Con el primer pago de deuda, el mercado anticipa el comienzo de una “temporada de estrés” para las reservas

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El peso argentino sufre por reducción de la reservas internacionales
El peso argentino sufre por reducción de la reservas internacionales

Las reservas del Banco Central (BCRA) mostraron hoy un adelanto del estrés al que pasarán a estar sometidas en la segunda parte del año, al caer marginalmente en su versión bruta total (de US$42.759 a 42.755 millones, según datos preliminares), pero 9% cuando se considera la tenencia neta o propia, que resultó básicamente afectada por el pago parcial del primer cupón de interés de los bonos de la deuda reestructurada hace 11 meses, por concretarse mañana.

La caída en simultaneo en su medición bruta o neta (la más trascendente) no fue usual en los últimos tiempos. Desde el período iniciado en marzo ambas mediciones bajaron en 10 de 86 jornadas, ya que dicho lapso estuvo caracterizado por el fortalecimiento que esa tenencia mostró, al trepar en unos US$3200 millones (de US$39.500 a US$42.700 millones) en su medición total tras los más de US$6000 millones que el BCRA fue recomprando en el mercado de cambios durante ese período.

La merma del día estuvo originada en los poco más de US$90 millones girados al extranjero para cumplir con el pago de intereses, que en el plano local se realiza en diferido al haberse establecido como fecha el feriado por el Día de la Independencia, lo que probablemente también las lleve a bajar el lunes, cuando se complete el desembolso de US$155 millones en total, confirmaron a LA NACION desde el Ministerio de Economía, aunque el grueso de esos son cobros los recibirán organismos públicos, como el propio BCRA o el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Anses.

Y se hizo evidente porque el BCRA terminó el día con un saldo neutro por sus intervenciones en el mercado de cambios, pese a que en la rueda se operaron unos US$367,8 millones (ante la inactividad de mañana), es decir, un volumen 31% mayor que en la previa.

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Para los analistas es simplemente un “anticipo” de lo que comenzará a ser usual en los próximos meses por la marcada estacionalidad que mantiene la oferta comercial de divisas en la plaza local en la primera parte del año y su declinación en la segunda, que es cuando precisamente la demanda suele ser más activa, algo que puede agudizarse con el proceso electoral que está por iniciarse. Es un desafío que las autoridades del BCRA no desconocen, pero que consideran estar en condiciones de superar, más allá de que se atreviesen naturales zonas de turbulencia.

Por pagos de la deuda pública, las reservas van a ser erosionadas a fin de mes, cuando se gire parte de los US$430 millones al Club de París ya anticipados por el ministro Martín Guzmán (cerca de la mitad se abonará el 28 de julio), y en agosto, cuando haya que pagar unos US$320 millones al FMI en concepto de intereses por el capital girado al país entre 2018 y 2019.

Y de septiembre en adelante, tomando en cuenta los US$4100 millones por cancelar al mismo organismo hasta fin de año entre amortizaciones e intereses, aunque se prevé que para entonces ya estén girados al país los US$4300 millones que al país le corresponden como “socio” tras la ampliación en US$650.000 millones de su capital que decidiera esa entidad para “respaldar la recuperación mundial de la crisis del Covid-19”.

Estos egresos afectarán básicamente la posición de reservas netas (propias) del BCRA, que se habían duplicado desde comienzos de febrero hasta aquí, al pasar de US$3950 millones a US$8011 millones a fin de junio, según cálculos del Grupo de Estudios de la Realidad Económica y Social (Geres), hasta volver a un punto muy cercano o igual al de origen hacia fin de año, ya anticipan muchos analistas.

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“Por las características de este mercado, el único refuerzo importante que recibirán en la segunda parte del año provendrá de los DEG que va a girar el FMI”, explica el economista Matías Rajnerman, de Ecolatina. “Nuestro cálculo es que, cuando ese giro se produzca, la posición de reservas netas estará en el orden de los US$12.000 millones, pero comenzará a partir de allí a ser fuertemente erosionada, ya que suponemos que se hará el primer pago de capital al FMI (el de noviembre buscarán renegociarlo), en un contexto en el que el BCRA no sólo no podrá mantener su tenencia con nuevas compras, sino que la debilitará con intervenciones crecientes en el mercado oficial y los financieros. Eso lo dejaría al final del camino cerca del punto de inicio”, advierte.

