La oposición del Partido Republicano a un panel que investigue lo ocurrido el 6 de enero está motivada por consideraciones electorales

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El representante republicano de Nueva York John Katko en el Capitolio en Washington, el 12 de mayo de 2021. (Stefani Reynolds/The New York Times)
El representante republicano de Nueva York John Katko en el Capitolio en Washington, el 12 de mayo de 2021. (Stefani Reynolds/The New York Times)

WWASHINGTON — Los principales republicanos del Congreso ofrecen varias justificaciones para oponerse a una comisión independiente que investigue el ataque del 6 de enero al Capitolio por parte de una turba de seguidores de Trump, pero en realidad hay una razón predominante: temen que dañe la imagen de su partido y dificulte sus intentos de recuperar el poder en las elecciones intermedias del año próximo.

El senador de Dakota del Sur, John Thune, el segundo republicano más importante de la bancada, fue inusualmente sincero sobre el aprieto de su partido, al decir que estaba “sopesando la opinión de la gente” mientras contemplaba la perspectiva de una investigación sobre el ataque más mortífero en el Capitolio en dos siglos.

Dijo que los republicanos se preguntaban “si, a fin de cuentas, puede ser un proceso justo que analice en su totalidad los hechos relacionados con el 6 de enero de manera objetiva y no se convierta en un arma política en manos de los demócratas”.

El senador de Kentucky Mitch McConnell, como es su estilo, fue mucho más circunspecto. Pero esta semana en una comida a puerta cerrada, McConnell, el líder de la minoría del Senado, advirtió a sus compañeros senadores republicanos que el panel propuesto —producto de un acuerdo entre un demócrata de alto nivel y un republicano de alto nivel de la Cámara de Representantes— no era tan bipartidista como parecía. Afirmó creer que los demócratas tenían motivos partidistas para crear la comisión y que tratarían de extender la investigación hasta 2022 y la temporada de elecciones intermedias, lo cual empañaría a los republicanos y complicaría el impulso de McConnell para volver a ser líder de la mayoría.

Al día siguiente, McConnell se unió al representante de California Kevin McCarthy, el líder republicano de la Cámara de Representantes, para oponerse de manera rotunda a la creación de la comisión compuesta por diez miembros. Cuatro meses después del mortífero ataque dirigido hacia a ellos y su institución, los dos líderes de la minoría en el Congreso se unieron en contra de una investigación bipartidista que deslindara responsabilidades del ataque.

Al igual que McConnell, McCarthy está decidido a que los republicanos sean mayoría el próximo año y él convertirse en el presidente de la Cámara de Representantes; considera que una investigación sobre lo ocurrido el 6 de enero es un obstáculo en su camino.

Dado que es probable que la comisión examine a profundidad los detalles de la participación de Donald Trump para avivar los disturbios con mentiras sobre elecciones robadas, así como la de su partido en la difusión de esas afirmaciones falsas y en el intento de invalidar la victoria del presidente Joe Biden, es lógico que cualquier investigación pueda ser perjudicial para los republicanos. No hay duda de que se buscaría obtener el testimonio de McCarthy, quien estuvo en contacto con Trump por teléfono el 6 de enero.

El líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, republicano de California, y el líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell, republicano de Kentucky, hablan con los periodistas tras reunirse con el presidente Joe Biden en la Casa Blanca, el 11 de mayo de 2021. (Doug Mills/The New York Times)
El líder de la minoría de la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, republicano de California, y el líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell, republicano de Kentucky, hablan con los periodistas tras reunirse con el presidente Joe Biden en la Casa Blanca, el 11 de mayo de 2021. (Doug Mills/The New York Times)

El representante de Maryland Steny Hoyer, el segundo demócrata más importante de la Cámara de Representantes, hizo referencia a la posible culpabilidad de los republicanos durante un debate en la cámara baja el miércoles y dijo que la investigación era necesaria para llegar al fondo de lo sucedido.

