La oposición israelí, en el esprint final para formar Gobierno sin Netanyahu

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Jerusalén, 2 jun (EFE).- Los partidos opositores israelíes se encuentran en un esprint final en sus negociaciones para intentar formar un "Gobierno del cambio" que les permita desalojar del puesto al primer ministro, Benjamín Netanyahu, tarea para la cual tienen tiempo hasta esta medianoche (21.00 GMT).

Lo anticiparon el sábado, casi que lo anunciaron el domingo, y desde el lunes el país entero está en vilo, a la espera de si, tras cuatro elecciones generales en dos años, el denominado bloque opositor logrará o no formar Gobierno.

Este Ejecutivo consistiría de una extraña mezcla de partidos, incluyendo a ultraderechistas e izquierdistas, religiosos y laicos, y hasta un partido islamista, algo insólito en la historia del país.

Otra de sus particularidades sería que contaría con dos primeros ministros: el ultranacionalista Naftali Benet, líder de Yamina, ocuparía el cargo durante dos años antes de transferirlo al centrista Yair Lapid, que encabeza la formación Yesh Atid y cuyo mandato para formar Gobierno expira esta medianoche.

La decisión está ahora en manos de tres personas: el propio Benet -que tras coquetear durante meses con Netanyahu anunció el domingo su apoyo a Lapid-, el derechista laico Guideon Saar, líder de Nueva Esperanza, y Mansur Abás, líder del islamista Raam.

El documento fundacional del nuevo Ejecutivo cuenta ya con la firma de todos sus miembros restantes, mientras que los casilleros para las de estos tres líderes continúan en blanco, a la espera de atar los flecos sueltos y lograr el equilibrio de fuerzas deseado por sus respectivos partidos dentro de ese eventual gobierno.

Los otros integrantes de la coalición serían el ultraderechista Israel Nuestro Hogar, el centroderechista Azul y Blanco, el centroizquierdista Partido Laborista y el izquierdista Meretz.

Mientras que todos sus potenciales integrantes declararon ya públicamente su voluntad de sumarse, las negociaciones continúan hasta el último momento, en el afán de los partidos de obtener mayores beneficios o mejores cargos para sus miembros.

Una de las principales disputas es la designación de los miembros del comité de nombramientos judiciales, en el que Ayelet Shaked, número dos de Yamina, pretende ocupar el lugar que estaba asignado a la líder laborista, Merav Michaeli.

Shaked, exministra de Justicia (2015-2019), ha sido una de las voces más fuertes de la campaña de los partidos derechistas para limitar los poderes del Tribunal Supremo y reformar el sistema judicial en su conjunto.

Precisamente, su presencia en este comité, que entre otras tareas designa a los jueces del Supremo, otorgaría una mayoría al ala de derechas del nuevo Ejecutivo.

Otro de los obstáculos seria la exigencia de Abás, líder del partido Raam, de derogar una ley de 2018 que, argumenta, dificulta la construcción en las comunidades árabes.

Estas diferencias ponen en evidencia las limitaciones de una alianza basada únicamente en la voluntad de desbancar a Netanyahu, que ocupa el cargo de primer ministro desde hace 12 años y que, tras ser el primero en recibir el mandato para formar un Ejecutivo, no logró establecer la coalición derechista que pretendía.

En caso de que los partidos opositores sí logren ponerse de acuerdo, Lapid informaría al presidente, Reuvén Rivlin, que cuenta con los apoyos necesarios para hacerlo.

El siguiente paso sería la jura del Gobierno en la Knéset (Parlamento), que tendría lugar en los próximos 10 días.

Hasta ese momento, e incluso ese mismo día durante la ceremonia en el Parlamento, nada estará cerrado y todo puede cambiar, ya que los acuerdos que alcancen hoy los partidos son de carácter político y no los comprometen legalmente, explicó a Efe el abogado Tomer Naor, miembro del Movimiento por un Gobierno de Calidad en Israel.

Por otra parte, los partidos que no formen parte del Ejecutivo, incluyendo al Likud de Netanyahu, tendrían la posibilidad de disputar la legalidad de los acuerdos alcanzados, en un intento de obstaculizar su formación, aclaró Naor.

En el caso de que los integrantes de este "Gobierno del cambio" no lleguen a un acuerdo antes de esta medianoche, el mandato para formar un Ejecutivo pasaría a la Cámara, donde cualquiera de sus miembros tendría tres semanas para intentarlo -incluido de nuevo Netanyahu- y evitar así unos quintos comicios generales en dos años.

Pablo Duer

(c) Agencia EFE