Marina Dal Poggetto, directora del Estudio de EcoGo, tienen un cálculo similar. “En nuestro ejercicio de reservas sólo incluimos el pago de capital al FMI de septiembre (suponemos un acuerdo rápido entre el 14 de noviembre y el 22 de diciembre) y contempla un sendero de reducción gradual del ritmo de compras del BCRA hasta transformarse en ventas después de septiembre (la magnitud va a depender del manejo del grifo de las importaciones), en simultáneo a un ritmo creciente de intervención en la brecha cambiaria. En esta simulación, las reservas netas se reducirían a la mitad del nivel actual y tras haber sumado US$4375 millones. Es decir, los US$12.000 millones que vinieron ‘del cielo’ por la ampliación del capital del FMI y el salto en el precio de la soja se irán casi en su totalidad al financiar la elección, en un contexto donde la política opera otra vez como si el tiempo no tuviera un costo asociado”, planteó en un informe que pone la lupa precisamente sobre el impacto de las decisiones que apuntan a postergar la resolución de problemas estructurales.

Para Vasconcelos las reformas deben hacerse "en clave federal".
Gentileza Ieral


Jorge Vasconcelos plantea que la economía volverá a enfrentar y padecer los dilemas de la "frazada corta" (Gentileza Ieral/)

Para el economista Jorge Vasconcelos, de Fundación Mediterránea, lo que volverá a quedar evidente es el dilema de la “frazada corta”, que se multiplicarán en cada frente. “La recuperación de las reservas netas del BCRA es posible encuentre su techo entre julio y agosto, para comenzar a descender a partir de allí. Y cuando comiencen a decaer es posible que tenga que dosificar el suministro de divisas, ya sea cuotificando divisas a la importación, lo que implica sacrificar nivel de actividad; o debilita la intervención en el mercado libre del dólar, lo que supondría enfrentar el riesgo que la brecha cambiaria se vuelva ampliar más de lo aconsejable”, ejemplifica en un trabajo realizado junto a su colega Guadalupe González, en el que analizan la economía del segundo semestre y describen los múltiples objetivos que intenta cubrir el Gobierno y los pocos instrumentos disponibles para ello.

Para los analistas de Equilibra, las cuentas podrían cambiar si el Gobierno se decidiera a otorgarles a las cerealeras incentivos para exportar, para que éstas transformen en precios de compra atractivos para la producción nueva y la stockeada. “En este caso, el piso de liquidaciones de agro-divisas, estimados en US$8500 millones para la segunda mitad del año, podría trepar hasta los US$15.000 millones”, indican. Claro que supondría un schok de racionalidad que la administración Fernández no ha mostrado hasta ahora.

Desde Quantum estiman que el requerimiento total de divisas (sumando sector público y privado) será superior a los US$12.000 millones para hacer frente a obligaciones en moneda extranjera. “Estimamos en US$12.226 millones los vencimientos de obligaciones en el segundo semestre de 2021, la mitad corresponde a vencimientos del soberano para hacer frente a pagos de capital e intereses con Organismos Internacionales, principalmente el FMI. A su vez, las estadísticas muestran que el sector privado enfrenta vencimientos por US$5636 millones, principalmente préstamos y anticipos comerciales por US$2699 millones -una parte importante como contrapartida de importaciones-, crédito entre empresas (intercompany) por US$ 2327 millones y títulos de deuda por US$609 millones. Muchas de estas obligaciones tienden a renovarse a través de la financiación de nuevas importaciones y están sujetas a restricciones de acceso al mercado de cambios”, detalló el informe de la consultora que dirige Daniel Marx que, aunque consideró a este horizonte “manejable” por el colchón de divisas que obtuvo el BCRA, no ignora que, en adelante, la situación se puede complicar lo que obligaría al Gobierno a tomar definiciones.

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