Pablo Sibilla, presidente de Renault, dijo que el país necesita dólares y que hay falta de previsibilidad

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Pablo Sibilla, CEO de Renault Argentina.
Pablo Sibilla, CEO de Renault Argentina.

“En este escenario, lo mejor que puede pasar es que las marcas exporten más, porque el país está en un contexto donde necesita divisas”, afirmó hoy Pablo Sibilla, CEO de Renault Argentina. Durante la presentación del nuevo Duster, el ejecutivo anunció la ampliación de medio turno para la producción de autos en la planta de la empresa en Santa Isabel (Córdoba), que implicará la incorporación de 150 personas.

No obstante, Sibilla advirtió por falta de previsibilidad en el acceso a divisas que frustra planes de expansión, y dijo que por no tener garantías en cuanto al flujo de dólares para conseguir insumos, ajustó el plan inicial que contemplaba sumar 500 personas con el turno completo de actividad en la planta para fabricar más utilitarios. “Nos tenemos fe para completar ese turno e incluso contratar a más personas”, afirmó en diálogo con periodistas el ejecutivo, quien además analizó la dinámica del mercado local, la falta de unidades en algunos segmentos y reclamó por cambios en el esquema de retenciones a la exportación.

- ¿Cómo está el escenario en materia de dólares y liberación de SIMI?

- Está difícil. Tiene momentos y es fluctuante. A principios de año tuvimos reuniones con el Gobierno, que en realidad se hacen periódicamente, y ahí nos aseguraron una determinada cantidad de dólares para cada marca. Se respetaron tres meses, después se dejó de respetar, subió un poquito, más tarde bajó. Es discrecional, cambia, y eso es un problema.

- ¿Cómo afecta ese tema al negocio?

- El planteo que tenemos a nivel industria es no discutir los dólares que se asignan a cada compañía. Lo aceptamos. Entendemos que el país está enfrentando un problema de reservas y de dólares, que los tiene, y cualquiera que desconozca estaría desconociendo la realidad. Somos solidarios con eso, pero una vez que se define eso, establezcamos reglas claras y que se mantengan en el tiempo. Porque hay que tomar decisiones, discutimos inversiones con la casa matriz, se plantean estas reglas de juego y si al mes siguiente se cambian, quedamos en una situación compleja en cuanto a credibilidad. Tenemos siempre esta discusión: definamos una regla, que puede gustarme o no, pero después tratemos de mantenerla estable en el tiempo.

- ¿Qué explicación reciben con esos cambios?

- El contexto complejo, la falta de dólares, las negociaciones con el Club de Paris y el FMI. Y con respecto a las expectativas que tienen las marcas, el no respeto a lo acordado es parejo.

- ¿Qué planes tienen para el corto plazo?

- Vamos a abrir medio turno para vehículos particulares y trabajamos para abrir otro medio turno para utilitarios. Estamos discutiendo los flujos de dólares. Nosotros podríamos haber contratado a 500 personas en septiembre, y cuando tuvimos la discusión, planteamos que se necesitaba una determinada cantidad de dólares. Si bien hoy no hay ningún problema con piezas o componentes, yo necesito garantías de que voy a contratar a la gente y después voy a tener las piezas. En este contexto, tomamos la decisión de avanzar en medio turno, que son 140 personas en Córdoba, un tercio de los 500.

- ¿De qué depende que se sumen los 350 restantes?

- Los otros dos tercios quedarán pendientes a que el Gobierno pueda dar garantías del acceso a divisas. Nos tenemos fe para completar ese turno e incluso contratar a más personas. Es voluntad nuestra, del Gobierno y del sindicato de hacerlo. Hoy se nos da una situación paradojal, que le pasa también al resto de las marcas, y es que necesitamos fabricar más y tenemos que arbitrar entre vender en el mercado local o si exportamos, porque, con los turnos que tenemos, la fabricación está a pleno. En Renault estamos completos con un turno, y si quiero exportar más Kangoo tengo que vender menos en el país. Por eso es que la charla con el Gobierno es que necesitamos importar más componentes, pero que al final del día son más autos que van a ser exportados a Brasil, Colombia o México. Desde Adefa (la cámara de fabricantes) llevamos hace dos meses al ministro (de Desarrollo Productivo, Matías) Kulfas un plan para que, en conjunto, la industria genere hasta 3000 puestos de trabajo adicionales y que incluso iba a mejorar la balanza de divisas.

- Y en cuanto a planes de largo alcance, ¿qué expectativas tienen para el sector?

