Padre de Parkland interrumpe bruscamente al presidente Biden, ¿se equivocó al hacerlo? | Editorial

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Evan Vucci/AP

Cuatro años después de que su hijo Joaquín fuera asesinado a tiros en la Secundaria Marjory Stoneman Douglas, en el Condado Broward, el dolor de Manuel Oliver sigue en carne viva.

Con razón o sin ella, el pasado lunes llevó su lucha personal a los jardines de la Casa Blanca. En televisión nacional, Oliver interrumpió groseramente al presidente Joe Biden durante un evento destinado a celebrar lo que muchos consideran una ley bipartidista, pero diluida, para reducir la violencia con armas de fuego.

“Hoy es muchas cosas. Es la prueba de que, a pesar de los detractores, podemos hacer progresos significativos en la lucha contra la violencia armada. Porque no se equivoquen...” decía Biden cuando Oliver que se levantó de su silla en el césped.

“¡Tenemos que hacer más que eso!”, gritó Oliver desde el público, sobresaltando a los invitados y al presidente.

‘¡Siéntese!’

Las imágenes de televisión muestran a Oliver de pie y gritando a Biden, quien se convirtió brevemente en “Joe el duro” y ordenó a Oliver, “Siéntese, va a escuchar lo que tengo que decir... Déjeme terminar mis comentarios”.

Oliver, quien se ha convertido en un conocido activista a favor del control de las armas en la Florida, fue abordado por agentes de seguridad y luego escoltado a la salida. ¿Fue irrespetuoso? Sí, lo fue, pero ¿fue su comportamiento totalmente comprensible? Sí, también es entendible lo que hizo.

El arrebato de Oliver deja claro que ninguna legislación “suave” será suficiente hasta que eliminemos las armas de asalto. A nosotros, y a todos los legisladores, nos lo tienen que recordar a diario, y a veces de forma grosera.

Las redes sociales tienen percepciones contradictorias sobre si Oliver debió gritar al presidente. Pero la mayoría de las redes sociales no sienten el dolor que Oliver y su esposa siguen albergando por la violenta pérdida de su hijo de 17 años a manos de un adolescente problemático que compró legalmente un arma y se convirtió en un vil asesino escolar el 14 de febrero de 2018.

Las armas de asalto nos están matando

La nueva ley en cuestión, aprobada tras los recientes tiroteos masivos en Buffalo, Nueva York, y Uvalde, Texas, endurece cada vez más los requisitos para que los jóvenes compren armas, niega las armas de fuego a más maltratadores domésticos y ayuda a las autoridades locales a retirar temporalmente las armas a las personas juzgadas como peligrosas.

Oliver pareció sentirse ofendido por el acto de la Casa Blanca, que quizá se excedió al catalogar el evento como una celebración. No hay mucho que celebrar, dijo Oliver a los periodistas.

Más tarde dijo a un reportero del Miami Herald: “No hay nada que celebrar. Es una gran mentira. Nos mentimos entre nosotros pensando que tenemos una solución para esto cuando en realidad no la tenemos”.

Oliver tiene razón, pero lo que el presidente trataba de poner de manifiesto es que en esta ardua batalla hay que reconocer las pequeñas victorias.

La ley llega una semana después de que un hombre joven armado en Highland Park, Illinois, matara a siete personas en un desfile del 4 de julio.

Los padres de Parkland, los padres de Uvalde, los padres de Sandy Hook y decenas de otros sobrevivientes de víctimas de tiroteos han visto durante años cómo el Congreso o los gobiernos estatales no aprueban nada sustancial para poner fin o, al menos, frenar la venta de armas de asalto en Estados Unidos.

El enfado de Oliver pudo estar mal dirigido. Biden no tiene la culpa; ha presionado para que se apruebe al menos alguna legislación.

Los floridanos agraviados pudieran culpar más a los senadores republicanos de la Florida, Marco Rubio y Rick Scott, quienes votaron en contra incluso de esta legislación diluida.

Oliver no es el primer padre de Parkland que escenifica una interrupción en un evento nacional. En 2020, Fred Guttenberg, cuya hija de 14 años, Jaime, también fue asesinada en Parkland, era invitado de la presidenta de la Cámara de Representantes Nancy Pelosi cuando interrumpió el discurso del Estado de la Unión del entonces presidente Donald Trump.

El desgarrador arrebato de Oliver nos recordó el horror de Parkland. Sí, cuatro años después, muchos hemos pasado página. Y de eso, tenemos la culpa.

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