Orban busca tercer mandato en elecciones parlamentarias en Hungría

Por Krisztina Than y Marton Dunai
Actual primer ministro húngaro Viktor Orban y su esposa Aniko Levai votan durante las elecciones parlamentarias de Hungría en Budapest, Hungría, 8 de abril de 2018. REUTERS/Bernadett Szabo

Por Krisztina Than y Marton Dunai

BUDAPEST/GYONGYOS, Hungría (Reuters) - Viktor Orban, un adversario de la inmigración en Europa, se comprometió a luchar por su país tras entregar su voto el domingo en unas elecciones parlamentarias que le otorgarán con gran probabilidad un tercer mandato.

Después de una dura campaña en la que Orban se proyectó a sí mismo como un salvador de la cultura cristiana de Hungría frente a la migración musulmana hacia Europa, todos los sondeos pusieron a su partido Fidesz en primer lugar.

Una victoria clara podría animarlo a impulsar una alianza centroeuropea contra las políticas migratorias de la Unión Europea. Orban, el primer ministro que lleva más tiempo en el cargo en la época poscomunista húngara, se opone a una integración más profunda en la Unión Europea.

Tiene admiradores de extrema derecha en toda Europa a quienes les gusta su línea dura con los inmigrantes, mientras que los críticos dicen que está imponiendo una política cada vez más autoritaria.

Una victoria arrolladora reforzaría el pensamiento de Orban de que ha acertado con centrar su campaña en un solo tema, en la supuesta amenaza que representa la inmigración para la seguridad. Sus críticos dijeron que su postura ha alimentado la xenofobia.

Después de emitir su voto en un distrito rico de Budapest, Orban dijo: "De aquí iré y participaré en la movilización de votantes ... Les pido a todos que participen en las elecciones".

Reiteró que defendería los intereses de Hungría y dijo que Hungría era un miembro leal de las organizaciones internacionales.

"Amamos a nuestro país y luchamos por nuestro país".

Una victoria fuerte de Orban también impulsaría a otros nacionalistas de derecha en Europa Central, en Polonia y en la vecina Austria, y abriría grietas en la UE de 28 naciones.

El principal partido de la oposición en Hungría es el ex derechista Jobbik, que ha redefinido su imagen como una fuerza nacionalista más moderada. Ha estado haciendo campaña con lemas contra la corrupción y reivindicó aumentos salariales para atraer a los cientos de miles de húngaros que se marcharon del país para ganarse la vida en Europa occidental.

Vestido con una chaqueta de verano verde y una camisa blanca, el líder de Jobbik, Gabor Vona, de 39 años, llegó para votar en la ciudad húngara oriental de Gyongyos, su ciudad natal y el distrito donde es probable que gane un escaño.

"Todos deberían ir a votar porque estos comicios determinan el rumbo de Hungría no por cuatro años, sino por dos generaciones al menos", dijo a los periodistas. "La emigración puede o no definir a Hungría, y preferiría que no lo haga".

La UE está preocupada por las medidas antidemocráticas que el gobierno de Orban adoptó tras sus dos victorias arrolladoras en 2010 y 2014, erosionando los controles y equilibrios democráticos, restringiendo los poderes del tribunal constitucional, controlando los medios y repartiendo puestos clave entre sus fieles.

Pero los partidarios de Orban señalan que ha logrado contener el déficit presupuestario, reducir el desempleo y parte de la deuda de Hungría y devolver la economía a la senda de crecimiento.

El viernes, en su mitin de campaña de clausura, Orban prometió proteger a su nación de los inmigrantes musulmanes y dijo: "La inmigración es como el óxido que lenta pero seguramente consumiría a Hungría".

La campaña antiinmigrante ha sido acogida favorablemente por unos dos millones de votantes leales de Fidesz.

"Mi pequeña hija debe ser mi principal preocupación, para que su futuro sea seguro. La seguridad es lo primero", dijo Julia Scharle, de 27 años, sosteniendo a su hijo fuera del distrito electoral donde Orban emitió su voto.

En marzo, el gobierno repartió bonos preelectorales para comprar comida y pagar la calefacción entre millones de familias y jubilados.

POSIBLE OPORTUNIDAD DE SORPRESA

Una encuesta del instituto de investigación Zavech, publicada el viernes, mostró que Fidesz tenía un 46 por ciento de apoyo entre los votantes decididos, mientras que Jobbik contaba con un 19 por ciento. Los socialistas llegaron en tercer lugar con un 14 por ciento. La participación electoral se estima entre 64 y 68 por ciento.

Sin embargo, un tercio de los votantes está indeciso y muchos ocultan sus preferencias de voto.

En 2014, Fidesz obtuvo una mayoría de dos tercios en el parlamento de 199 escaños. Eso parece menos probable ahora.

Si Orban gana, se espera que continúe con sus políticas económicas, con recortes de impuestos de la renta e incentivos para impulsar el crecimiento.

Se espera que sus aliados empresariales expandan sus dominios económicos. Los empresarios cercanos a Fidesz han adquirido participaciones en las principales industrias como la banca, la energía, la construcción y el turismo, y se benefician de los fondos de la UE.

"Solo un resultado dramático de las elecciones forzaría un cambio significativo en la dirección de la formulación de políticas", dijeron los analistas de Barclays en una nota.


(Traducido por la redacción de Reuters en Madrid)