- Siempre estoy tratando de traer proyectos a la Argentina, ligados al segmento SUV. Qué vehículo es no lo puedo decir porque después me retan (risas). Es una tendencia de la Argentina de las fábricas que se especializa hacia vehículos utilitarios, y no es aleatorio, sino que es el segmento donde más confortablemente puede competir la Argentina con el resto de las fábricas de América Latina. Porque si me ponés a competir con un auto compacto, no tiene cómo competir con la escala de Brasil. Los vehículos utilitarios son parte de un segmento con más igualdad de condiciones para competir. Y podés hacer un auto del segmento superior que es más barato para exportar que si se vende en el mercado local y le pega el impuesto interno, aunque sea un modelo fabricado en el país. Pero no hay decisión de inversión que no tenga riesgo.

- ¿Cómo es la negociación o la respuesta de la casa matriz?

- Hay que tener una habilidad para explicar, que se desarrolla con el tiempo. Ya no se sorprenden. Renault hace 60 años que está en el país y pasaron muchos gobiernos, de todos los colores. La Argentina es una base para América Latina y nosotros como argentinos tenemos tendencia a mirar nuestro mercado, pero hay otros países complejos, este no es el único. Hay que explicar, tomar ciertos recaudos. Cuando tomamos decisiones con estos imponderables hay que simular estos escenarios, y normalmente algunos se suelen dar.

- ¿Cómo está el escenario con respecto a las retenciones a las exportaciones?

- Lo que discutimos con el Gobierno es que se mantenga el esquema vigente en 2022. Cuando tomamos decisiones de inversión y exportación no es que, porque el Gobierno hace algo, se aprieta un botón y se empiezan a exportar autos. Uno va y le dice a otro país que se consiguió un beneficio, que tal modelo es más competitivo, y aparecen un montón de negociaciones que llevan tiempo. Si el Gobierno lo elimina en enero, no va a verse el impacto pleno. De hecho, también decimos que no tiene que haber retenciones. Si queremos desarrollar a la Argentina como un polo exportador no solamente de materias primas y productos agroindustriales, hay que sacarle retenciones a la exportación de productos industrializados. Hay que dar una señal de que estas restricciones van a desaparecer para estar tranquilos al hablar con otros países. Porque el país cliente empieza a comprar y, si en enero aparece de nuevo una retención, es un problema. Previsibilidad y estabilidad son dos palabras clave en esta industria... y en todas las industrias.

- ¿Es optimista?

- Lo soy por naturaleza. Este año va a ser complejo. Las negociaciones con el FMI y el Club de Paris, si salen bien, van a dar un poco más de previsibilidad al Gobierno y va a poder tomar medidas más tranquilo. Hoy, las medidas que se toman son por la presión de tener que afrontar pagos y sabemos que es un tema delicado. Cuando los acuerdos se empiecen a cerrar, eso le va a dar más aire al Gobierno para tomar otras decisiones.

- ¿Cuáles son sus expectativas de ventas del nuevo Duster?

- Esperamos vender 1500 en el segundo semestre. En 2022, en condiciones estables, deberíamos llegar a 4000, cuando este es un modelo que se vendía a 10.000 por año. Ese es la medida de la demanda insatisfecha que habrá sobre el vehículo. Y no veo que el año que viene las condiciones vayan a cambiar demasiado.

- ¿Se va a mantener fuera del impuesto interno a los autos de precios más altos?

- Hay que preguntarle al Gobierno. Dependerá de los niveles que vayan teniendo y las actualizaciones. Creemos que, en el corto plazo, con los ajustes por inflación, se puede mantener bajo el impuesto. El Duster es un modelo que se podría vender mucho más, la demanda es muchísimo mayor de lo que yo puedo importar, y estamos en esa situación. Trataremos de mantenernos bajo ese límite.

- ¿Es rentable ese esquema?

- No vendemos autos sin rentabilidad. En la industria automotriz tampoco tenemos el margen de la industria petrolera o los laboratorios. La disponibilidad de autos es un problema que existe en el sector. Eventualmente, si tiene que pasar de valor, lo hará. Con el impuesto, este auto se vuelve un 25% más caro y hay que ver si el cliente, con la falta de autos que hay en el mercado, está dispuesto a pagar un 25% más por un Duster 4x4. Yo creo que sí, pero por el momento no lo estamos planteando. No puedo discutir las políticas del Gobierno, pero la aplicación del impuesto a los autos de lujo y los modelos que alcanza es un problema, porque además afecta a autos que se fabrican en el país y no deberían. Seguimos discutiendo y charlando con el Gobierno para ver de qué forma se hacen las actualizaciones.

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