Pérez Volpin: la familia pide la indagatoria de autoridades y empleados de la Trinidad y Galeno

María Ayzaguer

En el último día del juicio por la muerte de Débora Pérez Volpin, el dos de agosto pasado, el juez Javier Anzoátegui sorprendió en uno de los puntos de su sentencia. Más allá de condenar a tres años de prisión al endoscopista Diego Bialolenkier y de absolver a la anestesióloga Nélida Puente, ordenó que se investigue la posible comisión de delitos por parte del Sanatorio de la Trinidad y la empresa Galeno. Sus dos directores habían declarado como testigos los días previos en el Palacio de Tribunales. Para la fiscal de ese caso, María Luz Castany, había quedado claro "el intento de encubrimiento de la Trinidad".

Así comenzó una nueva causa en la que se investiga el rol de la institución. Hoy, y en esa nueva causa, la querella - que representa a la familia de la periodista- considera que ya hay suficientes indicios para que se llame a indagatoria a cinco representantes de la empresa.

Son Eduardo Cavallo, director médico de Galeno; Roberto Martingano, director médico del Sanatorio de la Trinidad, Sebastián Alfredo Cecchi Gallo, médico gastroenterólogo, Miriam Eliana Frías, la instrumentadora que presenció la endoscopía y Claudia Esther Balceda, instrumentadora y jefa de quirófano del Sanatorio de la Trinidad de Palermo.

Para la familia, existen pruebas suficientes que acreditan que se borró intencionalmente el número de serie del endoscopio, el objeto más cuestionado a lo largo de todo el juicio.

En el marco de esta causa y según el documento de pedido de indagatoria al que accedió La Nación, desde la única empresa importadora de endoscopios Fujifilm del país indicaron que no tienen información de ningún aparato similar al entregado por la Trinidad, que tendría unos quince años de antigüedad. Por su parte, la empresa Biotrust Service Technology, encargada del mantenimiento de los equipos médicos del sanatorio, informó que no realizaron ningún service ni reparación al equipo secuestrado en el allanamiento, ni a ningún otro de similares características.

Desde el comienzo del caso, la familia sospecha que la clínica entregó un endoscopio distinto al que se usó en el procedimiento de Pérez Volpin. Según denunciaron, el aportado a la Justicia parecía demasiado viejo y no grababa imágenes.

Al director de La Trinidad, Roberto Martingano, lo acusan de entregar registros cardíacos incompletos -que ocultarían que Pérez Volpin no estuvo conectada a los monitores desde el comienzo del procedimiento.

A la instrumentadora Miriam Frías, que en el primer juicio brindó respuestas evasivas, la acusan de incurrir en falso testimonio. A su jefa, Claudia Esther Balceda, que no podía desconocer las características ni el recorrido del endoscopio utilizado aquel día.

En tanto al gastroenterólogo Dr Cecchi Gallo - que declaró haber lavado la caña del endoscopio luego de la muerte, y al Dr Cavallo - director de Galeno- los consideran partícipes necesarios de las maniobras de encubrimiento. "Cada uno de ellos contribuyó a esconder evidencia para la investigación judicial de un delito, y a través de sus acciones entorpecieron, o más bien, impidieron, el accionar de la justicia", dice el escrito.

LA NACION se comunicó con Galeno y sus voceros respondieron que no iban a hacer comentarios.