“¿Por qué ocurrió?”, preguntó. “¿Cómo ocurrió? ¿Cómo podemos evitar que se repita? ¿Cuáles son los recursos que necesitamos? Y sí, ¿quién fue el responsable? Algunos, quizás, van a votar en contra de esto porque eso es lo que temen”, afirmó.

La dinámica política dista mucho de la que se produjo tras los atentados del 11 de septiembre, cuando los legisladores, a pesar de meses de desacuerdos y negociaciones, acabaron por unirse en torno a la idea de llevar a cabo una investigación externa. La comisión independiente que crearon se ha convertido en el modelo de referencia para este tipo de esfuerzos y fue reconocida por su trabajo para desentrañar los orígenes de los ataques terroristas y hacer recomendaciones a fin de evitar que se repitan. Solo tres miembros de la Cámara de Representantes se opusieron a la formación de esa comisión en la votación final de noviembre de 2002 y la propuesta fue aprobada en una votación por aclamación en el Senado.

No obstante, el miércoles no hubo esperanza de un resultado de consenso similar en la cámara baja —y muy probablemente tampoco lo haya en el Senado en el futuro— en un momento en que muchos republicanos se han esforzado por evitar cualquier análisis riguroso del motín y algunos han tratado de minimizar o negar los hechos fundamentales relacionados con este.

“No hay ninguna claridad sobre qué nuevos hechos o investigaciones adicionales podría aportar otra comisión además de los esfuerzos actuales de las autoridades y del Congreso”, señaló McConnell.

Pero para los demócratas y otros que apoyan la comisión, esa es la cuestión: una investigación bipartidista podría encontrar hechos y desarrollos que otras investigaciones más puntuales podrían pasar por alto, con la finalidad de ofrecer una imagen más completa de lo que ocurrió el 6 de enero. La Comisión del 11 de septiembre se puso a trabajar después de numerosas investigaciones del Congreso, incluida una exhaustiva investigación conjunta de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes y el Senado, y todavía hay mucho espacio para que el panel amplíe ese y otros trabajos.

Los republicanos también han manifestado su preocupación ante la posibilidad de que la investigación complique el proceso penal de los acusados por el ataque al Capitolio, una crítica habitual a las investigaciones del Congreso que son paralelas a las investigaciones penales. Y objetaron que los demócratas pudieran nombrar al presidente del panel y sean quienes decidan la contratación de sus miembros, ya que sugirieron que incluso si los republicanos nombraran a la mitad de los miembros de la comisión, serían los demócratas quienes en realidad tendrían el control.

El representante de Nueva York John Katko, principal republicano de la Comisión de Seguridad Nacional, quien negoció el acuerdo con el representante demócrata Bennie Thompson, presidente de la comisión, trató de disipar esas y otras preocupaciones, al calificarlas de injustificadas.

“La comisión crea las normas en equipo”, dijo Katko. También rechazó las quejas de los republicanos de que el alcance del panel era demasiado estrecho teniendo en cuenta los disturbios civiles en todo el país, incluso por parte de activistas de izquierda y agregó que no había ninguna razón por la que la comisión no pudiera investigar esos episodios.

“Será la comisión la que decida hasta dónde quiere llegar”, dijo.

Es poco probable que estas garantías convenzan a McConnell y McCarthy, que tienen otras razones para oponerse a la comisión. Creen que los demócratas tienen un gran interés en llamar la atención sobre los horrores del 6 de enero y consideraron que los esfuerzos de la presidenta Nancy Pelosi por mantener las vallas alrededor del Capitolio y la presencia de elementos de la Guardia Nacional son maneras de recordar a los estadounidenses el ataque de las fuerzas afines a Trump. Teniendo en cuenta todo esto, no está claro si la propuesta puede atraer a los diez republicanos cuyos votos serían necesarios a fin de lograr que el proyecto de ley para crear la investigación supere el filibusterismo en el Senado.

This article originally appeared in The New York Times.

© 2021 The New York Times Company

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