Países productores de África no quieren renunciar a la energía fósil

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Los países africanos productores de gas y petróleo quieren seguir explotando las energías fósiles pese a las recomendaciones de la cumbre climática COP26 celebrada en Glasgow, Escocia.

El acuerdo alcanzado en Glasgow señala por primera vez de forma explícita las energías fósiles como principales responsables del calentamiento y apunta a terminar con "las subvenciones ineficaces" a estas energías.

Aunque dispuestos a implicarse en la lucha por el clima pese a ser quienes menos contribuyen al calentamiento, países petroleros y gasísticos de África subsahariana como Nigeria y Angola, los mayores productores de la región, estiman que renunciar a estas energías sería renunciar al desarrollo y a la lucha contra la pobreza.

"Limitar el desarrollo de proyectos vinculados a energías fósiles, en particular al gas natural, tendría un impacto profundamente negativo", declaró recientemente el vicepresidente nigeriano Yemi Osinbajo.

"Todos los países deben participar en la lucha contra el cambio climático", pero "una transición global para salir de las energías fósiles debe tener en cuenta las diferencias entre países y permitir transiciones diversificadas" hacia las energías limpias, estimó.

"Para países como Nigeria, rica en recursos naturales pero pobre en el plano energético, la transición no debe hacerse a costa de una energía fiable y asequible para la población, las ciudades y las industrias", añadió.

"Al contrario, debe ser inclusiva y equitativa, lo que quiere decir preservar el derecho al desarrollo sostenible y a la erradicación de la pobreza", insistió.

- Repartición injusta -

La promoción de un desarrollo sustentado en energías fósiles se topa en la realidad con una redistribución injusta de los ingresos del gas y el petróleo constatada en los países productores.

En Angola, el petróleo representa la mitad del Producto Interior Bruto y un 89% de las exportaciones, pero más de la mitad de sus 34 millones de habitantes vive con menos de dos dólares diarios y la tasa de paro es del 31%.

El gobierno del presidente João Lourenço lanzó una vasta campaña anticorrupción en vista de recuperar los miles de millones de dólares que sospecha que desvió su predecesor José Eduardo dos Santos, en su nombre y a través de sus hijos Isabel y José Filomeno.

Otra antigua colonia portuguesa del sur de África, Mozambique, apuesta por acelerar su crecimiento con inmensos yacimientos de gas natural descubiertos en el océano Índico a lo largo de las costas septentrionales, a pesar de una fuerte presencia de grupos yihadistas armados.

Militante ecologista de Mozambique, Daniel Ribeiro indica que "si miramos el modelo de energías fósiles en África, está claro que estas no han contribuido" al desarrollo, sino "a la deuda y la corrupción".

Según él, "la evasión fiscal" vinculada a los proyectos de gas favorece "la élite dirigente" del Frente de Liberación de Mozambique en el poder desde la independencia de 1975. Por ello, el gobierno "combate todo tipo de evolución" a energías limpias.

- La financiación, "desafío mayor" -

En el oeste de África, la indignación crece en Costa de Marfil entre los jóvenes que no se ven repercutidos por los beneficios de la explotación del gas y el petróleo a lo largo de Jacqueville, cerca de Abiyán.

A finales de octubre bloquearon los trabajos para instalar gasoductos, con lo que paralizaron un proyecto de explotación de gas submarino. "No llego a comprender que una localidad con una plataforma petrolera no tenga ninguna estación de bomberos, ni instituto, ni que los hospitales estén bien aprovisionados", dice uno.

Paliar las carencias de la explotación petrolera asegurando una transición hacia las energías limpias es un objetivo posible, a condición de que los países del Norte que contaminan mantengan sus promesas de ayudar a los países del Sur, primeras víctimas del calentamiento climático.

"La cuestión de la financiación sigue siendo uno de los desafíos mayores", indica Cheikh Tidiane Wade, geógrafo senegalés especialista en medioambiente, cuyo país quiere empezar a producir gas a finales de 2023 y sacar su primer barril de petróleo en 2024.

En 2009, los países desarrollados prometieron aportar a partir de 2020 ayudas climáticas por valor de 100.000 millones de dólares anuales. Pero esta promesa no se ha cumplido, agudizando el resentimiento de los países en desarrollo.

En la COP26 se reiteró el llamado a los países ricos para que cumplan con su promesa.

Si se garantiza un acceso apropiado a los mercados financieros, las energías renovables podrían representar un 67% de la producción eléctrica de África subsahariana en 2030, según la Agencia Internacional para Energías Renovables.

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