevará una respuesta.

Según ha trascendido, Omari se encontraba en la tienda de pinturas que regenta en Berlín, cuando un cliente entró y le pidió un par de aerosoles con los que cubrir unas esvásticas que, sin ningún escrúpulo, alguien había pintado en un parque cercano a su casa en el que todos los días solían jugar los niños de la zona.

“No tenía pinta de ser un artista callejero -narró este hijo de refugiados hace un tiempo para la AFP-, por eso le pregunté qué iba a hacer con ella y me contestó que era para cubrir una cruz gamada que había visto en un área de juegos”.

Fue entonces que el grafitero y responsable del establecimiento decidió él mismo tomar cartas en el asunto, “peinando” buena parte de la ciudad en busca de estas imágenes, sobre las cuales agregó originalidad, frescura y humor.

Este fue el inicio de la iniciativa #Paintback, que pasó de ser un acto individual, a convertirse en un movimiento global al que se han ido incorporando muchos otros artistas callejeros y hasta niños del barrio.

“Elegimos dibujos bonitos y un poco provocadores, la mayor parte de ellos hechos por adolescentes, así cualquiera, aunque no sea un profesional, puede reproducirlo”, dice el artista que también se hace muy activo en su ONG Die kulturellen Erben (El patrimonio cultural), llamada a convertir símbolos de odio en algo divertido y artístico.

Y ahí está el resultado: sudokus, flores, lechuza, gatos…, un golpe de colorido y un mensaje para mentes reduccionistas, para aquellos que se oponen a la diversidad y a acoger a los refugiados de países en desgracia…, y por supuesto para los racistas de toda la vida.

Desde entonces, el hashtag #Paintback decora cuentas de Instagram, Twitter y Facebook con un mensaje de amor y de tolerancia.