Orinó en las plantas de su vecina y la policía le descubrió como el violador de dos chicas

Un descuido destapó las dos violaciones que el británico, Eric McKenna, cometió hace 30 años.   Todo comenzó tras una disputa con su vecina en la que el sentenciado acabó orinando en sus plantas. Ésta le denunció y finalmente este viernes se acabó resolviendo un caso que no había podido cerrarse antes. McKenna tiene 60 años de edad y estará entre rejas los próximos 23 años de su vida tras haber sido declarado culpable por sendas violaciones en Gateshead y Newcastle en los años ochenta.

La policía le identificó como el autor de los crímenes gracias a las pruebas de ADN que le realizó tras su detención en 2016. Éstas coincidieron con las muestras que se encontraron en sus víctimas y según publican varios medios británicos, el detenido “ni pestañeó” cuando escuchó la sentencia de la Corte de la Corona en Newcastle.

Eric McKenna a la salida del juicio en Newcastle. Foto: North News and Pictures.

Durante décadas, McKenna había salido airoso de sus crímenes. El primero lo perpetró en abril de 1983, cuando él tenía 25 años de edad. Violó a una mujer cuatro años menor que él mientras caminaba hacia su casa en Gateshead y su víctima declaró ante las autoridades que no había sido capaz de identificar a su agresor. En 1988, McKenna volvió a las andadas, esta vez en Newcastle, y su segunda víctima tampoco pudo reconocerle. El modus operandi fue el mismo: agarró a sus víctimas por la espalda mientras las amenazaba con un cuchillo.

McKenna siguió con su vida normal hasta 2016, cuando su vecina le denunció por los abusos que sufrió durante años. La policía le detuvo después de que orinara en las plantas, la vecina había tenido suficiente. Según afirmó a la publicación Chronicle Live, el detenido le hizo la vida imposible durante años y se alegró con desahogo el haberle expuesto ante las autoridades.

Eric McKenna una vez fue detenido. Foto: North News and Pictures

“Me sentí enferma físicamente cuando me enteré de lo que había hecho. El corazón estaba en mi boca. Me alegro de haberle denunciado y de que estas mujeres tengan justicia. Me alegro de que le hayan agarrado, porque sé lo asqueroso y controlador que es. Odia a las mujeres”, afirmó. 

Uno de los portavoces de la corte, Mick Wilson, también se congratuló por la resolución del caso.

“Es muy inusual que un caso se alargue durante 30 años, pero estoy muy satisfecho por estar aquí hablando con ustedes y sabiendo que este sujeto está entre rejas”, señaló Wilson a The Guardian. En los años ochenta no contamos con las mismas técnicas forenses de ahora. Él pensó que saldría impune de sus crímenes pero una disputa con una vecina y un momento de estupidez le han encerrado durante 23 años”, sentenció.

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