Padre de Gaza prohíbe a su hija estudiar en el exterior

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La estudiante palestina Afaf al-Najar fotografiada durante una entrevista en una playa de la Ciudad de Gaza el 3 de noviembre del 2021. Al-Najar pelea para que la dejen salir de Gaza a estudiar en Turquía, donde obtuvo una beca. Su padre vetó su salida, al amparo de una ley aprobada por Hamas. (AP Photo/Adel Hana)

CIUDAD DE GAZA (AP) — Afaf al-Najar había logrado salir de Gaza.

La joven de 19 años obtuvo una beca para estudiar comunicaciones en Turquía, tenía todos sus documentos en orden e incluso pagó 500 dólares para evitar las largas colas en el cruce fronterizo de Rafah para ingresar a Egipto, desde donde viajaría a Turquía.

Cuando llegó a la frontera el 21 de septiembre, sin embargo, no se le permitió salir. No lo hicieron Israel ni Egipto, que impusieron un bloqueo a la Franja de Gaza hace 14 años. Se lo impidió su padre, al amparo de una ley aprobada por la organización islámica Hamas, que gobierna el territorio, y que habilita al custodio legal de una mujer para prohibirle la salida del país.

“Me destrozó”, expresó la joven, al describir el momento en que las autoridades bajaron su equipaje del autobús con el que cruzaría la frontera. “Empecé a llorar. No podía ni pararme. Tuvieron que traerme una silla. Sentí que me robaban mi sueño”.

Las salidas e ingresos a Gaza, un territorio costero donde viven más de 2 millones de palestinos, están muy restringidas desde el 2007, en que Hamas tomó el poder. Israel, que ha librado cuatro guerras con Hamas, dice que el bloqueo es necesario para evitar el ingreso de armas a Gaza. Sus detractores afirman que es una forma de castigo colectivo.

En febrero, un tribunal islámico controlado por Hamas dispuso que las mujeres no acompañadas debían tener el permiso de un “custodio” varón —marido, pariente o incluso un hijo— para poder salir del país.

Ante el revuelo generado por organizaciones de derechos humanos, Hamas modificó la medida y dijo que un pariente varón podía pedir a los tribunales que impidiesen salir a una mujer si esto generaba “grandes daños”. Las mujeres no pueden impedir que viajen los hombres.

Hamas aplica de vez en cuando las leyes islámicas en una Gaza ya de por sí conservadora, aunque a menudo da marcha atrás si es criticado. No tiene una ideología tan extremista como la de organizaciones más radicales, como el Estado Islámico.

Un tribunal aceptó en principio el pedido del padre de Al-Najar y lo estudiará. Pero mientras tanto la muchacha no podrá salir del país. Ella vive con su madre, quien está separada de su padre. Dice que el padre suspendió todo contacto con ella en mayo. No fue posible localizar al padre para que hablase del tema.

Las autoridades de Hamas no respondieron a numerosos pedidos de comentarios.

Human Rights Watch, organización con base en Nueva York que critica el bloqueo, pidió a Hamas que levante sus restricciones. Dijo que “las mujeres de Gaza deberían poder viajar sin restricciones discriminatorias”.

Luego de que se le prohibió salir del país, al-Najar acudió a varias organizaciones de derechos humanos, pero dijo que se mostraron reticentes a ayudarla, por temor a represalias de Hamas. Hizo un reclamo ante la justicia entonces, pero su padre no se presentó a la primera audiencia, por lo que el proceso fue postergado.

El juez del caso, no obstante, le preguntó por qué quería salir de Gaza y le sugirió que estudiase en una universidad local.

Al-Najar, quien habla fluidamente inglés y lo enseña, quiere ser periodista. Dice que un país multicultural como Turquía le ofrece oportunidades que no hay en Gaza, que está aislada del resto del mundo.

La vista fue postergada una segunda vez porque el abogado del padre se enfermó. El miércoles fue aplazada por tercera vez porque su nuevo abogado dijo que necesitaba tiempo para estudiar el caso.

La beca fue extendida hasta fin de año, pero si para entonces no puede viajar, al-Najar la perderá.

La muchacha no se rinde.

“Me di cuenta de que nadie me va a ayudar, que dependo de mí misma, que tengo que ser fuerte y pelear por mis derechos”, manifestó. “En lugar de llorar en mi habitación y de deprimirme, decidí luchar. Por primera vez en mi vida decidí dar batalla”.

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