Pabellón Nacional de la Biodiversidad, un museo para romper mitos

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CIUDAD DE MÉXICO, junio 17 (EL UNIVERSAL).- Entre la vegetación salvaje que caracteriza a Ciudad Universitaria, sobresale la estructura metálica del Pabellón Nacional de la Biodiversidad, un nuevo museo y centro de investigación a cargo del Instituto de Biología de la UNAM, que finalmente este viernes abrió sus puertas al público.

En octubre de 2021, se inauguró oficialmente este nuevo espacio ubicado en el Centro Cultural Universitario, sin embargo, no se había abierto al público por la pandemia de Covid-19. Este viernes el recinto recibió a sus primeros visitantes y su personal, en su mayoría biólogos de profesión, los recibieron con emoción, alivio y una ronda de aplausos.

Desde un mosquito, hasta el esqueleto de una ballena, este edificio -donado por la Fundación Slim- alberga las cuatro colecciones biológicas nacionales de vertebrados -peces, anfibios, reptiles y mamíferos-, así como la colección nacional de maderas.

En el primer nivel se encuentran las salas Árbol de la vida - Todos estamos conectados, Mega diversidad - Explora la riqueza natural y Planeta vivo - La naturaleza en constante cambio.

El segundo piso está dedicado a explicar la labor de los biólogos y su importancia, por lo que alberga las salas Bio-Eco - Futuro sustentable, Bio laboratorio - La ciencia en acción y Huella ecológica - sociedad, en las que también, en un futuro cercano, estarán trabajando los científicos y los asistentes podrán verlos en acción a través de unos ventanales.

El recorrido inicia con la riqueza de la biodiversidad en México, cuenta con dioramas de las Reservas de la Biosfera Los Tuxtlas, Chamela-Cuixamala, Tehuacán - Cuicatlán y de la cueva del Abra Tanchipa, todas estaciones biológicas en las que trabaja la UNAM. A partir de la sala del árbol de la vida, la ciencia comienza a hacer de las suyas y demuestra que en muchas ocasiones vamos por la vida con ideas preconcebidas, como que el humano es el centro del planeta, sino que "apenas somos una pequeña cosita en comparación de otras especies", explicó Fernand Romero, bióloga egresada de la FES-Iztacala y la primera guía en ofrecer un recorrido en este museo.

Tan solo los humanos estamos más emparentados con los hongos, que éstos con las plantas: "los hongos y los animales (incluyendo al humano) estamos filogenéticamente emparentados porque en algún punto los seres humanos tuvimos un flagelo. Ambos somos opistocontos, la manera de reproducción de los hongos es a través de esporas, que también tienen flagelo", explica la bióloga.

Otra falsa creencia es que el humano es el ser más evolucionado de todas las especies, sin embargo, en la sala Planeta vivo - La naturaleza en constante cambio, se explican los factores que propician la evolución de especies y se aclara que no sobrevive el más fuerte, sino el más apto y en todo caso, las plantas han demostrado a lo largo de la historia estar más evolucionadas porque pueden tolerar condiciones extremas, mientras que el aumento de cinco grados de temperatura sería fatal para los humanos, destaca Romero.

Más allá de combatir el antropocentrismo (doctrina que centra al humano en el centro de todas las cosas), el recorrido por el Pabellón derriba otros mitos, como que los pumas rugen, pues pese a ser parientes de los tigres y los jaguares (panterinos), la mascota de la UNAM pertenece a la división de los felinos, quienes sólo son capaces de emitir maullidos, como los gatos; o que -a propósito de los dos esqueletos reales de un cachalote y una ballena jorobada que se ubican en la entrada- la reputación de las orcas, mal llamadas ballenas asesinas, es resultado de una mala traducción del inglés que ha perdurado con el tiempo, pues estos mamíferos no son cetáceos, sino que pertenecen a la familia de los delfines y son cazadoras, así que realmente son asesinas de ballenas.

"Creo que la labor de la divulgación es muy necesaria en México porque se necesita informar a las personas, en cualquier rango de edad, sobre qué es lo que está pasando en el ámbito científico y dejar claro que la ciencia es para todos, no sólo para unos cuantos. Para mí el Pabellón quita la barrera social que se tiene porque será gratuito", declara la bióloga Fernanda Romero a EL UNIVERSAL.

En el sótano del Pabellón se encuentra el premio Nobel de Química otorgado al mexicano Mario Molina, quien es homenajeado en un mural que exhibe sus publicaciones, fotografías y objetos personales. También está la biblioteca digital -equipada con computadoras, una impresora 3D, un dron, robots, tabletas y un microscopio óptico-, la exposición "Animales", conformada por esculturas, pinturas y biombos que hace alusión a la naturaleza, firmadas por artistas como Salvador Dalí y Jan Breughel el joven, todas provenientes de la colección del Museo Soumaya. Mientras que al fondo se ubica una cafetería y tienda de regalos.

El Pabellón Nacional de la Biodiversidad abrirá los días viernes, sábado y domingo con horarios de recorrido a las 10, 12, 14 y 16 hrs. para grupos de 25 personas en cada turno. La entrada es gratuita y se prevé en el futuro extender los horarios.

Los asistentes deberán registrarse previamente en la página: forms.gle/d5Rd4fd4syTfsiHd9 para poder reservar el día y horario de su recorrido.

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