Países de la Unión Europea votan contra cultivos modificados, pero no llegan a bloquearlos

Una mujer pasa frente a una bandera de la Unión Europea en Bruselas, mar 1, 2017. Una mayoría de países de la Unión Europea votaron el lunes contra permitir dos nuevos cultivos genéticamente modificados en el continente, enviando la polémica decisión de nuevo al ejecutivo del bloque. REUTERS/Yves Herman

BRUSELAS (Reuters) - Una mayoría de países de la Unión Europea votaron el lunes contra permitir dos nuevos cultivos genéticamente modificados en el continente, enviando la polémica decisión de nuevo al ejecutivo del bloque.

Los gobiernos de la UE votaron sobre el futuro de dos cepas de maíz modificado, 1507 de Pioneer y Bt11 de Syngenta, que también matan insectos al producir su propio pesticida y además son resistentes a un herbicida particular.

Sin embargo, la cantidad de votos en contra no logró bloquear su introducción porque la oposición no es una "mayoría calificada", que también incluye países que representan al menos un 65 por ciento de la población de la UE.

Los gobiernos también debían determinar si extender la autorización para MON810 de Monsanto, un maíz resistente a los insectos que se cultiva mayormente en España pero está prohibido en varios países. Más naciones votaron en contra que a favor, pero otra vez la votación no fue considerada decisiva.

La Comisión Europea dijo que el resultado no cuenta como una opinión, por lo tanto debe tomar las decisiones para los cultivos que ya habían recibido el visto bueno de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Añadió que 17 países de la UE optaron por una cláusula de no participación y otros dos la utilizaron para partes de su territorio.

A fines del año pasado, 55 cultivos modificados fueron aprobados para importación en Europa como alimento y ración. Si bien pueden ser consumidos por seres humanos, en la práctica se usan como alimento para animales.

Análisis científicos de la UE concluyeron que los cultivos modificados son seguros para los humanos y el medio ambiente, pero la oposición de los consumidores a este tipo de tecnología aún es fuerte en Europa.

(Reporte de Philip Blenkinsop, editado en español por Patricia Avila)