Países Bajos pide disculpas a las víctimas del genocidio de Srebrenica

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La Haya, 11 jul (EFE).- El Gobierno neerlandés ofreció hoy sus “más profundas disculpas” a los familiares de las víctimas del genocidio de Srebrenica, coincidiendo con el 27º aniversario de esa masacre, y lamentó que la comunidad internacional “no haya podido proteger” a quienes se refugiaban en el lugar, vigilado por cascos azules neerlandeses.

En un discurso en el cementerio de Potočari, en Bosnia y Herzegovina, la ministra de Defensa Kajsa Ollongren lamentó que el mundo no haya podido proteger Srebrenica a través de la misión de la ONU para el mantenimiento de la paz formada por cascos azules neerlandeses, el batallón Dutchbat III, enviado entonces al enclave.

"Países Bajos formó parte de ese esfuerzo con sus mejores intenciones, pero, a pesar de ello, Srebrenica fue aplastada de forma despiadada. Incluso entonces, nuestros soldados siguieron haciendo lo que pudieron para cumplir su tarea lo mejor forma posible y proteger a personas indefensas”, agregó la ministra.

Subrayó que Países Bajos no puede “aliviar ese sufrimiento”, pero sí puede “mirar la historia directamente a los ojos” y recordó que “solo una parte tiene culpa del horrible genocidio: el ejército serbobosnio".

Y, añadió que "afortunadamente, los principales responsables de esa atrocidad han sido llevados ante la Corte Penal Internacional para la antigua Yugoslavia”, en La Haya.

Pero, admitió, la comunidad internacional “fracasó a la hora de ofrecer protección adecuada a la gente de Srebrenica” y, como parte de esa comunidad, el gobierno neerlandés “comparte la responsabilidad por la situación en la que ocurrió ese fracaso”.

“Ofrecemos nuestras más profundas disculpas por eso", añadió, en un discurso retransmitido por la televisión pública NOS.

En 1995, cientos de soldados neerlandeses fueron enviados a Srebrenica, un enclave de mayoría musulmana en el este de Bosnia que había sido declarado zona desmilitarizada en 1993 y albergaba un batallón de la UNPROFOR, fuerzas que debían vigilar el alto el fuego, pero que no tenían capacidad para hacerlo.

Las brigadas serbobosnias tomaron el enclave sin apenas resistencia y los soldados neerlandeses fueron responsabilizados por los medios y la sociedad por su fracaso en proteger Srebrenica.

Esa misión de cascos azules es aún muy polémica en Países Bajos, no solo por no haber evitado el genocidio, sino también por el presente de esos soldados, que sobreviven al estrés postraumático y la culpa por lo ocurrido.

Algunos fueron enviados al enclave con apenas 18 años, poco preparados, sin armas suficientes ni mandato para involucrarse en los combates, y no recibieron apoyo aéreo de los aliados de la ONU para frenar a los serbobosnios.

Después de 27 años de esa misión, el primer ministro neerlandés, Mark Rutte, pidió disculpas recientemente a los soldados y admitió “la responsabilidad especial del Estado neerlandés por las circunstancias en las que fueron enviados (a Srebrenica), por su recepción después de su vuelta a casa y por la falta de apoyo cuando se acusó injustamente al Dutchbat III” de lo ocurrido.

Esas disculpas, anunciadas el pasado junio, causaron polémica entre los familiares de las víctimas de Srebrenica, que consideraron que Países Bajos se debía haber disculpado primero con ellos antes que con los soldados.

(c) Agencia EFE

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