El opositor Camacho abre la posibilidad de buscar el poder en las elecciones bolivianas

LA NACION

El dirigente de derecha Luis Fernando Camacho, que presionó por la salida de Evo al liderar las protestas, dijo que se presentará como candidato "si el país lo demanda"

LA PAZ.- Tras el consenso alcanzado entre los dos grandes bloques políticos para una salida electoral, el jefe del Comité Cívico de Santa Cruz y crítico más firme de Evo Morales tras las elecciones del 20 de octubre, Luis Fernando Camacho, se dijo dispuesto a ser el candidato opositor a la presidencia en los próximos comicios.

Camacho se mostró interesado en presentarse a las elecciones "si el país lo demanda", con lo que fue el primer dirigente en lanzar su candidatura para tomar el mando en el Palacio Quemado cuando finalice la presidencia interina de la exsenadora Jeanine Áñez, que asumió en lugar de Evo.

La propuesta la anunció el excandidato presidencial por la Unidad Cívica Solidaridad (UCS) Víctor Hugo Cárdenas, con Camacho a su lado. Cárdenas instó a todos los opositores que compitieron con Evo en las elecciones de octubre a renunciar a sus aspiraciones para dar lugar a la candidatura única del santacruceño.

Cárdenas señaló a Camacho, que surgió como figura opositora en el marco de la ola de protestas que siguieron a las elecciones, y al líder del Comité Cívico de Potosí, Marco Antonio Pumari, en la fórmula opositora como candidatos a presidente y vicepresidente.

"Si el país demanda la dupla, tendremos que sentarnos con los sectores" opositores para tomar una decisión, y "si no es lo mejor para Bolivia, entonces no lo vamos a hacer", dijo Camacho en la misma conferencia de prensa. Subrayó además que no pretende "causar fricción" en la oposición ni "dividir el voto". "Queremos unidad y candidaturas claras", aseguró.

Una candidatura de Camacho supondría desplazar al expresidente Carlos Mesa, que compitió en las últimas elecciones y terminó segundo detrás de Evo. Si llegaba al ballottage, como anticipaban los primeros resultados, todo indicaba que ganaría.

Sin embargo, al desvanecerse la posibilidad de celebrar una segunda vuelta entre Evo y Mesa, y con la autoproclamación de Áñez como presidenta interina, Mesa se vio desplazado. "Los políticos deben entender que debe existir renovación en todos los niveles de nuestro país", dijo Pumari, en clara alusión a Mesa.

Pese a la relativa calma que domina en las calles bolivianas luego de un extenuante mes de marchas, disturbios y enfrentamientos, el último reducto opositor al gobierno provisional de Áñez se mantiene con un bloqueo de rutas entre Santa Cruz (este) y Cochabamba (oeste), en la región del Chapare, la zona cocalera, que sigue reconociendo a Evo como presidente.

"Existen sectores radicales que están lastimando la red vial fundamental que une occidente con oriente, impidiendo el tránsito de unos 6000 camiones que están en Santa Cruz", la rica región agrícola en el este del país, dijo el principal dirigente sindical de los camioneros, Gustavo Rivadeneira.

El grueso de los seis sindicatos de cocaleros del Chapare, donde Morales labró su carrera política hasta llegar al poder, en 2006, pactó con las autoridades la suspensión de las protestas, pero un sector desconoció el acuerdo, pues pide justicia para nueve compañeros muertos en un operativo militar-policial en esa región.

Al mismo tiempo, en línea con la promesa de "impunidad a nadie" de Áñez, la fiscalía boliviana ordenó la detención de varias autoridades del anterior gobierno.

Agencias AFP y AP