A Pablo Motos le sale el tiro por la culata con sus monólogos

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Desde que se desencadenó la pandemia de coronavirus, Pablo Motos ha ido descubriendo a los espectadores progresivamente una nueva faceta delante de las cámaras. Como si se tratara de una suerte de coach emocional, el presentador de El Hormiguero comparte sus monólogos al estilo de Andreu Buenafuente en Late Motiv. Claro que con la diferencia que el valenciano no provoca tantas risas entre los espectadores sino que más bien les incomoda, les echa para atrás, a juzgar por el aluvión de comentarios en las redes sociales que suele concentrar con esta sección.

El último ejemplo le tenemos hace unas horas dado que en la entrega que contó con Javier Gutiérrez como invitado, Pablo Motos reflexionó sobre la maldad de las personas y las zonas oscuras que cada cual tiene y le llovieron unos cuantos palos con internautas que, ni mucho menos, se sentían identificados con su monólogo y que, incluso, rechazaban su nueva faceta.

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El Hormiguero lleva acompañando a la audiencia de Antena 3 desde 2011 con éxito, pero lo cierto es que de un tiempo a esta parte Pablo Motos ha pagado un precio muy alto por presentar este talk show en prime time. Y no solo porque habitualmente recibe críticas por sus preguntas a los entrevistados que, según algunos espectadores, resultan de lo más rancias (mismamente en el estreno de esta temporada le acusaron de machista durante su conversación con Pilar Rubio), o porque incluso ha pagado el pato de la polarización política en nuestro país (desde el arranque de su charla con Isabel Díaz Ayuso el pasado 9 de noviembre su nombre se convirtió en tendencia en la red social del pájaro azul con usuarios acusándole de ser un pelota con la presidenta y blanquear el fascismo).

También porque no termina de cuajar entre la audiencia que le haya dado un nuevo aire al formato a golpe de reflexión.

A partir de que Pablo Motos tuvo que reinventar El Hormiguero debido a la pandemia de coronavirus, el valenciano ofrece discursos mirando a cámara día sí y día también, a veces más pesimistas y otros más optimistas. Y si bien el presentador intenta tocar el corazón de su público, la realidad es que le está saliendo el tiro por la culata en la mayoría de las ocasiones puesto que en la última entrega emitida hay quienes se han mostrado contrarios con su reflexión acerca de que no se puede ser feliz si no conoces tus zonas oscuras.

"El otro día me dijo un psicólogo que no se puede ser feliz si no conoces tus zonas oscuras así que me puse a ello y fue demoledor, fue horrible. Y no solo para mí porque creo que nadie es inocente, aunque se demuestre lo contrario. Vamos de buenos, nosotros nunca tenemos la culpa de nada, todos son culpables de todo menos nosotros. Si hay un atasco, la culpa es de los demás que son unos imbéciles que se les ha ocurrido salir a la misma hora que a nosotros. Si los políticos nos roban, la culpa es de los políticos que son unos corruptos y no tuya que lo permites con tu silencio cómplice y tus votos. Si las calles están sucias, la culpa es de la gente, que es muy guarra”, comentó primeramente con un monólogo más que sumar a su sección Pasarse de la raya en la que habla de temas controvertidos y hace sus propias reflexiones.

“La culpa siempre es de la gente, de los otros. Que miran para otro lado cuando ven una agresión o un maltrato. Que si pueden engañar a Hacienda lo intentan. Que prefieren hacer reformas en su casa sin factura para ahorrarse unos euros. Los demás. Que derrochan el agua, que cogen el coche hasta para ir a la esquina. Que tienen las repisas del cuarto de baño a rebosar de aerosoles. Que vienen súper cargados de bolsas de plástico del súper y encima no reciclan”, añadió dejando atónico al público.

"Todos son culpables menos tú, que cuando la cajera se equivoca y te da cinco euros de más te los guardas sin decir ni pío. Menos mal que no pensamos en voz alta, que no se nos oye, porque nadie es inocente aunque se demuestre lo contrario. Menos mal que no se nos oye por fuera lo que le dirías a veces a tu jefe, o a tu pareja o a tu hijo. Menos mal que nadie nota lo a gusto que te quedarías empotrando a tu compañera o a tu compañero de trabajo. Menudo polvo le pegabas”, continuó sin perder de vista las cámaras.

“Nadie se salvaría si nos pudiesen ver por dentro. Es una ingenuidad creer que el ser humano es bueno por naturaleza. Si eso fuese así, la historia de la humanidad sería distinta, ¿no creéis? Hay que aceptarlo, somos funcionalmente malos. Nos atrae la maldad y casi siempre que tenemos ocasión, o que no nos vigilan, la preferimos. En lo más profundo de nosotros, casi todos, llegado el caso, somos envidiosos, cotillas, falsos, miserables, traidores, infieles, egoístas, aprovechados, injustos, intolerantes, clasistas, sectarios, corruptos y violentos", afirmó Pablo Motos dejando al público entre hipnotizado y extrañado.

El valenciano concluyó expresando que "el mundo no está como está por una panda de malvados que nos lleva a la destrucción. Si solo fueran una panda, podríamos con ellos. Lo cierto, aunque lo vamos a seguir manteniendo en secreto, es que a menudo nos parecemos mucho a ese que no queremos ser".

La verdad es que la crítica de Pablo Motos respecto a la maldad de la humanidad no ha sentado precisamente bien a muchos espectadores. Aunque el presentador encadenó varios ejemplos para que el público se sintiera identificado, más bien ha conseguido el efecto contrario como se lo han hecho saber algunos internautas.

Que un monólogo de Pablo Motos se vuelva viral no es algo nuevo, pero lo curioso es la tendencia progresiva a que sus palabras agiten el avispero en prime time. Así, mientras que su discurso sobre el amor el pasado 6 de octubre se sintió ajustado a la realidad, por norma general tiende a dividir a la audiencia con sus palabras. Mismamente el pasado 8 de septiembre reflexionó sobre el rencor pero no a todos los espectadores les gustó que hablara abiertamente sobre cuestiones tabú. Hay quien bromeó con que se postulaba como “tu psicólogo de confianza”, quien comentaba que se había convertido en el nuevo Mesías y está aquí para enseñarnos el camino” o quien, directamente, ironizaba con que “Pablo Motos dando sermones de filosofía barata con tono condescendiente va a arreglar la crispación de la gente, claro que sí”.

Apenas unos días después de recibir aquellas críticas, el 22 de septiembre, Pablo Motos se aprovechó de la actualidad, de la erupción del volcán en La Palma, para ahondar en el verdadero poder del ser humano. Pese a su derroche de energía delante de los focos, el también empresario de 56 años se ganó unos cuantos toques en la red social del pájaro azul. “Estos speechs de Pablo Motos mirando a la nada pensando en todo me dan un poco de cringe, comentaba una persona mientras que otra señalaba que “Pablo Motos esta noche es el psicólogo vulcanólogo y una tercera apuntaba que “momento dramática, en plan psicólogo retirado de Pablo Motos que nadie entiende.

En suma, Pablo Motos no consigue calar hondo con sus monólogos-sermones. Pese a que intenta conectar con el público, ese que por otra parte siempre le está criticando en redes sociales a la mínima que suelta algún comentario desafortunado, le está saliendo el tiro por la culata con su propósito. Y es que las reflexiones fuera de lo común del presentador descolocan a algunos de sus fieles espectadores que no dudan en manifestarse en contra del tono de coach que emplea el valenciano para abordar asuntos controvertidos.

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