El presidente argentino desembarca en Washington en busca de inversiones

Aldo GAMBOA
El presidente de Argentina, Mauricio Macri (C), asiste al Foro Económico Mundial sobre América Latina, el 6 de abril de 2017 en Buenos Aires (AFP | EITAN ABRAMOVICH)

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, será recibido el jueves en la Casa Blanca por el mandatario Donald Trump, en el capítulo fundamental de una visita que para el dirigente argentino está centrada en la búsqueda de inversiones.

Antes de aterrizar en la capital estadounidense, Macri realizó una etapa de negocios en Houston, Texas, donde se reunió con empresarios para convencerlos a invertir en Argentina, especialmente en las áreas de petróleo y energía.

Pero la visita a la Casa Blanca representa la posibilidad de reencuentro de dos presidentes cuyos caminos se cruzaron en la década de 1980, cuando ambos eran empresarios en el segmento de bienes raíces y exploraron la posibilidad de negocios conjuntos.

Cuando Trump ganó las elecciones, Macri fue uno de los primeros en llamarlo para felicitarlo. En ese diálogo, Trump incluso pasó el teléfono a su hija Ivanka, ya que también conoce al mandatario argentino casi desde que era una niña.

Ahora, sin embargo, lo que está en juego para ambos es más que la suerte de sus empresas.

- Mejorar el diálogo -

Durante todo el año pasado, Macri había hilvanado un nuevo diálogo con el entonces presidente Barack Obama, quien incluso visitó Buenos Aires en marzo para prometer una importante cantidad de inversiones estadounidenses.

Sin embargo, el volumen de inversiones nunca alcanzó lo esperado por la Casa Rosada (sede de la presidencia argentina), y la comunicación ya no fue tan fluida después que Trump se instaló en la Casa Blanca.

Unas de las primeras medidas del nuevo mandatario estadounidense fue bloquear la importación de limones argentinos y posteriormente puso un freno al biodiésel, dos temas que Macri buscará desbloquear.

En este sentido la canciller argentina, Susana Malcorra, había admitido durante una entrevista esta semana que el gobierno de Trump podía ser visto como un "riesgo".

"La administración de Trump es riesgo pero también una oportunidad", dijo la jefa de la diplomacia argentina.

En la visión de Malcorra, el gobierno de Macri logró "capturar el interés colectivo", pero reconoció que aún "hay que recuperar la confianza".

De acuerdo con la presidencia argentina, la agenda de Trump y Macri también incluye una discusión sobre la situación en Venezuela. La Casa Blanca, sin embargo, no ha adelantado detalles de lo que los mandatarios pretenden discutir.

Acompañando a Macri estarán en la Casa Blanca su jefe de Gabinete, Marcos Peña, Malcorra, y los ministros Juan José Aranguren (Energía) y Francisco Cabrera (Producción), además de su secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo.

Los dos presidentes y sus respectivas esposas, acompañados por sus equipos, compartirán un almuerzo de trabajo, informó la Casa Blanca.

- En el corazón petrolero -

En Houston, corazón del área petrolera de Estados Unidos, el presidente argentino mantuvo encuentros con empresarios del área de energía y logística, y visitó una unidad productora de la gigante Dow Chemical.

Pero el cometido del presidente Macri en Houston es obtener inversiones para el yacimiento de Vaca Muerta, en el sur argentino, donde se detectó el equivalente a más de 740 millones de barriles petróleo y unos 180 millones de gas.

"Voy a Houston a estimular inversiones. Apostamos a que vengan 20.000 millones de dólares por año a Vaca Muerta, donde llegamos a un acuerdo multisectorial que nos costó varios meses para alcanzar", había dicho Macri hace una semana.

Por eso, la delegación del presidente argentino incluye al senador Guillermo Pereyra, importante dirigente sindical de los petroleros.

La agenda de Macri en la principal ciudad texana incluyó una reunión con Paolo Rocca, director ejecutivo del grupo industrial ítaloargentino Techint, un encuentro que no está exento de polémica.

En Texas, Techint está realizando una inversión de 1.800 millones de dólares en una planta de producción de tubos de acero sin costura, que deberá generar unos 1.600 empleos en Estados Unidos, aunque el mes pasado el mismo grupo despidió casi un millar de trabajadores en Argentina.